Iglesia del Cristo Negro: obras avanzan y preparan templo para las fiestas de octubre

Las obras avanzan en la Iglesia San Felipe de Portobelo, pero los fieles podrán seguir visitando al Cristo Negro durante la restauración. MiCultura
  • 16/08/2026 14:15

El Cristo Negro permanecerá accesible durante las obras y será colocado en la entrada principal para las festividades del próximo 21 de octubre.

Los trabajos de restauración integral de la Iglesia San Felipe de Portobelo, hogar del Cristo Negro, avanzan con el objetivo de recuperar el valor arquitectónico y patrimonial del histórico templo, sin interrumpir la tradicional visita de los fieles.

El Ministerio de Cultura (MiCultura) informó que las labores buscan garantizar que la iglesia vuelva a ser un espacio digno y seguro para la veneración del Cristo Negro, una de las figuras religiosas de mayor devoción en Panamá.

María Isabel Arrocha, de la Secretaría Técnica que dirige el Alto Comisionado encargado de la restauración, Ricardo Gago, explicó que se adoptaron medidas para que las obras no impidan a los creyentes acudir al templo a presentar sus oraciones y ofrendas.

Como parte de estas medidas, el Comité custodio trasladó provisionalmente la imagen del Cristo Negro a un espacio dentro de la nave de la iglesia, al que se puede acceder por la puerta lateral.

Los trabajos buscan recuperar el templo y garantizar un espacio más seguro para los miles de peregrinos que visitan al Cristo Negro.
Actividades del 21 de octubre

El acceso de los peregrinos también estará garantizado durante las festividades del próximo 21 de octubre, cuando miles de devotos llegan a Portobelo para participar en las actividades religiosas.

Para esa fecha, el Cristo Negro será colocado en la puerta principal del templo, mientras que los actos litúrgicos se desarrollarán al aire libre en la Plaza Mayor.

De esta manera, se prevé mantener la tradicional procesión, las misas y las visitas de los feligreses durante la celebración.

¿Qué trabajos se realizan en la iglesia?

La restauración contempla distintas áreas del histórico edificio. Actualmente, las labores han avanzado desde la intervención de la fachada exterior y la colocación de una nueva cubierta hacia la restauración de los espacios interiores.

Esta nueva etapa incluye el decapado de muros, renovación de pisos, cambio de columnas y restauración de los retablos.

También está prevista la confección de dos retablos nuevos, cuyo diseño fue consultado con la comunidad.

El histórico templo entra en una nueva fase de restauración, mientras las autoridades garantizan las visitas y actos religiosos del 21 de octubre.

Para los devotos, las obras representan una intervención necesaria para preservar el templo. Erika, una de las fieles que visita regularmente Portobelo, expresó su satisfacción por el proceso.

“Me siento feliz de que podamos tener una iglesia renovada, como se merece esta comunidad”, manifestó.

La feligresa consideró que el proceso “vale la pena” si permitirá que, una vez terminados los trabajos, la comunidad y los visitantes cuenten con un espacio más bonito, seguro y con mejores condiciones.

Un templo marcado por la historia y la fe

La Iglesia San Felipe de Portobelo es uno de los monumentos históricos más importantes de la provincia de Colón y del país. Aunque la edificación actual data de 1814, la parroquia fue establecida desde el siglo XVII.

El templo se encuentra en una ciudad que durante la época colonial española fue un importante punto de comercio y tránsito de riquezas. A lo largo de los siglos, la iglesia ha resistido transformaciones históricas y las condiciones climáticas propias del Caribe panameño.

Su importancia también está vinculada directamente con la figura del Cristo Negro de Portobelo, cuya devoción está acompañada por relatos y tradiciones que se remontan a finales del siglo XVIII.

MiCultura adelanta la restauración integral del histórico templo de Portobelo y prepara las condiciones para las celebraciones de octubre.

Cada 21 de octubre, miles de peregrinos provenientes de distintas partes de Panamá y del extranjero llegan a Portobelo para participar en una de las manifestaciones religiosas y culturales más multitudinarias del país.