Epístola a mi ingeniera Lorena
- 15/05/2026 13:25
Un deseo que busca cimentar en esta segunda vida nuestra amistad. Igualmente, quiero que se traslade a través de canales capacitados el agua viva que se necesita
Solo miro el cielo, en una tarde de mayo, y contemplo las notas de tu sonrisa. Esa que se pierde entre los arbustos del río de La Villa. Querida Lorena, estas letras son el reflejo de mi imaginación. Aquella que resguarda, tu mirada tierna, en medio de veraneras. Solo espero abrazarte, con locura, algún día. Mi anhelo es cortar amapolas, en medio de abejas. Un deseo que busca cimentar en esta segunda vida nuestra amistad. Igualmente, quiero que se traslade a través de canales capacitados el agua viva que se necesita.
El cielo de color opaco resalta, entre, tus pestañas de faraona. El tordo perdido anuncia una ventisca desde Chitré. Una que combina agua en Azuero y no depende de los pozos subterráneos. Mi alma rebelde, querida Lorena, escribiría para ti toda la vida, pero con critica. Mi conciencia crítica opina que el problema del agua se gestó desde el uso de agroquímicos. Querida ingeniera, robarte un beso sería mi ideal. Un paralelismo con las bancas vacías en el triángulo Shaler.
Un deseo de cumpleaños es platicar contigo de nuestros errores. Entre las tinieblas está el ruido de tus botas que recorre los ríos de Azuero y los páramos del centinela. Lorena es el sudor de la zafra la clave entre nuestros corazones. Una epístola que siente los besos de esa mujer blanca, alta con carisma espontaneo en medio de la bahía. Quizás, la enfermera blanca, alta y con anteojos que enviaste como mensajera llego muy tarde. Una mensajera que, con su humor, despertó pasiones.
Finalmente, en medio del problema del agua, nuestra integridad como nación debe ser respetada. Buscar cooperación internacional debe ser visto con los ojos del ciervo enamorado. Ese que esta siempre en actitud defensiva. Mis ojos de bardo resienten el agua en carros cisterna en Azuero. Un negocio en tiempos de crisis. Querida ingeniera estos caminos conducen a tu corazón y a los ríos de vida.