Exposición excesiva de menores en redes: riesgos para la privacidad infantil

Siempre se debe tener en cuenta si los hijos consienten la participación en las publicaciones digitales de sus padres.
Es importante no compartir información sensible que pueda llegar a afectar la integridad física y mental de los hijos.
  • 24/01/2026 00:00

La polémica en la familia Beckham reaviva el debate sobre la sobreexposición de los hijos en redes sociales. Especialistas advierten sobre los riesgos para la privacidad, la seguridad y la salud emocional de los menores, y llaman a los padres a establecer límites responsables al momento de compartir diversos momentos de sus hijos

La polémica surgida esta semana en el seno de la familia Beckham tras la denuncia pública del hijo mayor de la familia Brooklyn a sus padres David y Victoria sobre la sobreexposición, que a su juicio, sufrió desde muy joven reaviva nuevamente el debate sobre el derecho de los hijos a la privacidad frente a sus padres.

Especialmente en un contexto en el que la publicación instantánea se vuelve una necesidad constante por parte de algunos padres y que da pie a la discusión del fenómeno del sharenting, un anglicismo con el que se busca describir la documentación de diversos momentos como las primeras sonrisas, palabras y pasos y la publicación inmediata de estos en las redes sociales como Facebook e Instagram.

Si bien la premisa de los padres es hacer de sus seguidores partícipes de la crianza de sus hijos, es esencial que las familias conozcan de los riesgos que implica esta práctica con el fin de evitar malestares mayores en un futuro cercano que pongan en peligro la integridad física y mental de los menores de edad. En este sentido, vale remarcar que el establecimiento de la línea entre la necesidad de compartir un contenido y fijar límites para proteger la privacidad es esencial, sobre todo cuando los primogénitos se encuentran en sus primeros años de vida.

El psicólogo clínico Christian Tejeira manifestó a La Estrella de Panamá que la sobreexposición de los niños por parte de sus padres en internet puede llegar a ser perjudicial.

“Imagina que el niño crece y descubre que hay miles de fotos de su infancia – desde berrinches hasta baños – que él nunca autorizó. Esto afecta su privacidad y la construcción de su propia identidad. Además, emocionalmente pueden sentir que su valor depende de los ‘me gusta’ que reciben, creando una autoestima frágil que necesita validación externa constante”, advirtió el especialista de salud mental.

Aunque es cierto que hay momentos inolvidables y dignos de quedarse en la posteridad tales como las celebraciones de los cumpleaños y las graduaciones escolares, la práctica de compartir fotografías de los niños sin su consentimiento se puede convertir en un problema.

“Compartir momentos felices es natural, pero se vuelve un problema cuando se pierde el limite, cuando publicas la ubicación exacta de la fotografía o detalles que ponen en riesgo su seguridad física. También cuando la cámara reemplaza la vivencia. Es decir, cuando el padre esta más preocupado por el ángulo de la fotografía que por abrazar a su propio hijo en un momento especial. Y además, cuando se falta el respeto a su dignidad. Si la fotografía muestra al niño en una situación vulnerable, ya sea llorando, enfermo o desvestido”, enfatizó Tejeira.

El psicólogo clínico también resaltó que aunque sean menores de edad, los niños tienen derechos a su propia imagen y a la intimidad, tal como lo establece la Convención sobre los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas, la cual establece que el interés superior de los menores debería estar por encima de los deseos de sus padres. “En resumen, el hecho de que sean nuestros hijos no nos da la propiedad total sobre su imagen pública; ellos tienen derecho a un entorno seguro y privado”, manifestó el especialista.

Para ello, Tejeira dispone de una serie de pautas sanas para los padres de familia, incluyendo aquellos que al albor de los tiempos se convirtieron en influenciadores para narrar a sus seguidores su camino dentro de la maternidad o paternidad. Por ejemplo, preguntar siempre a sus hijos: ¿Puedo subir esto?, y si dicen que no esa decisión hay que respetarla. Una recomendación también enarbolada por organismos internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

Además, se debería proteger el entorno del menor, evitando que se vean aspectos como el logotipo del colegio al que asiste diariamente, la fachada de su casa o las placas de los automóviles. Otros consejos son evitar la publicación de fotografías en la que el menor salga sin ropa, ni siquiera cuando se encuentre en la playa o en la piscina. “Lo que para ti es tierno, en manos equivocadas es peligroso”, señaló Tejeira.

Por último, el psicólogo clínico citó la “regla de los 10 años”, en la que el padre de familia debería seriamente sopesar la publicación de las fotografías de su hijo pensando: ‘¿Le dará vergüenza a mi hijo ver esto cuando tenga 15 años’. “Si la respuesta es sí, mejor guárdalo en el álbum familiar privado”, remató.

Por su parte, el consultor de tecnología de la firma KPMG César Casiano añadió a las recomendaciones de Tejeira la abstención de publicar otro tipo de información sensible de los niños como los boletines de calificaciones escolares, las cédulas juveniles y los certificados médicos. Unos datos confidenciales que deben ser protegidos por ley.

Casiano alertó que la manipulación incorrecta de los datos de los hijos por parte de sus padres podría conducirles a ser víctimas de diversas situaciones como el robo de identidad, el grooming (acoso y abuso sexual en línea) y el contacto con adultos malintencionados, la explotación o el uso indebido de sus imágenes, el daño emocional y reputacional a futuro, y la facilidad de ser geolocalizados para un eventual secuestro.

En esa línea, el experto en tecnología propone la exposición de los padres de familia a casos reales en los que se presentan a niños en situación de riesgo para hacerles entender de los peligros de compartir contenido sensible de sus hijos en internet. Además, propone capacitar a los progenitores en seguridad digital, crear ‘acuerdos familiares digitales’ en el hogar y limitar el acceso de los perfiles a personas que se encuentran en el ‘círculo cerrado’ de la familia y así mismo comunicar a estas personas que no pueden publicar fotografías de sus hijos.

Christian Tejeira
Psicólogo clínico
Compartir momentos felices es natural, pero se vuelve un problema cuando se pierde el límite”.