La variables psicópatas

  • 31/10/2026 00:00

La psicopatía va mucho más allá de los asesinos que muestra Hollywood. Existen distintos perfiles, algunos capaces de integrarse en la sociedad sin despertar sospechas. La ciencia estudia sus características y las conductas que permiten identificarlos

Hollywood nos ha vendido una imagen del psicópata que está muy alejada de la realidad. Con solo escuchar el nombre, nos viene la imagen de Hannibal Lecter, sin embargo, es Anton Chigurh, interpretado por el actor Javier Bardem en No Country for Old Men quien se acerca más a lo que realmente son.

En otros escritos, he dejado claro que no son enfermos, la psicopatía no es una enfermedad que se pueda curar con medicamentos, no hay cura, no es tratable pues es una condición que ya viene de nacimiento... ¡Sí!, el psicópata nace, no se hace.

Por lo banal que se ha vuelto el término, la ciencia ha determinado que ya no se les puede llamar así, ahora, se les conoce como depredadores morales, sociales o sexuales. Esto es más acertado debido la amplia documentación que explica sus actos y forma de ser. Tristemente, solo el 1% de la población mundial ha sido diagnosticada con esta condición y, menos de ese 1%, está en las cárceles.

Es más común de los que imagina amigo lector, y lo peor, es que no existe nada, absolutamente nada los pueda delatar en su lenguaje corporal, la única forma de descubrirlos, es por su actuar y, por lo regular ya es demasiado tarde. Es sin duda la personalidad más letal del mundo.

Gracias a los avances y estudios de salud mental, se han podido segmentar los tipos de psicopatías, además, gracias a los aportes científicos del Dr. Robert Hare, la mayor eminencia en el tema, existe la prueba Hare o la prueba PCL-R, la cual determina el nivel de letalidad que puede tener un individuo con estos rasgos y, solo puede ser aplicad por un psiquiatra idóneo experto en psicopatía.

Dentro de estos estudios, hay dos grandes grupos, el psicópata disfuncional, aquel que comete delitos graves, y el psicópata funcional o integrado como lo cataloga el psiquiatra español y autoridad en el tema, Dr. Vicente Garrido. De ambos, le recomiendo los libros: “Sin Conciencia” del Dr. Hare y, “El Psicópata Integrado” del Dr. Vicente Garrido.

Ahora bien, dentro de estos dos grandes grupos, existen subgrupos que están identificados claramente por sus acciones y que a continuación describiré. Todos, desde ya le digo, son narcisistas. Muy a diferencia de los narcisistas donde, no todos, son psicópatas.

Gracias al Dr. Theodore Millon y el Dr. Hare se creó una tabla llamada “Tipología del Mal” que va de la escala 1 a la 22, y en ese punto (22) la ciencia ha dado un nombre muy particular a sus miembros como “La élite del Diablo”.

Psicópata primario: Presentan una base fuertemente biológica o genética. No sienten culpa ni remordimientos, tienen una empatía emocional nula y suelen tener una gran frialdad, lastiman animales, manipulan, chantajean. De hecho, el 100% de todas las variantes presentan este rasgo distintivo.

Psicópata secundario: Se considera que su condición es moldeada en gran parte por el entorno o traumas en edades tempranas. A diferencia de los primarios, sí pueden llegar a experimentar ansiedad o sentimientos de culpa, aunque esto no les impide actuar de manera antisocial. Es aquí donde aparece el término sociópata, porque se hacen, no nacen.

El psicópata desestabilizado: Aun pudiendo gozar de una socialización normal, padecen un trastorno orgánico que, cuando se manifiesta, les desequilibra hasta tal punto de llegar a ser considerados como menos responsables de sus conductas antisociales en la que incurrirán. Suelen ser confundidos por la justicia como “locos” y, le aclaro algo, TODOS los psicópatas, están plenamente consciente de sus actos.

La única condición donde una persona no está 100% consciente de sus acciones es cuando presentan variables dentro de la esquizofrenia y aparecen estados psicóticos o de delirios y alucinaciones que, a su vez, se deben tratar, analizar y descartar de posibles influencias de drogas. Aquí aparecen nombres como el Hijo de Sam.

De hecho, algunas lesiones cerebrales, pueden provocar estados temporales o irregulares donde aparecen conductas anormales y hasta antisociales iguales a las de los psicópatas.

Psicópata malévolo o sádico: Es sin duda el más letal de todos. Muestra acciones agresivas para todo, es un resentido social, impulsivo y con un fuerte deseo de venganza y no le importa que el mundo se entere de ello. Aquí tenemos al asesino de Río Verde, a Dennis Rader, al de la caja de juguetes. También están el 100% de los terroristas.

El psicópata tiránico: Totalmente impredecible y cruel, disfruta ejerciendo poder y dominación sobre el resto. Aquí entra una lista larga de dictadores que el mundo ha tenido que combatir o aislar (Hittler, Gadafi, Noriega, Ortega, Maduro, Pol Pot, Pinochet, Chavez, Trujillo, Batista y la lista podría seguir).

El psicópata astuto: es un manipulador por excelencia, experto en el engaño, estafa, viven una doble vida y juegan con las emociones o debilidades de las personas, en desarrollar chantajes emocionales pese a no estar conectados a ellas. Aquí vemos a personajes como el asesino del zodiaco, al unabomber, a John Wayne Gacy.

El psicópata colérico: Se enmarcaría a los que ocupan el extremo superior de la distribución anormal en relación a su predisposición de la ira y a la intensidad de la misma. Todo los detona, desde un olor, palabra, color, acción, presencia, incluso el clima.

El psicópata hipersexual: De la misma manera que con la ira, existiría una tendencia hacia un apetito sexual más intenso, fuera de los márgenes de la normalidad haciendo que la persona se incapaz de controlar sus hábitos y apetitos sexuales. Es aquí donde aparecen combinaciones muy letales con el sadismo, control y poder, es aquí donde encontramos nombres como Ted Bundy, Jeffrey Dahmer, Luis Alfredo Garavito.

Es una condición muy compleja, la ciencia pese a todos sus avances aun no comprende qué lo provoca, se sabe que una mala formación en la amígdala juega un factor clave, pero, ¿el por qué? Es la pregunta sin respuesta que existe desde que el ser humano puso un pie en la tierra porque ¡sí!, esta condición existe desde la era de piedra y fue evolucionando con el hombre.