Entre los anaqueles de Biblioteca Celestina

Biblioteca Celestina consiste en salas de lectura itinerantes que buscan activar bibliotecas existentes de personas o instituciones, a través de un programa público que incita encuentros comunitarios.
Los visitantes acarician las portadas de las publicaciones con temor y hambre hasta hallar un ejemplar que les capta la atención.
Diana Gateño, archivista y artista multidisciplinaria, e Isa Chevasco, curadora y archivista. Las mentes detrás de Biblioteca Celestina.
  • 15/03/2026 00:01

Ante la escasa documentación sobre el arte en Panamá, las archivistas Diana Gateño e Isa Chevasco impulsaron Biblioteca Celestina, una sala de lectura temporal en Galería Arteconsult que reunió más de 100 publicaciones sobre arte panameño. La iniciativa busca rescatar archivos y ampliar el acceso al conocimiento cultural en el país

¿Dónde uno va para conocer la historia del arte panameño? “Inventas,” confiesan entre risas Diana Gateño, archivista y artista multidisciplinaria, e Isa Chevasco, curadora y archivista, señalando la complejidad de encontrar material de archivo sobre este tema.

En un país donde sólo hay un museo de arte y la inversión pública en investigación representa menos del 1% del PIB, situación agravada por el recorte del presupuesto 2026 de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), no es sorpresa que la documentación de la cultura y arte panameño sea precaria. “El arte en Panamá es precario y poco documentado, y está en el abandono,” admite Chevasco no en tono de lamento pero como un hecho factual. Sin embargo, no siempre fue así.

Érase una vez, en el Istmo, semanarios y revistas dedicados a la escena cultural y artística panameña. Gateño y Chevasco, se han dado a la tarea de traer estas publicaciones a los anaqueles celestes de la primera sala de lectura de su proyecto: Biblioteca Celestina. La biblioteca homónima de la obra clásica del Siglo de Oro español, se llama así porque Gateño y Chevasco se consideran casamenteras y alcahuetas de libros de arte. Biblioteca Celestina consiste en salas de lectura itinerantes que buscan activar bibliotecas existentes de personas o instituciones, a través de un programa público que incita encuentros comunitarios.

Con este afán, las gestoras de Biblioteca Celestina curaron para esta primera activación temporal una sala de lectura dedicada a la colección de la galerista e historiadora Carmen Alemán Healy (1955 - 2023). Esta sala de lectura fue realizada gracias al generoso apoyo de Ana Berta Carrizo y el equipo de Galería Arteconsult. Desde el 27 de febrero hasta el pasado 7 de marzo la sala de lectura ocupó una de las salas de la Galería Arteconsult, en el barrio de El Cangrejo.

Gateño y Chevasco realizaron una selección de 110 publicaciones, entre revistas y semanarios culturales, catálogos y libros de arte contemporáneo publicados entre 1970 y la década de los 2000. En la selección se pueden encontrar ejemplares de publicaciones como Mogo (2000s), catálogos de las bienales de Panamá (1992 - 2008), e incluso un compendio de la revista Talingo, gracias a un generoso préstamo de su editora, Adrienne Samos. Este arsenal de publicaciones narra la historia del arte panameño contemporáneo en sus altos y bajos.

Al entrar a la sala se respira ese nostálgico aroma de libros. Los visitantes acarician las portadas de las publicaciones con temor y hambre hasta hallar un ejemplar que les capta la atención. Este ejercicio aunque parezca sencillo, es un ritual del cual como panameños hemos estado privados.

“Necesitamos libros, necesitamos papel, que nos pongan enfrente las cosas para interactuar con ellas”, implora Chevasco, haciendo eco del creciente renacimiento de los medios análogos, particularmente dentro de la generación Z.

Por otro lado, Gateño también explica que actualmente tampoco se pueden encontrar estas publicaciones digitalizadas. Otro síntoma del abandono del arte y las letras en Panamá actualmente. De hecho, una de las instituciones que se dedica a esta labor de archivo, la Biblioteca Nacional, estuvo a punto de ser clausurada el año pasado. Aunque es posible encontrar algunas publicaciones en la hemeroteca o la sala panameña de la Biblioteca Nacional, estas sólo son accesibles a través del catálogo intermediado por un bibliotecario lo cual restringe la accesibilidad.

Gateño y Chevasco comparten que recibieron la visita de una profesora de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá, que les alabó por la iniciativa, contándoles que la facultad no tiene una biblioteca dedicada al arte. La inaccesibilidad se pronuncia aún más para personas que viven afuera del área metropolitana y de la provincia capital. De cierta forma, esta ausencia de archivo también restringe la curiosidad.

Gateño narra con nostálgica emoción como antes existían personas apasionadas por investigar temas específicos en las artes, y creaban espacios, y publicaciones. “Si te podemos presentar que esto ya existió, tienes menos desesperanza de que tú también lo puedes hacer,” comenta Gateño, afirmando que “se puede [hacer arte] aquí”.

Chevasco concuerda que estas publicaciones también representan un registro de referencias de artistas, movimientos, espacios para investigar, o a quienes responder, para generar un diálogo intergeneracional.

Por ejemplo, señalan el caso del proyecto de Ciudad Múltiple curado por Adrienne Samos y Gerardo Mosquera en el 2003 en el marco del centenario de la República de Panamá, del cuál hoy muy pocos artistas jóvenes conocen, ya que sucedió cuando eran niños. Gateño señala que el registro de este evento épico que reunió a artistas extranjeros y panameños para crear arte en las calles de Panamá, actualmente está escondido en los recónditos anales de YouTube, y en un libro de edición limitada.

Históricamente, la investigación académica del arte es una vocación accesible a muy pocos panameños. Gateño sostiene que hacer investigación académica del arte panameño es una hazaña reservada para quienes tienen el poder económico de formalizarse y autosostenerse. Aún así, Gateño advierte que “con toda la plata del mundo, no tienes un sistema formal para publicar sobre [el arte de] Panamá”. De hecho en Panamá, sólo la Universidad de Panamá ofrece una maestría de historia del arte sin opción a doctorado.

Este contexto es lo que hace de Biblioteca Celestina un manifiesto de la democratización del conocimiento y las artes. Más allá de rescatar el archivo del arte panameño, Gateño y Chevasco nos dieron por dos semanas la oportunidad de imaginar un Panamá más allá del Canal y el mall. Por dos semanas, desde la Galería Arteconsult, la Biblioteca Celestina materializó un oasis intelectual, un tercer espacio de congregación y comunión del arte panameño.