Ricardo Gago Salinero, abanderado del 3 de noviembre: ‘Es un honor que recibo con mucha emoción’

El empresario y promotor cultural recibió la noticia con emoción. Cedida
  • 31/10/2026 21:35

El empresario, vinculado a la recuperación de las iglesias del Casco Antiguo, habla sobre el honor de ser abanderado, el legado de su padre y su compromiso con el patrimonio religioso

Cuando el empresario y promotor cultural Ricardo Gago Salinero recibió el primer indicio de que sería el abanderado de las fiestas patrias del 3 de noviembre de este año, pensó inicialmente que se trataba de una broma. Sin embargo, al recibir la carta oficial del presidente de la República, José Raúl Mulino, en la que le confirmaba la designación, experimentó una sensación difícil de describir: primero, incredulidad y, después, una inmensa felicidad.

Así lo manifestó en una entrevista exclusiva con La Estrella de Panamá, en la que compartió detalles sobre su nombramiento y su labor al frente de los esfuerzos por revitalizar las iglesias del Casco Antiguo, que, además de ser templos de culto y devoción, constituyen un patrimonio cultural fundamental para la identidad del país.

“Somos muy pocos los panameños que tenemos el gran honor de ser abanderados. Pensemos que Panamá celebra este año 123 años de separación de Colombia. Ha habido algunas excepciones, como durante la pandemia, cuando hubo cinco abanderados. Pero, aun así, si calculamos cuántas personas han tenido este privilegio a lo largo de nuestra historia, es una cifra muy pequeña. Es algo maravilloso”, expresó.

Como una coincidencia familiar, el padre de Ricardo Gago Salinero, el empresario español nacionalizado panameño Ricardo Gago, también recibió el honor de ser abanderado. Fue en 1990, durante el primer desfile patrio tras el restablecimiento de la democracia, cuando Guillermo Endara era presidente de la República.

“Imagínate, mi padre recibió ese gran honor y, 36 años después, su hijo, con el mismo apellido, tiene la oportunidad de recibirlo también. Es un orgullo enorme. Estoy muy contento y muy agradecido con el señor presidente. Eternamente agradecido. Estamos hablando de un país con una población de cuatro millones de habitantes y que me hayan escogido a mí es un honor inmenso”, destacó.

En la exposición de motivos para designar a Gago Salinero como abanderado del 3 de noviembre de 2026, el presidente Mulino destacó su labor al frente de los esfuerzos por preservar el patrimonio religioso del Casco Antiguo.

Su vocación de servicio tiene raíces familiares. Sus padres, Ricardo y Rosario Gago, así como su abuelo, le inculcaron valores como la solidaridad y el agradecimiento hacia los demás. Sin embargo, uno de los episodios que terminó de impulsar su compromiso con la restauración de las iglesias del Casco Antiguo ocurrió hace 15 años, cuando conoció el estado de deterioro en el que se encontraba la iglesia de San José, uno de los templos más emblemáticos de ese sector de la capital.

“Todo comenzó por una boda. Cuando llegué y vi el estado en el que estaba esa iglesia, que prácticamente se venía abajo, sentí un dolor enorme. Pensé: ¡Qué tristeza ver así a San José, una iglesia tan importante! Empecé a ayudar a unas monjitas que eran quienes administraban la iglesia en ese momento. Las apoyaba económicamente y, poco a poco, me fui involucrando. Después, hace aproximadamente 14 años, una persona vinculada al comité comenzó a solicitarme que ayudara a rescatar las iglesias del Casco Antiguo. Yo le decía: ‘Pero si yo no soy arquitecto, ni restaurador, ni ingeniero. Soy simplemente un ciudadano al que le gusta hacer cosas diferentes y aportar’. Además, yo trabajaba en una empresa familiar y no podía tomar decisiones por mi cuenta. Soy hijo de españoles y sabes cómo es eso: uno no siempre decide qué camino va a tomar, porque los padres también tienen mucho peso en esas decisiones”, recordó.

Finalmente, aquella persona logró convencer a la madre de Gago y, desde hace 13 años, el empresario forma parte de los esfuerzos de recuperación patrimonial a través del Comité de Amigos de las Iglesias del Casco Antiguo, cuya labor ha permitido restaurar importantes templos, como la Catedral Metropolitana, San Francisco de Asís y San Felipe Neri.

Gago añadió que la revitalización de las iglesias no solo ha permitido recuperar estos edificios religiosos, sino también rescatar tradiciones que se habían perdido en este sector de la ciudad, como las celebraciones de Semana Santa.

Otro de los proyectos en los que participa Gago Salinero es la restauración integral de la iglesia de San Felipe de Portobelo, en Colón, donde se desempeña como alto comisionado ad honorem. La finalización de los trabajos está prevista para enero de 2027.

“Se trata de una iglesia colonial que fue destruida en diferentes ocasiones por los ataques de los piratas que asediaron la zona. Estuvo abandonada durante muchos años y volvió a reconstruirse alrededor de 1880. Posteriormente, volvió a quedar en abandono y ahora estamos realizando una restauración verdaderamente impresionante. Quiero destacar que no se trata de un simple maquillaje, como ocurre con algunas intervenciones en otros edificios. Estamos restaurando la iglesia desde el piso hasta el techo, incluyendo las cuatro paredes. Es un trabajo integral que busca recuperar realmente el edificio y su valor histórico”, explicó el también presidente del Comité de Iglesias del Casco Antiguo.

Por otra parte, considera que el interés de la ciudadanía por conocer y valorar las iglesias del Casco Antiguo ha aumentado considerablemente en comparación con lo que ocurría hace 13 años, cuando estos templos se encontraban en estado de abandono.

La fe es la fuerza que motiva a Gago Salinero.

“Hoy la situación ha cambiado muchísimo. El año pasado recibimos aproximadamente 1.060.000 visitantes en las iglesias, y el 10 % fueron panameños. Eso demuestra que los panameños sí quieren conocer y valorar su historia. Ven lo que hemos hecho durante estos años y reconocen que hay que cuidar y preservar este patrimonio. Ha habido un cambio enorme en la percepción de la gente y eso es algo que me llena de satisfacción”, manifestó.

La fe es, precisamente, uno de los principales motores que impulsan al abanderado del 3 de noviembre en su compromiso con la preservación del patrimonio religioso.

“Creo en lo que estoy haciendo. Uno puede tener problemas, dificultades o incluso problemas de salud, como le ocurre a muchas personas. La fe es lo que me ayuda a levantarme cada día. Lo primero que hago al poner los pies en el suelo es rezar. La oración me da paz y me ayuda a comenzar el día. Para mí, la fe es fundamental y forma parte de mi vida. También está muy vinculada a la educación que recibí de mis padres y a los valores que me transmitieron”, expresó.