El Caño culmina excavación de la Tumba 3 con hallazgos de más de mil años
- 21/02/2026 00:00
El proyecto es financiado por el Ministerio de Cultura de Panamá, en colaboración con la Fundación El Caño, y se suma a casi dos décadas de investigaciones continuas
La culminación de la excavación de la denominada Tumba 3 en el sitio arqueológico El Caño, ubicado en el distrito de Natá de los Caballeros, provincia de Coclé, aporta nueva evidencia sobre la organización política, las redes de intercambio y las prácticas rituales de las sociedades que habitaron el istmo entre los siglos VIII y XI d.C.
Los trabajos, financiados por el Ministerio de Cultura de Panamá en colaboración con la Fundación El Caño, revelaron un entierro múltiple encabezado por un individuo principal dispuesto en posición extendida y acompañado por varios individuos, así como por un abundante ajuar funerario compuesto por ornamentos metálicos y cerámicas de alta calidad técnica y artística.
Entre los objetos recuperados figuran pectorales, orejeras y brazaletes elaborados en metal, además de piezas cerámicas con iconografía característica de la tradición artística regional. La disposición de los cuerpos y la concentración de objetos de prestigio en torno al individuo central sugieren la existencia de jerarquías definidas y un liderazgo con alto reconocimiento social.
Especialistas vinculados al proyecto explican que este tipo de contexto funerario constituye una fuente clave para comprender la estructura sociopolítica de las antiguas jefaturas del área. La inversión de recursos, la elaboración especializada de bienes suntuarios y la complejidad del ritual evidencian una sociedad con capacidad organizativa y redes de intercambio consolidadas.
Las similitudes estilísticas y tecnológicas entre los objetos hallados en la Tumba 3 y materiales recuperados en el cercano Sitio Conte refuerzan la hipótesis de vínculos políticos y económicos entre centros contemporáneos de las provincias centrales. Estos paralelismos apuntan a la existencia de un sistema regional de interacción que integraba distintos asentamientos bajo tradiciones culturales compartidas.
Además del valor científico, el hallazgo posee una dimensión patrimonial significativa. El Caño se consolida como uno de los cementerios prehispánicos más relevantes de Centroamérica, con casi dos décadas de investigaciones sistemáticas que han permitido reconstruir aspectos fundamentales del pasado precolombino panameño.
La ministra de Cultura, María Eugenia Herrera, visitó el sitio durante la actual temporada de excavación y destacó la importancia de continuar fortaleciendo la investigación arqueológica. La funcionaria señaló que el avance del proyecto del Museo de El Caño busca convertir el lugar en un centro permanente de investigación, educación y divulgación, con el propósito de acercar estos descubrimientos a la ciudadanía y a visitantes nacionales y extranjeros.
Desde el punto de vista ritual, la Tumba 3 aporta información sobre las concepciones de la muerte en estas sociedades. La cuidadosa selección de objetos, la organización espacial del entierro y la presencia de acompañantes indican que el estatus social trascendía la vida terrenal y mantenía relevancia simbólica en el más allá. El despliegue de riqueza material en torno al individuo principal puede interpretarse como una manifestación de poder y un mecanismo de cohesión social.
En términos académicos, el nuevo contexto permitirá revisar modelos sobre el surgimiento y consolidación de jefaturas complejas en el istmo. Cada excavación amplía la muestra disponible y ofrece datos para evaluar la variabilidad interna de las prácticas funerarias y los posibles cambios a lo largo del tiempo.
La Tumba 3 no solo suma piezas al registro arqueológico nacional. También fortalece el relato histórico sobre el desarrollo cultural de las sociedades prehispánicas del territorio panameño y reafirma la necesidad de proteger y estudiar el patrimonio como parte esencial de la identidad nacional.
Con este hallazgo, El Caño añade un nuevo capítulo a una historia que aún continúa bajo la tierra y que sigue revelando la sofisticación y dinamismo de las culturas que habitaron el istmo hace más de mil años.