‘Ensueños’ revive la memoria de la Zona del Canal a través del arte

El conversatorio fue moderado por la curadora Liz Lasso y la directora de la Fundación Aristides Ureña Ramos Patricia Ku en la galería de arte Marjalizo, en Soho Mall.
’Remembrando el Canal’ (2026) de Aristides Ureña Ramos
’Nada tan limpio como Tide’ (2026) y ‘A lo bueno póngale lo mejor’ (2026).
  • 10/09/2026 00:00

La propuesta artística reúne a Arístides Ureña Ramos y Momo Magallón en un diálogo intergeneracional que revive la memoria de la Zona del Canal a través del arte y los recuerdos.

Momentos antes de las 7:30 pm, el público se congregaba el pasado 8 de septiembre en la galería Marjalizo, ubicada en Soho Mall, se veía maravillado por una retrospectiva de la Zona del Canal de Panamá en la que una generación dialoga con otra, como parte del primer volumen de la muestra artística ‘Ensueños’, la cual une las mentes creativas tanto del maestro de las artes contemporáneas Aristides Ureña Ramos como la de la artista plástica y gestora cultural queer Momo Magallón, quienes tienen en común la habilidad de retratar la memoria histórica por medio de una práctica multifacética.

La segunda parte de esta retrospectiva verá la luz el próximo jueves 17 de septiembre en el Centro Cultural de España Casa del Soldado.

Algunas de las obras – como ‘Remembrando el Canal’ (2026) de Ramos y ‘A lo bueno póngale lo mejor’ (2026) de Magallón – tuvieron la capacidad de conmocionar a los asistentes hasta las lágrimas por evocar recuerdos de su infancia, que se vio marcada no solo por las memorias que dejó el enclave colonial y la lucha asociada a la recuperación de la soberanía del Canal interoceánico, sino el vínculo emocional que a día de hoy mantienen muchos panameños con los productos de origen estadounidense como la leche en polvo Carnation, el kétchup Heinz y el detergente Tide. Dichas mercancías eran vendidas en el ‘comisariato’, tal como se conocía a la tienda de productos de la Zona del Canal. Estos productos estadounidenses incluso se traían mediante contrabando hacia el resto de la República, lo cual explica su permanencia en la memoria colectiva de los panameños.

La exposición – que se inauguró en memoria del periodista Rubén Murgas, quien contribuyó con su testimonio para la investigación de este proyecto – significa una retrospectiva profunda para explorar una época importante de la historia contemporánea nacional y evitar, como mencionó Ureña Ramos en un conversatorio con los presentes, el silencio que significa la desmemoria en torno a los acontecimientos que marcaron el devenir del pueblo panameño.

Un diálogo intergeneracional

Cuando exponían la idea de la exposición en el conversatorio, tanto Ureña Ramos como Magallón, expresaban la admiración que sentían el uno sobre el otro sobre su manera de ver el arte y la vida a través de sus obras.

“Tengo que confesar una cosa: todavía vamos a mirar un poco cómo es esto, porque cuando uno termina una serie que ha sido parte de nueve meses de trabajo y después la deja salir al mundo, tal vez entra en una especie de crisis. (...) La primera vez que conocí a Momo y me acerqué a su trabajo fue en una subasta, donde vi un cuadro suyo. Lo que me llamó la atención fue la paleta de colores que ella usaba en sus pinturas. Muchos saben que en el arte contemporáneo estamos hablando ya del poscontemporáneo, porque ya pasamos el arte contemporáneo. Y hay un regreso de la pintura, de la pintura contemporánea y de la paleta contemporánea. Entonces yo veía pinceladas así como ese carácter cuestionador que es típico de los pintores jóvenes como Momo”, rememoró Ureña Ramos.

En cambio, Magallón agradeció la guía y la sabiduría de Ureña Ramos durante todo este proceso, al tiempo que le expresó en público el cariño y la admiración que tenía por su trayectoria y su voluntad de compartir conocimientos y estrechar lazos de amistad con la actual generación de artistas.

“El acompañamiento, la guía y también la oportunidad de compartir con Arístides han sido muy importantes. Yo tenía interés de conectar con él a través de las obras. Anteriormente, como habían dicho, yo tenía mucho interés por los objetos y también tenía una práctica que hablaba de la memoria o de la historia de Panamá, especialmente de Panamá durante los años de presencia de Estados Unidos, pero nunca lo había desarrollado. Así que se venía desarrollando y yo sentí que este era el momento apropiado para llevarlo hasta allá. Realmente fue a través de nuestras conversaciones y posteriormente de las sesiones en el estudio de Arístides. No solo era algo formal, sino que también yo venía con este interés de retratar, por ejemplo, el estilo del cómic y lo que significaron los productos del comisariato para muchos panameños. Ya venía con ese interés y las cosas se fueron viendo muy naturales con el tiempo y la investigación. Fue realmente eso: las ganas de combinar la temática con lo que Arístides usualmente habla en su obra, que también es muy social”, destacó Magallón.

La memoria histórica hecha arte

Al ser consultado por La Estrella de Panamá, sobre el reto de retratar la memoria histórica - no desde el punto de vista de los libros históricos y de los textos académicos, sino de las memorias colectivas y los recuerdos emocionales que permanecen en los ciudadanos y que, de algún modo, ilustran una etapa específica – Ureña Ramos asumió que ese es el reto de los artistas de hoy en día.

“Yo dije que lo mío no es antropología y no es sociología. Porque a veces tú puedes simplemente hacer una obra y te queda en el mapa antropológico y en el dato. Lo mismo es teórico: se trata de transformar la percepción. Ese es el reto que cada artista tiene. Se puede producir un montón de obras. Yo he hecho muchos cuadros que son bonitos, y hay muchos pintores que están trabajando en esa cuestión. Pero esa pregunta es muy importante porque tiene que ver con el poscontemporáneo y con la crisis que ha tenido la contemporaneidad en lo que se refiere al arte. La pregunta es: si está bien la historia, ¿qué vamos a hacer? ¿La vamos a copiar? Porque yo podría muy bien hacer una fotografía y copiar lo que es la realidad. Entonces, ¿dónde está la función de la creación? Ese es el problema, el conflicto que tiene el verdadero artista. Y, además, ponerse un límite y comprender lo que estás diciendo y preguntando es importantísimo porque te ayuda a entender lo que tratas de retratar”, reflexionó el maestro de las artes contemporáneas.