Gastronomía y artesanía con pez león: la estrategia de Bocas del Toro para frenar esta especie invasora
- 08/03/2026 12:44
Un reportaje publicado por el medio internacional, El País, expuso una problemática que cerca de una década empezó a afectar la abundancia de peces en sus aguas.
En las aguas turquesas del Caribe panameño, donde durante generaciones los pescadores han vivido del mar, apareció hace algunos años una criatura tan hermosa como peligrosa. Sus aletas parecen pétalos y sus espinas una melena flotando entre los arrecifes. Pero detrás de esa apariencia exótica se esconde uno de los depredadores más agresivos del océano: el pez león.
Un reportaje publicado por el medio internacional El País, expuso una problemática que cerca de una década empezó a afectar la abundancia de peces en sus aguas.
Un problema que afecta a toda una comunidad
El pez león, identificado científicamente como Pterois miles, es un depredador voraz capaz de arrasar con la vida marina en muy poco tiempo. De acuerdo con la especialista ambiental Keiko Ashida, del Banco Mundial, citada por el medio, esta especie puede reducir hasta un 79 % las poblaciones de peces en apenas cinco semanas.
Esta especie se reproduce con enorme rapidez y prácticamente no tiene depredadores naturales en la región. Solo uno: el ser humano.
Esta amenaza silenciosa empezó a afectar a los pescadores de Bocas del Toro, quienes decidieron no quedarse de brazos cruzados. Si el pez león no tenía depredador natural, ellos lo serían.
Así nació una estrategia tan ingeniosa como necesaria: cazarlo, cocinarlo y convertirlo en una fuente de sustento para las comunidades, incluso confeccionar accesorios con sus espinas.
Primero tuvieron que vencer el miedo. El pez león es venenoso, pero solo en sus púas. Su carne, en cambio, es completamente comestible. Con campañas de degustación y charlas comunitarias, comenzaron a demostrar que, bien preparado, es un pescado suave, jugoso e incluso más sabroso que algunas especies tradicionales.
Poco a poco, la desconfianza se transformó en curiosidad. Y la curiosidad, en nuevos platos.
Según el medio El País, los pesqueros organizados de Bocas del Toro se las ingeniaron e iniciaron una campaña de pedagogía con la población local. Para incentivar la participación de los pescadores, insistieron en hacer redadas para capturar los que más pudiesen.
“Debíamos vencer el temor de la gente a comerlo. Empezamos con una campaña de degustación, lo procesamos, fileteamos; la idea era venderlo de manera atractiva”, detalla Ivanía Campbell, encargada de esa misión para el medio El País.
La iniciativa se complementó con torneos anuales de caza del pez león, donde pescadores y buzos se sumergen con un objetivo común: reducir la presencia de esta especie invasora en los arrecifes.
Los pescadores también comenzaron a aprovechar las aletas del pez para fabricar accesorios artesanales como collares y aretes. Sus colores y formas llamativas se transformaron en piezas únicas que ahora también generan ingresos para las familias de la región.
Además, comunidades de Panamá han compartido experiencias con pescadores de países como Costa Rica, México, Belice y Honduras, donde también se desarrollan estrategias para enfrentar el mismo problema ambiental.
Sin embargo, el camino no ha sido sencillo.
De acuerdo con El País, nuevas regulaciones ambientales en Panamá podrían complicar los esfuerzos de control. Un decreto reciente modificó la figura de protección de algunas áreas naturales, como el Humedal San San Pond Sak y la Isla Bastimentos, transformándolas en parques naturales.
Aunque la medida busca proteger los ecosistemas, las comunidades pesqueras advierten que las restricciones podrían impedir el uso de arpón, que es el principal método para capturar al pez león bajo el agua. Sin esa herramienta, dicen, el depredador podría seguir expandiéndose sin control, poniendo en riesgo los arrecifes de coral y la seguridad alimentaria de las comunidades costeras.
Mientras tanto, los pescadores de Bocas del Toro siguen apostando por una solución nacida desde la comunidad. Sueñan con construir un centro de acopio y procesamiento que les permita vender el pez león con registro sanitario en supermercados y restaurantes del país.