Vacaciones escolares: el descanso que protege la salud mental de los niños
- 11/09/2026 18:27
Más allá del tiempo libre, este período permite descansar de las exigencias académicas, compartir en familia, jugar y recuperar energías, aspectos que también forman parte del cuidado de su salud mental
Después de meses de levantarse temprano, cumplir horarios, asistir a clases, entregar tareas y responder a las exigencias del calendario escolar, llega un momento en el que los niños necesitan simplemente detenerse. Las vacaciones escolares abren ese espacio: días sin uniformes ni salones de clases, pero también una oportunidad para recuperar energía, jugar, compartir y volver a conectar con actividades que durante el período académico suelen quedar en segundo plano.
En Panamá, las vacaciones escolares de los estudiantes comenzaron el pasado 7 de septiembre hasta el próximo lunes 14 de septiembre, de acuerdo con el calendario escolar. Durante estos días, los niños y adolescentes cuentan con una pausa de sus actividades académicas antes de retomar sus clases y responsabilidades escolares.
Para la psicóloga Leidy Martínez, este descanso tiene una función importante en el bienestar de niños y adolescentes. “Desde mi perspectiva como psicóloga, las vacaciones escolares son importantes para la salud mental porque permiten que niños y adolescentes se desconecten temporalmente de las demandas académicas y tengan un espacio para descansar, jugar, compartir y recuperar energía emocional y física”.
Sin embargo, descansar no significa que durante las vacaciones deba desaparecer toda estructura. La especialista considera necesario encontrar un punto medio entre las rutinas y el tiempo libre.
“No significa eliminar toda estructura, sino encontrar un equilibrio entre rutinas y tiempo libre. El descanso, el juego y las actividades que generan bienestar favorecen la regulación emocional, reducen el estrés escolar y pueden ayudarles a regresar al entorno escolar con mayor disposición para aprender”, explicó.
El final de un período escolar puede dejar en los estudiantes cansancio físico, cognitivo y emocional. Por ello, el tiempo de descanso cumple una función que va más allá del entretenimiento.
“Después de un período escolar los estudiantes necesitan un tiempo de descanso para recuperarse de las demandas físicas, cognitivas y emocionales del día a día”, señaló Martínez. Un descanso adecuado, acompañado de sueño suficiente, menor estrés y actividades placenteras, puede ayudar a recuperar la atención y favorecer la regulación emocional. “Esto permite que, al regresar a clases, tengan mayor concentración, motivación y disposición para aprender”, agregó.
La psicóloga insiste en que descansar no debe interpretarse como una pérdida de tiempo ni como una actividad opuesta al rendimiento académico. “Por eso, el descanso no debe entenderse como una pérdida de tiempo ni como algo contrario al rendimiento académico. Descansar también es parte del proceso de aprendizaje, porque un estudiante emocional y cognitivamente recuperado está en mejores condiciones para afrontar las exigencias escolares”.
Una de las dudas que pueden surgir entre los padres durante las vacaciones es si deben mantener a sus hijos realizando actividades académicas para evitar que pierdan el ritmo. Martínez considera que, especialmente después de períodos escolares intensos, es importante permitir una verdadera desconexión escolar. “Las vacaciones deben permitirles descansar, jugar, explorar intereses y compartir con su familia y amigos”, sostuvo.
Eso no quiere decir que los niños tengan que dejar de aprender. La diferencia está en que ese aprendizaje puede surgir de manera espontánea, sin la presión de una calificación. “Se pueden incorporar actividades educativas para niños de manera natural y sin presión, como leer por placer, cocinar, visitar un museo, hacer experimentos o realizar juegos que estimulen el pensamiento”, explicó.
La especialista recomienda evitar que las vacaciones se conviertan en una continuación del calendario escolar. “La clave está en no convertir las vacaciones en una extensión de la escuela. Si se mantienen actividades académicas, deberían ser breves, flexibles y adecuadas a la edad, priorizando el disfrute y la curiosidad sobre las calificaciones o el rendimiento”, añadió.
Las vacaciones también pueden servir para que los padres observen cómo se encuentran sus hijos después de un período de exigencias.
Cansancio constante, irritabilidad, dificultad para concentrarse, falta de motivación, cambios en el sueño, mayor sensibilidad emocional o pérdida de interés en actividades que normalmente disfrutan pueden ser algunas señales de agotamiento escolar.
“También puede aparecer un descenso en el rendimiento académico, dificultad para iniciar o terminar tareas, frustración frecuente o una sensación de estar ‘saturado’ ante actividades que antes podía manejar”, explicó Martínez.
No obstante, la psicóloga advierte que no todos estos comportamientos deben atribuirse automáticamente al cansancio escolar. “Es importante observar que estas señales sean persistentes y representen un cambio respecto a su comportamiento habitual. El descanso puede ser necesario, pero si los síntomas se mantienen incluso después de descansar o afectan significativamente su funcionamiento, es recomendable realizar una evaluación psicológica para identificar qué está ocurriendo y no asumir que se trata únicamente de cansancio”.
Para los padres, organizar las vacaciones también implica resistir la tentación de llenar cada día con actividades. El tiempo libre infantil, incluso aquel en el que aparentemente “no pasa nada”, puede ser beneficioso para los niños. “Los niños necesitan tener tiempo para descansar, jugar y también para aburrirse; ese tiempo libre favorece la creatividad, la autonomía y la regulación emocional”, afirmó Martínez.
La recomendación es conservar algunas rutinas básicas, como horarios razonables de sueño, alimentación y actividad física, pero permitir mayor flexibilidad que durante el período escolar.
También puede ser positivo involucrar a los niños en la elección de algunas actividades y tomar en cuenta sus intereses y su edad.
“Sobre todo, evitaría convertir las vacaciones en una extensión de la escuela. No todo tiene que ser productivo ni educativo. Las vacaciones escolares también cumplen una función cuando simplemente permiten que el niño disfrute, se relaje y conecte con las personas que quiere”, concluded la psicóloga.