Economía informal
- 21/03/2026 00:00
El estancamiento económico y la expansión del empleo informal reflejan debilidades estructurales persistentes en la región
Según los estimados, el producto bruto de América Latina aumenta muy poco. Fue solo el 2,4% en el 2025 y se prevé un 2,3% en el 2026. Esto repercute en todos los planos. Está inmersa en lo que organismos como la CEPAL llaman una “trampa de bajo crecimiento”.
Se revisa a continuación sintéticamente datos recientes sobre una de las manifestaciones centrales de dicha “trampa”.
El 47 al 48% de la población activa de América Latina y el Caribe se haya en la economía informal. Es una cifra similar a la que había una década atrás. Ese estancamiento expresa las incapacidades estructurales que experimenta la economía.
Las tasas de crecimiento económico han sido bajas y marcadamente menores a los promedios mundiales. El aumento del Producto Interno Bruto (PIB) ha tenido en el periodo 2013/2022 el menor crecimiento promedio de las últimas siete décadas, fue 0,9%. Se trata en su mayoría de trabajos precarios, sin protección social ni previsional y de reducida productividad.
Corresponde resaltar que en la década analizada la población empleada ascendió en un 10%, pero el aumento fue muy dispar entre las dos economías. En la formal creció solo un 3,3% y en la informal 18,6%, es decir 6 veces más.
Es clave encarar el problema con políticas públicas y alianzas con las empresas privadas que abran oportunidades en escala para la generación de empleos formales.
Un estudio cercano de Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sobre 14 países de la región analizó el antes mencionado decenio. En dicho periodo la tasa de aumento del empleo fue la menor desde 1950. Los empleos informales son los que más han aumentado.
Hay ciertos grupos que son más vulnerables a quedar atrapados en la informalidad. Entre ellos se hallan los siguientes:
Los grados de educación inciden fuertemente. Cuanto más bajo sean mayores es la probabilidad de que las personas sean informales.
La ocupación informal suele ser más numerosa entre los jóvenes y las personas mayores, pero por diferentes razones.
Hay una marcada diferencia de género. Las mujeres tienen más alto grado de informalización. Ella aumenta cuando tienen compromiso de “economías de cuidado” más elevado.
Los migrantes son más propensos a ser informales que los nacionales del país.
Se necesitan políticas que aborden a fondo todas estas causas de informalidad. También adicionar a ellas incentivos para los pequeños productores y empresarios. Asimismo, extender y profundizar la capacitación en todas sus formas.
Entre las principales se hayan:
Predominan entre los informales los “cuenta propistas”. Son independientes o trabajan en microunidades productivas de baja productividad.
Están marginados financieramente.
Estas empresas suelen carecer de acceso a la banca, capital y servicios gubernamentales, operando mayoritariamente en efectivo y con participación limitada en la economía digital.
Con frecuencia para bajar los costos y ser competitivas con sus precios, no tienen registrados a sus trabajadores.
Menos del 12% de los trabajadores informales cuentan con contratos escritos o acceso a seguridad social y pensiones.
Se recomiendan entre otras:
Generación de empleos decentes en empresas sostenibles.
Facilitar la transición a la formalidad.
Incentivos fiscales que premien la formalización en lugar de solo penar la informalidad.Apoyar la digitalización para regularizarse.
Certificación de competencias de los informales para validar sus experiencias.
Oportunidades para prepararse en las nuevas tecnologías.
Fortalecimiento de la protección social, los seguros en salud y la cobertura previsional en el sector formal.
La magnitud de la informalidad no es un destino obligado de la región. Puede ampliarse y reforzarse la economía formal con políticas públicas de calidad y articulaciones vigorosas con empresas privadas responsables. Para ello habrá que entender las causas profundas de la problemática y trabajar sobre ellas a fondo.