Yoyaleo: el método panameño que enseña a leer con ‘amor’ desde las primeras cuatro letras

El proyecto fue creado durante la pandemia por la pedagoga panameña Dayana Pitty y el educador y desarrollador Martin Wennig. Luis García | La Estrella de Panamá
  • 27/08/2026 12:00

El sistema, creado en Chiriquí por la pedagoga Dayana Pitty y el educador Martin Wennig, combina cuentos, personajes, juegos, materiales físicos y tecnología para acercar a los niños a la lectura.

En medio de la Feria Internacional del Libro de Panamá 2026, una propuesta desarrollada en Chiriquí busca replantear la manera en que los niños se acercan a sus primeras letras. Se trata de Yoyaleo ‘Aprender con Magia’, un sistema de alfabetización temprana que parte de una idea sencilla: que aprender a leer no tiene que comenzar con la repetición mecánica de las vocales.

El proyecto fue creado durante la pandemia por la pedagoga panameña Dayana Pitty y el educador y desarrollador Martin Wennig, quienes durante su experiencia en educación preescolar e infantil identificaron lo que consideraban una limitación del método tradicional: comenzar con las cinco vocales permite reconocer letras, pero no facilita de inmediato la formación de palabras.

A partir de ese planteamiento, los creadores analizaron el uso de las letras en los textos escritos en español y determinaron que un grupo reducido concentra buena parte de las combinaciones utilizadas en el idioma. Entre ellas encontraron las letras A, M, O y R, con las que los niños pueden formar una palabra desde el comienzo: AMOR.

“Aprender a leer con amor” se convirtió así en uno de los conceptos que dieron forma al sistema, mientras que YOYALEO fue escogido como el nombre comercial para que los propios niños puedan identificarse con el proceso: “yo ya leo”.

Un mundo donde las letras tienen rostro

La metodología no presenta las letras únicamente como símbolos que el niño debe memorizar. Cada una está representada por un personaje dentro de Amoravia, un universo de fantasía creado para acompañar el aprendizaje.

Ada, Mao, Ona y Ryo son algunos de los personajes vinculados a las primeras letras. Cada uno tiene características, intereses y valores propios que forman parte de las historias, los juegos y las actividades.

“Nosotros no enseñamos las letras como tal, sino que cada letra tiene su representante”, explicó Wennig durante una entrevista con La Estrella de Panamá en la Feria Internacional del Libro.

Pitty sostiene que esta estrategia permite que los niños se apropien de los personajes y relacionen las letras con historias, sonidos, colores y movimientos. En el aula, esa identificación se convierte también en una herramienta para mantener el interés por aprender.

“Empezamos inculcándole a los niños desde los cuatro años aprender A, M, O, R, pero a través de una historia, a través de cuentos, a través de juegos y a través de personajes”, explicó la pedagoga.

Aunque el sistema puede comenzar a utilizarse desde los primeros años mediante cuentos y reconocimiento visual, su proceso formal de alfabetización está dirigido principalmente a niños pequeños en edad preescolar y primeros grados.

Un piloto en una escuela rural de Chiriquí

Uno de los elementos que los creadores consideran fundamentales es que YOYALEO no se ha quedado en el diseño de libros y herramientas. Desde 2026 desarrollan un proyecto piloto en una escuela pública de Quebrada de Vueltas, en Chiriquí, con autorización de la dirección del plantel y de la supervisión de la zona.

El piloto incluye a nueve estudiantes de segundo grado que presentaban dificultades importantes para leer. Según Pitty, varios provienen de hogares donde los padres tampoco tuvieron acceso suficiente a la lectura y escritura, por lo que los niños llegan al aula con dificultades acumuladas.

Después de aproximadamente cuatro meses de trabajo, la docente asegura que los estudiantes han mostrado avances significativos y que algunos ya son capaces de leer libros y textos cotidianos.

“Gracias a la metodología, hemos logrado que esos niños que no tienen la ayuda en casa han logrado la meta en menos de cuatro meses”, afirmó.

Pitty estima el avance del grupo en alrededor de un 90%, aunque se trata de una valoración realizada dentro del propio proyecto piloto y no de una evaluación independiente.

La experiencia también contempla a niños de preescolar, de entre cuatro y cinco años, para quienes el acercamiento a la lectura ocurre de manera lúdica antes de entrar en procesos más formales de escritura.

Papel, madera y pantalla

Yoyaleo no está concebido como una aplicación para que el niño permanezca frente a un dispositivo. El sistema combina libros, materiales físicos, enseñanza presencial y una plataforma digital.

Los libros incluyen códigos QR que conectan con contenidos digitales y forman parte de un ecosistema más amplio. La plataforma reúne videos narrativos, juegos didácticos y un tablero interactivo. Los creadores señalan que actualmente cuentan con más de 130 juegos digitales.

También desarrollaron YoYaTrack, una herramienta de seguimiento que permite observar el recorrido del niño dentro de las actividades y documentar su progreso.

La tecnología, sin embargo, ocupa un papel complementario. “No queremos dejarlo al niño en las manos de la aplicación”, señaló Pitty. La intención es que el proceso esté acompañado por docentes o por los padres.

Esa filosofía se resume en una de las frases centrales del proyecto: “tecnología mediada, no niños entregados a la pantalla”.

Además de la plataforma, el sistema incorpora materiales físicos, como tableros, fichas de letras y personajes, y tarjetas con preguntas reflexivas. La intención es que las actividades no terminen cuando el niño identifica una letra, sino que también permitan conversar, imaginar y desarrollar otras habilidades.

Leer en tiempos de inteligencia artificial

Para Wennig, el objetivo del proyecto va más allá de conseguir que un niño descifre palabras. Uno de los retos que busca atender es la comprensión lectora y la capacidad de analizar información en un contexto marcado por la inteligencia artificial.

El educador considera que los niños deben aprender desde temprano a cuestionar y analizar lo que leen, en lugar de limitarse a aceptar una respuesta proporcionada por una herramienta tecnológica.

“De la respuesta hay que saber criticarla, analizarla y volver a preguntar”, explicó.

Por eso, YOYALEO plantea cuatro objetivos: fortalecer la comprensión y retención del texto, fomentar el amor por la lectura y preparar a los niños para desenvolverse de manera crítica ante la inteligencia artificial.

De Chiriquí a la Feria del Libro

La participación de YOYALEO en la FIL Panamá 2026 representa su presentación oficial ante el público de la feria. Sus creadores llegan con dos libros publicados como parte del proyecto: ‘YOYALEO: de la lectura inicial al aprendizaje autónomo en la era de la IA’, que desarrolla los fundamentos del método, y ‘Amoravia: donde los símbolos despiertan mundos’, dedicado al universo de sus personajes.

El primer libro cuenta además con prólogo del lingüista Alberto Gil, profesor emérito de Teoría de la Traducción de la Universidad del Sarre, en Alemania.

En la feria, el proyecto también presenta cuentos vinculados con Panamá, que llevan a los niños a escenarios como el Casco Antiguo y Boquete y que incorporan elementos de la cultura panameña. Las historias pueden complementarse con contenidos digitales mediante códigos QR y actividades para colorear.

Más que ofrecer una herramienta aislada, Pitty y Wennig buscan que YOYALEO se convierta en un sistema que pueda incorporarse a centros educativos mediante alianzas con colegios e instituciones.

El proyecto piloto en Chiriquí constituye, para sus creadores, el primer paso para demostrar cómo puede funcionar la metodología en condiciones reales del sistema educativo panameño. Mientras tanto, en la FIL Panamá, la propuesta busca presentar una idea que cabe en cuatro letras: A, M, O y R.