El Teatro Guild de Ancón presenta ‘Vampiro Político’, una comedia sobre poder, corrupción y humor negro
- 18/07/2026 00:00
A través de la alianza entre un vampiro repartidor y un político dispuesto a todo por llegar al poder, la producción reflexiona sobre la ambición, la corrupción y los problemas sociales del país, mientras recauda fondos para apoyar el histórico teatro comunitario
A veces la sátira es la mejor forma para digerir la realidad que le toca vivir al país. Bajo esta premisa, se desarrolla este fin de semana la obra teatral ‘Vampiro Político’ en el Teatro Guild de Ancón, una comedia que – según sus creadores – demuestra que ni la inmortalidad salva al latinoamericano de vivir su realidad, al punto de convertir la función en una reminiscencia criolla y sobrenatural del filme de Quentin Tarantino ‘Pulp Fiction’.
De este modo, tanto el Teatro Guild como la productora Porto Diao presentan un espectáculo que subvierte los mitos clásicos del terror para ponerlos a dialogar con la realidad social, la inflación y el rebusque panameño.
La trama de ‘Vampiro Político’ sigue los pasos de Kakanasky - interpretado por Albi Pérez Rueda -, un vampiro milenario que, golpeado por la necesidad económica y la falta de ingresos fijos, termina cruzando caminos con el representante de corregimiento Monteoscuro – encarnado por Gabriel Velásquez – quien está dispuesto a todo con tal de asegurar la codiciada silla de la presidencia de la Asamblea Nacional, Monteoscuro decide que la mejor forma de limpiar su camino político es contratar al inmortal como su sicario personal.
Lo que inicia como un pacto de supervivencia financiera desata una sangrienta y cómica conspiración que arrastra a personajes de todas las esferas del país, que comprende desde la burguesía y el ecosistema de las redes de la capital, se convierte en una serie de situaciones jocosas interpretadas por un elenco conformado por Federico Quelquejeu (Miguel González) y Milka (María Villalaz), pasando por una incisiva e implacable dupla de investigación conformada por la Detective Salazar (Sharon Ruiz Villafañe) y el Forense Aldeano (Jaime Santana), hasta encontrarse con los misterios de Tierras Altas junto a los personajes de ‘El Cuidador’ (Juan Sáez) y ‘La Divina’ (Ana Hormechea).
El dramaturgo Rob Rivera, quien es productor de la obra, rememoró en entrevista con La Estrella de Panamá que la historia surgió desde la mesa de guionistas del Teatro Guild de Ancón. Un ejercicio que se realiza una vez al año desde el programa educativo del teatro, que convoca a la creación de un guion teatral desde cero.
“Nos interesaba contar una historia sobre alguien que comienza desde abajo y termina convirtiéndose en una figura muy poderosa, algo similar a lo que ocurre en ‘El Padrino’. Como todos somos artistas con intereses distintos, decidimos incorporar elementos fantásticos y ahí apareció la figura del vampiro. Esa mezcla nos pareció muy interesante y comenzamos a desarrollar la historia en 2024. Posteriormente escribí el libreto. Como panameño, me gusta estar atento a lo que ocurre en el país y observar la realidad con una mirada crítica y también un poco cínica. Quería hacer una crítica no solo a la clase política, sino también a las condiciones sociales y económicas que vivimos.
La historia sigue a un inmigrante que llega a Am con la intención de construir un mejor futuro. Sin embargo, el protagonista tiene un rasgo muy particular: es un vampiro. Esa condición lo obliga a llevar una vida nocturna, por lo que encuentra en el trabajo como repartidor por aplicaciones una forma ideal de ganarse la vida, gracias a la flexibilidad de horarios y la posibilidad de moverse constantemente.
Mientras realiza sus entregas, el vampiro comienza a elegir a sus víctimas hasta que se cruza con un honorable representante, quien ve en él una oportunidad para alcanzar sus ambiciones políticas. El funcionario le ofrece dinero, poder y estabilidad a cambio de que elimine a sus adversarios, con el objetivo de convertirse en presidente de la Asamblea Nacional.
En paralelo, la obra sigue la investigación de una detective de la Dirección de Investigación Judicial y un médico forense del Instituto de Medicina Legal, quienes intentan resolver una serie de asesinatos atribuidos al llamado ‘asesino del delivery’. Ambas historias avanzan simultáneamente hasta converger en un mismo conflicto.
Tanto a Kakanasky como al representante Monteoscuro, los unen una sola cosa: el poder. Una característica que, a lo largo de la obra, tienen todos los personajes de la obra en alguna medida.
“Algunos quieren obtener más poder y otros viven precisamente la experiencia de no tenerlo. Son dos caras de una misma moneda. La obra también critica intereses que van mucho más allá de la política. Por ejemplo, aparecen personajes como Milka y Federico, una pareja de influenciadores que representan esa obsesión contemporánea por los seguidores, la visibilidad y las relaciones utilitarias. Hoy pareciera que muchas relaciones comienzan con las preguntas: ¿Qué puedes hacer por mí?. ¿Cuántos seguidores tienes? ¿Qué contactos manejas? ¿Qué beneficio obtengo de ti?”, expresó.
Gabriel Velásquez quien se mete en la piel del representante Monteoscuro aseguró a este diario que su personaje es un político panameño ‘muy particular y vernáculo’.
“El personaje representa una crítica a nuestra política criolla y a la manera en que algunos políticos buscan ascender y mantenerse en el poder. La obra juega mucho con esa relación de poder y, además, incorpora referencias a situaciones recientes de la política panameña y menciones a personajes que el público identifica fácilmente, lo que genera muchas risas y, al mismo tiempo, invita a reflexionar sobre la realidad política del país”, manifestó el actor.
Entre esas referencias a las últimas noticias relacionadas a la que hace mención Velásquez que el público identifica inmediatamente. Por ejemplo, en la obra se menciona la fuga de reclusos de la cárcel La Joya. “No se trata de una reproducción exacta de la realidad, sino de una ficción que toma elementos reconocibles para construir una sátira”, matizó Velásquez.
El actor recuerda que, durante una función, una espectadora comentó en tono de broma que le habría gustado que cierto político también apareciera entre las víctimas del vampiro. “Ese tipo de reacciones demuestra que la obra logra conectar con la percepción que tiene la gente sobre la realidad política del país”, agregó.
Más allá de la sátira, este proyecto cumple una función vital para la escena artística local. El 100% de los fondos recaudados a través de la taquilla serán destinados a la operación continua del Teatro Guild de Ancón. Fundado en eñ año 1950, el ‘Guild’, como también se le conoce, se mantiene como el teatro en operación continua más antiguo de Panamá.
Al ser un motor cultural gestionado enteramente por voluntarios, la taquilla de esta corta temporada de 6 funciones resultará fundamental para financiar el mantenimiento de sus instalaciones históricas y potenciar su programa educativo, el cual imparte talleres formativos, capacitaciones en español e inglés y horas de servicio social para jóvenes de la localidad.