El turno del oprimido, un musical con esencia poética
- 30/05/2026 00:00
El musical ‘El turno del intruso’, estrenado en San José (Costa Rica), rinde homenaje al poeta y revolucionario salvadoreño Roque Dalton mediante un recorrido por su vida, su militancia política y una obra literaria que marcó a América Latina
Las tribulaciones económicas producidas por los intereses del sector de cafetaleros ocasionaron incidencias políticas en El Salvador de comienzos del siglo XX. El calor de las diferencias ocasionó hasta el derrocamiento del presidente Arturo Araujo y la instauración de un gobierno militar encabezado por el general Maximiliano Hernández Martínez, quien presidió el Estado por trece años bajo un modelo dictatorial.
Tras acceder al poder mediante el golpe de Estado, el régimen del general Hernández se destacó por la severa represión de levantamientos campesinos, reformas económicas y su peculiar afición al ocultismo. Al final, cedió la primera magistratura, como resultado de una huelga de brazos caídos y la intranquilidad de movimientos sociales populares que adversaron el rumbo que adquiría la política en este país centroamericano.
En este escenario surgió la voz del poeta Roque Dalton, quien a pesar de no alcanzar un título universitario, se desenvolvió en la atmósfera cultural del país y gracias a su vida bohemia y una personalidad jovial e irreverente, tuvo una profunda preocupación principalmente basada en el destino de su propio país, que dejó reflejada en su faena de escritor.
Sus trabajos literarios incluyeron a la poesía, pero también el cuento, la novela, dramaturgia y la redacción de guiones para la radio y la televisión. Esta variada expresión y sus viajes le dieron una dimensión sobresaliente en América Latina como una de las voces poéticas más importantes. En una confusa situación, el poeta Dalton es asesinado y su cadáver nunca se encontró. Esta muerte es considerada como un punto de quiebre del movimiento revolucionario.
La vida del poeta Dalton se caracterizó por la militancia política, que compartió con sus escritos, que abarcaron unos seis libros de poesía, dos novelas y tres ensayos. Con el libro ‘Taberna y otros lugares’ obtuvo el premio Casa de las Américas en el género poesía. Mario Benedetti opinó sobre él, al destacar los principios ideológicos que caracterizaron su obra, “fue uno de los que mejor lograron conjugar el rigor artístico con el compromiso político y revolucionario”.
Con motivo de celebrarse en mayo tanto el nacimiento como defunción del poeta Dalton, el productor argentino-mexicano Modesto López armó un espectáculo musical de homenaje, denominado El turno del intruso, que se estrenó hace unos días en el Teatro de Bolsillo, en la ciudad de San José, Costa Rica. Un elenco formado por cantantes, guitarristas y locutores tuvo la responsabilidad de crear la atmósfera adecuada.
Dalton adquirió un compromiso político que le llevó a una militancia y que le dio conciencia sobre la realidad, la que pudo percibir para forjar un discurso contestatario y punzante. “Creo que el mundo es bello, / que la poesía es como el pan, de todos./Y que mis venas no terminan en mí / sino en la sangre unánime / de los que lucharon por la vida, / el amor, / las cosas, / el paisaje y el pan, / la poesía de todos”.
Las guitarras dieron ritmo a los poemas y crearon la atmósfera adecuada a través de los acordes de los músicos Manuel Monestel, Wilson Arroyo y Karol Barboza, que fueron armonizando los momentos a través de la narración de Mar Fernanda Schifani García y Randal Zúñiga Chinchilla. “...partí del mundo nerudiano, o sea de un tipo de poesía que se dedicaba a cantar, a hacer la loa, a construir el himno, con respecto a las cosas, el hombre, las sociedades. Era la poesía-canto”.
Mientras estuvo en México y Cuba, Dalton escribió una obra emblemática: El turno del oprimido, que marca una inflexión en sus versos y que él mismo puntualizó con la idea de que “Ahora es la hora de mi turno / el turno del ofendido / por años silencioso a pesar de los gritos / Callad callad oíd”. Fue como asumir un nuevo papel al ponerse en los zapatos del “otro” y concebir el mundo desde una distancia.
El escritor Julio Cortázar opinó que: “En él desde los dieciocho años nunca se pudo separar al poeta del luchador, al novelista del combatiente, y por eso su vida fue una serie continua de persecuciones, prisiones, exilios, fugas en algunos casos espectaculares y un retorno final a su país después de muchos años pasados en otros lugares de exilio para integrarse a la lucha donde habría de perder la vida”.
Taberna y otros lugares es la obra que le valió el premio Casa de las Américas. En este poemario, el autor acentúa su expresión política y se desfasa del estilo de sus versos anteriores. Su primer poema “América latina” esboza: “El poeta cara a cara con la luna / fuma su margarita emocionante / bebe su dosis de palabras ajenas / vuela con sus pinceles de rocío / rasca su violincito pederasta./ Hasta que se destroza los hocicos / en el áspero muro de un cuartel.
Es una poesía altamente comprometida, pero sin caer en el vicio panfletario: “Un ángel solitario en la punta del alfiler / oye que alguien orina.
El ambiente creado por la narración, la música y los textos cambió de tono y se hizo más complejo cuando las imágenes se plasmaron en la pantalla para exponer los videos que recogían fragmentos de la vida del poeta. Su trayectoria voló hacia otros territorios en búsqueda de conocimiento, de la identificación, así como del convencimiento sobre su esfuerzo de lucha y de la responsabilidad militante.
Su convicción le llevó incluso a concebir poéticamente su destino y la posibilidad de la muerte. En el poema “Alta hora de la noche”, grabado con la voz de Cortázar, expresa “Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre / porque se detendrá la muerte y el reposo / [...] tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.”
El musical no es solo un homenaje, es también un recorrido a través del discurso poético y vital de un hombre comprometido con su tiempo y en el que introdujo con su personalidad intranquila, bromista y creativa, un entramado de versos que hablan de su realidad y su época: “...yo no digo que me aplaudan / pero tampoco creo haber hecho lo peor / que se ha hecho en este país”.
La poesía, la narrativa y el discurso de Roque Dalton han repicado en la mente y han servido de inspiración para quienes abrazan un ideal de convivencia social sin opresores y oprimidos. Cuando se viven tiempos de confusión, engaños y falsas verdades, este musical estrenado en San José, Costa Rica adquiere con esta versión una esencia de mucha actualidad y expresa la permanente presencia del poeta perdido a la vera de un volcán.