Qué ver en Antalya: Phaselis, Kaleiçi y el Monte Tahtali
- 28/06/2026 00:00
Esta costa mediterránea de Turquía, es un destino que combina playas de aguas turquesas, ruinas romanas y paisajes montañosos. Entre bahías naturales, cascos antiguos llenos de historia y vistas panorámicas desde el monte Tahtali, la región ofrece una experiencia única que mezcla cultura, naturaleza y aventura bajo el sol del verano
Sol, playa y arena: esta frase no solo parece ser una característica propia de los países latinos, sino también de Antalya, una costa mediterránea de Turquía que, de junio a septiembre, se transforma en un destino vibrante y lleno de energía.
Durante el verano, las temperaturas superan fácilmente los 30 °C, con días soleados y cielos despejados que invitan a disfrutar del mar turquesa y las playas de arena fina.
Como muestra de ello, recorrí —gracias a Turkish Airlines— Phaselis, un sitio arqueológico donde las ruinas romanas conviven con playas de aguas cristalinas y bosques de pinos.
Aquí pude disfrutar de las tres bahías naturales que hoy funcionan como playas: puerto central, norte y sur.
El agua cálida del Mediterráneo convierte cada baño en un respiro refrescante, mientras que los deportes acuáticos y paseos en barco forman parte del día a día.
Otro de los atractivos principales que visité fue el Teatro Romano, al aire libre, con capacidad para 1.500 personas. Para llegar, tuve que subir escaleras, ya que se encuentra en medio de un pequeño bosque.
Luego caminé por la zona de baños romanos y acueductos, ejemplos de la prosperidad y la ingeniería de la ciudad.
Phaselis es menos concurrido que otros sitios turísticos, lo que lo convierte en un lugar tranquilo y atmosférico para disfrutar tanto de la historia como del mar.
Para seguir con la vibra veraniega, me trasladé a Kaleiçi, el corazón histórico de Antalya. Este casco antiguo es famoso por sus estrechas calles empedradas y mansiones otomanas, rodeado de antiguas murallas romanas que encierran siglos de historia.
El puerto y la playa son puntos de encuentro para quienes buscan un baño rápido en medio de la ciudad histórica. El lugar cuenta con tumbonas, sombrillas y un restaurante sobre el acantilado con vistas directas al mar.
Uno de los momentos sagrados fue visitar la Mezquita Şehzade Korkut, también conocida como la Mezquita del Minarete Roto. Para entrar, las mujeres deben usar una pashmina; si no tienes una, la mezquita ofrece una de manera gratuita. Su historia refleja la transformación cultural y religiosa de la ciudad a lo largo de los siglos. Un gran fuego destruyó gran parte del edificio y dejó el minarete incompleto, lo que le dio su nombre actual de “Minarete Roto”.
Otro punto conocido de Antalya es la Puerta de Adriano (Hadrian’s Gate), la entrada más majestuosa al casco antiguo. Construida en el año 130 d.C. para conmemorar la visita del emperador romano Adriano. Es uno de los puntos más fotografiados de Antalya por su triple arco de mármol blanco, flanqueado por torres romanas y bizantinas, con columnas corintias y relieves ornamentales que muestran la riqueza de la época.
Si deseas llevarte recuerdos, Kaleiçi también ofrece una amplia zona de comercio y restaurantes. Los bazares y tiendas artesanales son tradicionales: encontrarás talleres de cuero, alfombras turcas, cerámica pintada a mano y joyería en plata. Negociar los mejores precios es una de las principales cualidades de los comerciantes con los turistas.
En cuanto a gastronomía, recomiendo el restaurante Casa Sur, destacado por su cocina turca: kebabs, pavo, pasta y meze. Opté por ubicarme en el jardín, rodeado de árboles de naranja, lo que hizo la experiencia aún más especial.
Como si las playas y el casco antiguo no fueran suficientes, me aventuré hasta la cima del Monte Tahtali, a través del Olympos Teleferik, uno de los más largos del mundo, inaugurado en 2007.
El recorrido de 4,5 kilómetros dura entre 10 y 15 minutos por trayecto, que son sumamente llenos de adrenalina, ya que te genera una sensación de montaña rusa, pero vale la pena cuando llegas a la cima.
Antiguamente se creía que el Monte Tahtali este lugar era el trono de los dioses. Una de sus características es que su vista se mezcla entre la costa mediterránea desde Finike hasta Side y toda la cordillera de los Tauros.
Vi a muchas personas realizando actividades culturales y deportivas como paragliding, senderismo, escalada y observación de la naturaleza. Estas opciones la convierten en un lugar no solo para apreciar la cima, sino también disfrutarla.
Durante mi visita disfruté la oferta gastronómica del restaurante-cafetería Shakespeare Coffee & Bistro, que combina cocina internacional con platos turcos y mediterráneos.
Lo más interesante es que puedes comer con vista a las montañas y brisas sin ser interrumpido. El clima es super favorable durante verano, aunque siempre no está demás que lleves siempre un abrigo por si en algún momento sientes frío.