¿Quién escribe realmente? La IA pone en jaque al mundo literario

El debate sobre los límites y los alcances del uso de la inteligencia artificial en el oficio de las letras está servido. Depositphotos
  • 25/10/2026 13:32

La novela ‘Donde el agua trabaja’, del peruano David Silva Rojas, está bajo sospecha de haber sido generada con inteligencia artificial, lo que reabre el debate sobre el uso de la IA en las letras

La reciente controversia en el mundo literario de habla hispana, surgida tras la presunción de que la novela Donde el agua trabaja, del escritor peruano David Silva Rojas, fue generada en un 99 % por inteligencia artificial (IA), vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites y los alcances del uso de esta tecnología en el oficio de las letras.

La noticia fue destapada esta semana por el diario español El País, que sometió el texto ganador del primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat al detector de textos generados por IA Pangram.

La investigación generó tal revuelo que la editorial decidió cancelar el acto de presentación del libro, previsto para este viernes en Madrid (España), tras el impacto de un caso considerado el primero de esta magnitud en la literatura en español.

De acuerdo con El País, las bases del concurso literario en el que participó la novela de Silva Rojas estipulaban claramente que ‘la participación en el premio implica la declaración expresa de que la obra no ha sido escrita, parcial o totalmente, mediante herramientas de inteligencia artificial’. “Ante cualquier indicio o sospecha de incumplimiento de esta disposición, la obra será descalificada, independientemente de la fase del proceso en la que se encuentre”, agregaban las bases.

La novela Donde el agua trabaja fue seleccionada entre 2.204 manuscritos evaluados por un jurado compuesto por la escritora mexicana Cristina Rivera Garza, la autora argentina Selva Almada y la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda. La obra, que ya se encontraba en las estanterías de librerías de países como España, México y Colombia, fue declarada ganadora del certamen después de que el jurado destacara «el uso de los silencios» y la construcción narrativa, elaborada «con un lenguaje sutil, oraciones breves como el goteo de los regadores en las viñas, sin caer nunca en la tentación del panfleto ni la declamación».

Al ser consultada por El País sobre las evidencias que apuntaban a que la novela habría sido elaborada con IA, la editorial Almadía manifestó su sorpresa ante esos datos y pidió tiempo para realizar sus propias investigaciones y consultar la versión del autor, quien, al cierre de esta nota, no se había pronunciado al respecto.

“Consideramos necesario realizar una revisión detallada, sin anticipar conclusiones y con el cuidado que requiere una valoración que puede afectar a una obra y su autor. (...) Publicar un libro supone una relación de confianza entre quien escribe, quien edita y quien lee. Esa confianza es la base sobre la que se sostiene Almadía y, por lo tanto, también es nuestro trabajo velar por los compromisos que la hacen posible. (...) Esta situación nos genera desconcierto y abre preguntas que nos planteamos con seriedad. (...) Durante la lectura de la novela, ni al jurado ni al equipo editorial nos pareció que se hubiera usado IA generativa. Nos acercamos a la obra en su conjunto, atendiendo a su voz, su construcción y los sentidos que abre. (...) Nos preocupa un escenario en el que confiemos a las máquinas la producción de textos y la autoridad definitiva para juzgar su procedencia. Los detectores pueden aportar información, pero sus resultados requieren interpretación”, publicó la editorial Almadía en un comunicado.

La controversia en torno a la novela de Silva Rojas coincidió con la polémica sobre la obra del autor canadiense Thélyson Ourelien, ganador del Premio Goncourt, el más prestigioso de la literatura francesa. La editorial del escritor confirmó que su novela también podría haber sido creada íntegramente con IA. Como consecuencia, decidió desvincularse de Ourelien.

Si bien el propio diario El País subrayó que Pangram no es del todo infalible, señaló que su efectividad es mayor al analizar textos largos. “Hay que entender qué es lo que detectan estos sistemas. Reconocen que un texto ha sido generado con IA porque sigue ciertos patrones, pero eso no dice qué papel tuvo una persona en el proceso. Se puede usar la IA para una escritura muy perezosa, casi automática, o para convertir en prosa notas, entrevistas o ideas propias. Un detector no distingue entre ambas cosas. Más delicadas son las bases de este premio: excluían también las obras escritas ‘parcialmente’ con IA”, señala el artículo firmado por los periodistas Jordi Pérez Colomé, Elizabeth Duval y Kiko Llaneras.

Ante la controversia, distintas figuras de la literatura en español expresaron sus opiniones. La autora española Espido Freire señaló en redes sociales que su experiencia como jurado de concursos literarios estuvo marcada, durante el último año, por la presencia de novelas generadas parcial o totalmente con IA. Por su parte, el escritor Jorge Carrión consideró que los textos escritos con IA también han sido escritos por humanos. «La IA no se ha escrito sola», subrayó. La escritora Azahara Palomeque, en cambio, planteó la siguiente pregunta: «¿Qué te hace escritor si no escribes?».

Por su parte, Valerie Miles, editora de la revista literaria Granta en español y directora literaria del premio, consideró fundamental apoyar a los editores literarios en este contexto. En una entrevista con El País, Miles citó el caso del autor Jamir Nazir, quien, si bien negó haber escrito su texto con IA, utilizó herramientas como programas de dictado para editarlo.

“En estas detecciones, ¿qué es lo que se entiende por escritura hecha por IA? Hay que ir con cuidado con los señalamientos hasta saber qué ha pasado exactamente. (...) La cuestión es cómo marcar los límites. Quizá habrá que crear algún sello de calidad que certifique que se trata de una obra literaria hecha por una persona. Ha llegado el momento de hablarlo entre todos los editores y ver qué sistema se puede aplicar para la verificación de las obras”, afirmó Miles sobre los criterios que podrían establecerse en adelante para verificar la autoría de los textos y prevenir el plagio.

Los escritores y editores están ante una coyuntura especial.