El fin no justifica los medios

Todo no puede ser perfecto, y menos la coherencia en mis palabras.
  • 17/01/2026 00:00
Dumas Alberto Myrie Sánchez
Especialidad:
Geografía Regional de Panamá. Licenciatura en Geografía e Historia. Maestría en Geografía Regional de Panamá. Docente en el Ministerio de Educacióny en instituciones de educación superior. Artículos de opinión en El Panamá América, La Estrella de Panamá y revista cultural Lotería. Autor de los libros “Memorias de un bardo” y “Escritos de un sobreviviente”.

Mi alma se llena de ira al contemplar lo corrosivo de lo material. Es una navaja hiriente ser partícipe del círculo de papeletas mojadas. Es observar el jabón resbalar por las malas palabras, el irrespeto a lo ideal. Un sistema que premia, no el valor ideal de la persona, sino el valor real de lo material. Entre pasillos mojados con tinta color marrón, la competencia es justa cuando se invoca el castigo.

Todo no puede ser perfecto, y menos la coherencia en mis palabras. El gustar a todo público es una tarea utópica. Una que madura con los años en encierro y se vuelve como el bongo en plena selva tropical. El que inhala el viento frío en invierno y siente las hojas marchitas, dejadas por años sin ver tus curvas, de forma intensa.

Siento perder cada minuto en viajes al boticario. Son tramas que narran el profundo caos de esta vida, una carrera de emociones que me lleva a imaginar a Lorena con su carisma espontáneo. Son minutos en abandono los que inicio al redactar estas aventuras, junto a mi amada. Momentos añejos como el mejor pan de la Arena. Querida amiga y cómplice, esta carrera es corta, pero llena de amor sincero.

Entre tupidas estepas, tu figura se pierde como las mejores uvas. Un inicio casi perfecto fue caminar por laderas con perros sedientos de rabia. En el camino, el olor de la tierra mojada renace; los pistilos de color violeta, sobre tu morada. Una morada que anhelo caminar, en otro plano, en este amor ideal.

Tan sincera es el agua florida como el sabor de tus labios. Una que delata esa mirada coqueta de toda chitreana. En mis aventuras junto a la brújula, siempre el consejo es vital. Con una cajeta de chocolates trataba de alegrar tu día, mientras el calor de junio golpeaba la bahía de Panamá. Aquella sonrisa sobre la mesa de digitalización me recuerda lo frágil de una rosa en primavera.

Es el amor a Lorena lo que me lleva a reflexionar sobre una totuma de carey. En esto, observo las perlas sobre tu cuello, que son el inicio de esta reflexión. Es el tallado de un arpa la cresta de esta ola, en un mundo multipolar. Aquel que delata el extractivismo que arrasa las ideas libertarias y un mundo con complejos. Hoy, el Aby Yala reclama agitar banderas blancas. Una que ondeara bajo el ejército de renovación del sistema, basado en lo espiritual.

Un mundo castigado por los teletipos es el que vigila el desorden de los libros y la música urbana. La justicia del poder amarra a los incautos en sus tentáculos de dominación. Un circo amoroso que recuerda a mis pupilas el sabor del helado napolitano. Incluso en noches de verano, donde la niebla desciende la colina, se escuchan los motores de la sierra sobre las calles. Es el inicio de la purga y el miedo a ser libres, con la visión de unidad a la tierra de Aby Yala.