El cuarteto oscuro

  • 16/05/2026 00:00

La llamada “tétrada oscura” reúne rasgos de personalidad vinculados con la manipulación, la falta de empatía y el disfrute del sufrimiento ajeno, conductas que expertos consideran cada vez más visibles en la sociedad y el poder

En uno de mis escritos anteriores hablaba sobre la triada oscura, para refrescarle la memoria amigo lector, en dicho artículo compartía que, en psicología, este concepto se refiere a los tres rasgos de la personalidad que definen lo que, comúnmente, llamaríamos una “mala persona” y estos rasgos son: narcisismo, psicopatía y maquiavelismo.

Se lo resumo de esta manera, el primero de estos chicos malos es el narcisismo. Los individuos narcisistas tienden a centrarse en sí mismos, fantasear con un poder ilimitado y necesitan la admiración de los demás. Sin excepción alguna, todos los dictadores y líderes autoritarios poseen este rasgo. Tristemente, muchos lo confunden con “carisma”.

Una persona carismática es aquella que tiene una habilidad especial para atraer, cautivar e influir positivamente en los demás a través de su presencia, comunicación y empatía, generando confianza y entusiasmo sin necesidad de forzar o manipular a nadie. Son persuasivos, conectan emocionalmente y transmiten seguridad, a menudo destacando por una comunicación no verbal potente y la capacidad de inspirar a otros a sacar lo mejor de sí.

Luego está la psicopatía, es decir, la falta de empatía. Este rasgo convierte a la persona en alguien manipulador, poco confiable, frío y desinteresado por los sentimientos de otras personas. Y vaya que este rasgo es el más letal de todos, también lo he explicado a cabalidad en otros artículos y, solo hablara de él, podría tomar una edición especial en un suplemento.

Se lo resumo de esta manera: los psicópatas son serpientes que parecen encantadoras, son depredadores morales y sociales que, de llegar a puestos de mando, ejecutarían sin piedad sus intereses porque solo viven para y por ellos, el resto, son objetos convenientemente necesarios para llegar a sus objetivos.

El clan malévolo lo completa el maquiavelismo. Las personas que tienen este comportamiento muy marcado se caracterizan por tener actitudes cínicas y adoptar estrategias cuyo único fin es beneficiar sus propios intereses. ¡Y sí!, si ya se lo preguntó, pueden combinarse, o sea, pueden existir psicópatas maquiavélicos, narcisistas maquiavélicos y, los más letales de todos, psicópatas narcisistas maquiavélicos.

En conjunto, estos tres rasgos engloban una frialdad emocional. Algunos estudios han demostrado que los altos niveles de la tríada oscura están asociados con bajos niveles en rasgos como la simpatía, la honestidad, integridad y humildad.

Aquí, debo aclarar responsablemente dos cosas claves: 1) ninguno de estos rasgos son enfermedades o sea que no tienen cura y 2) todos, repito, todos, son plenamente conscientes de sus actos y, ante un juzgado no pueden aducir locura ni demencia.

Todos son peligrosos y muchísimo, sin embargo, lo que los hace realmente letales y es donde un equipo de psicólogos de la Universidad de Western Ontario, en Canadá, realizaron un estudio que sugiere que, existe un cuarto rasgo que debe incluirse en este combo de maldad, hablamos de, nada más y nada menos que del sadismo.

Los analistas de conducta para perfilación criminal, sociólogos, psiquiatras, psicólogos y criminólogos expertos, definen el sadismo como “una tendencia a involucrarse en comportamientos crueles, degradantes o agresivos en busca de placer o dominación”. Incluso, y aunque le parezca inverosímil, sin usar necesariamente la violencia activa. En el lenguaje común, ser sádico es disfrutar causándole sufrimientos a los otros.

¿Por qué le hago esta última aclaración sobre el modo de violencia empleado?, porque existen dos tipos de violencias conocida, la violencia pasiva que es, una forma indirecta y sutil de expresar sentimientos negativos como ira o resentimiento, en lugar de afrontarlos directamente, saboteando relaciones, amistades o trabajo y evitando la confrontación a través de comportamientos como la procrastinación, ineficiencia, terquedad, el poco me importa, el yoquepierdismo, sarcasmo disimulado, la resistencia, retener información o, hacerse la víctima.

El otro tipo de violencia que todos podemos observar es la activa, donde hay acciones hostiles, directas y visibles que una persona ejerce para dominar, dañar o controlar a otra, incluyendo golpes, insultos, amenazas, gritos, rotura de objetos, abuso físico, psicológico, sexual o económico.

Varias de las características del sadismo se superponen con la de los rasgos de la tríada oscura, pero al mismo tiempo, según los investigadores, tiene aspectos únicos que lo hacen merecedor de estudiarlo como elemento que debe añadirse para conformar una “tétrada oscura”.

Para llegar a esta conclusión, se aplicaron pruebas de nueve preguntas entre 202 universitarios (54 hombres y 148 mujeres) entre los 17 y los 26 años. ¿quiere conocer las preguntas para hacérselas usted mismo?

¿Me he burlado de las personas para que sepan que yo tengo el control?, ¿nunca me canso de presionar a la gente que me rodea?, ¿haría daño a alguien si eso significa que yo estaré en control? Cuando me burlo de alguien, ¿es gracioso verlo enojarse?, ¿ser malo con los demás puede ser emocionante?, ¿me da placer burlarme de la gente delante de sus amigos, ¿me emociona ver a la gente meterse en peleas, ¿pienso en lastimar a las personas que me irritan?, ¿no lastimaría a nadie a propósito, incluso si esa persona no me agrada? Si usted ha respondido si a 5 de ellas, le recomiendo visitar a un especialista de la salud y, lo peor, es que esta conducta se puede observar con claridad durante la infancia, por ello el bullying es hoy y problema grave en los colegios.

Estos rasgos se vuelven problemáticos en el momento en el que comienzan a interferir con la vida, o la persona comienza a perder control de sí misma. Si esto no se combate, el mundo, cada vez más estará expuesto a este cuarteto letal y tendremos a líderes que harán del planeta su patio de juego con las almas que habiten en él.

Tristemente, si le hago la lista, podría ser larguísima pero, con lo descrito en este artículo, usted amigo lector los podrá reconocer inmediatamente con solo ver las noticias del día a día.