‘Esperé 40 años por este momento’: el discurso de Nando Boom que estremeció a premios Lo Nuestro
- 21/02/2026 11:23
En un video compartido en sus redes sociales, se le ve visiblemente conmovido, agradeciendo con la voz entrecortada.
La noche en que Nando Boom subió al escenario de Premio Lo Nuestro 2026 no fue una más en la agenda de la industria. Fue una escena cargada de memoria, resistencia y reivindicación.
El artista panameño, pionero del movimiento que más tarde el mundo conocería bajo otras etiquetas, se quebró en llanto al recibir el galardón a Mejor Canción Dembow por “Dem Bow”. No era solo un trofeo: era una deuda saldada.
Después de más de cuatro décadas de trayectoria, con canciones que han sonado en pistas de baile de América Latina, Estados Unidos y Europa, Nando Boom confesó que jamás había recibido un reconocimiento de esta magnitud en una plataforma internacional de alto perfil. La emoción no fue ensayada ni medida. Fue cruda, honesta.
En un video compartido en sus redes sociales, se le ve visiblemente conmovido, agradeciendo con la voz entrecortada un premio que, según dijo, tardó 40 años en llegar.
El triunfo no se limita a la categoría que celebró su clásico “Dem Bow”. Tiene un peso simbólico mayor. Nando Boom fue parte de la génesis de un sonido que hoy domina rankings globales y estadios multitudinarios.
Antes de que el término “reguetón” se consolidara como marca global, antes de que la industria encontrara en el urbano una mina de oro, ya existía una generación en Panamá abriendo camino, experimentando con ritmos caribeños y sembrando la semilla de lo que vendría.
Que el reconocimiento llegue ahora habla de resiliencia artística, pero también de la lenta capacidad de la industria para mirar hacia sus raíces.
No es únicamente un premio individual; es un gesto tardío hacia una etapa fundacional de la música urbana con sello panameño. Es el eco de una historia que por años quedó en segundo plano mientras otros mercados capitalizaban el fenómeno.
El abrazo de Nando Boom a su premio no solo cerró un capítulo personal; abrió una conversación colectiva sobre los orígenes, la justicia cultural y el valor de quienes construyeron los cimientos del sonido que hoy mueve al mundo.