En medio de la tinaja

Entre deudas y sueños postergados, la estabilidad se vuelve el bien más preciado y escaso.
  • 25/04/2026 00:00
Dumas Alberto Myrie Sánchez
Especialidad: Geografía Regional de Panamá. Licenciatura en Geografía e Historia. Maestría en Geografía Regional de Panamá. Docente en el Ministerio de Educacióny en instituciones de educación superior. Artículos de opinión en El Panamá América, La Estrella de Panamá y revista cultural Lotería. Autor de los libros “Memorias de un bardo” y “Escritos de un sobreviviente”.

Son largas las horas, sin levadura y menta. Un sueño es ver la compra de viandas en el supermercado, junto al pan integral. Es la tinaja, llena de vino, la que anuncia las bodas en el litoral. Tantos sueños se pierden por no contar con ingresos. Ganancias es desfilar al litoral con un par de monedas propias. Monedas que anuncian, con un sentido estricto, la paz familiar.

Tantas deudas, en medio de la tinaja de educar, se vuelven insoportables. Una lista que se torna en tornillos, sin remaches, al sentir de golpe el precio de la salud privada. O peor las deudas por la educación continua. Es un agua turbia la vivida a los pies del cerro Chame. Aquella que desconoce el precio de la vida propia o los gastos familiares. O peor para una planilla selecta.

El precio de las rosquillas con queso es la voz de la madre tierra. Una que saborea el café de ayer como el mejor trago de champaña. Un precio alto es vivido por el alquiler de viviendas en medio de promesas incumplidas. Deudas que agotan el alma y el pasaje para viajar a mi centro educativo. Actividades en este ambiente escolar se transforman en pesadilla, al sentir las alforjas rotas.

El mañana es sentir la alegría de los maestros con poca fortuna. Una cena con bofe y mollejas vuelve el alma reprimida en victoria. Quizás, el ron de la vida requiere una caja de sorpresas, a orillas del río Sajalices. Es una escena teatral sentir el cansancio por el caminar los tributarios del río Caimito. Aquella que presiente lo lejos del invierno en tierra de sol y playa. Hoy, el minutero acelera mi corazón, al escribir en piedra figuras al rey de reyes.

Una tinaja que se desborda, por las preocupaciones, al filo del cerro Tigre. Promesas de emolumento viven cientos de educadores. La cárcel de la vida se vuelve cada día más insoportable por el aumento de la vida. Una que pinta soledad en cuartos de cartucho y zinc. La estabilidad en docencia se vuelve cada día como el mejor trago de bebida de maíz.