Guillermo A. Cochez presenta ‘Dinero Sucio’, una crónica sobre poder, corrupción y narcotráfico
- 06/06/2026 00:00
El escritor y político presenta una obra que reúne crónicas e investigaciones sobre casos de lavado de dinero, corrupción y crimen organizado, explorando las conexiones entre el poder político, el sector empresarial y las redes del narcotráfico
Guillermo Cochez ha publicado un nuevo libro. Lleva el sugestivo nombre de ‘DINERO SUCIO. Crónicas de lavado de dinero y corrupción entre presidentes, empresarios y narcos’. Un título pesado y retador por lo que allí se desarrolla.
Caracterizado en su extensa vida de escritor, político y diplomático Cochez hace una fuerte denuncia necesaria sobre, lo que según él considera ha causado el mayor daño al país: el flagelo que más daño ha causado a nuestra reputación internacional. Para mí, señala Cochez, el lavado de activos y la corrupción sistémica que ha unido a presidentes, empresarios y narcotraficantes en gran parte de nuestra historia, sobre todo la más reciente.
Abarca los finales de la dictadura y todo el periodo llamado democrático, tras la intervención militar de Estados Unidos en diciembre de 1989 hasta el presente, en 2026.
Ha sido un trabajo difícil porque se me hecho dificultoso darles cohesión a los diferentes temas allí tratados. La honestidad que siempre ha sido mi caracterización en la vida pública, me ha obligado a mencionar nombres de personas con las que he interactuado en mi trayectoria política de más de sesenta años, desde Guillermo Endara Galimany hasta el actual mandatario José Raúl Mulino, pasando por Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso, Ricardo Martinelli, Juan Carlos Varela y Laurentino Cortizo. Incluso, la extensa investigación que hice me llevó a descubrir algo inesperado, los vínculos insospechados que alcanzan hasta el expresidente estadounidense Jimmy Carter, muy querido por los panameños porque fue el que permitió en 1977, la reversión a manos panameñas del canal de Panamá.
He tenido el honor de que el prólogo sea escrito por el maestro Hildebrando Sucre, ‘Hilde’, a quien he visto una sola vez en mi vida, pero me comunico con regularmente cada vez que le publican algunas de sus excelentes caricaturas, muchas de las cuales criticando los mismos hechos de corrupción que yo acostumbro hacer. Con su genialidad diaria para caricaturizar la impunidad, Hilde se identifica plenamente casi que en forma diaria con las luchas que he librado en las escenas dibujadas que nos regala. Asimismo, la obra cuenta con el agudo comentario del politólogo y jurista argentino Daniel Zovatto, amigo de cuatro décadas y testigo de nuestra evolución política. Daniel, como observador internacional que fue en las elecciones de 1989, ha seguido el hilo de todo el desarrollo de nuestro sistema político en los 36 años de vida democrática. Es un referente de toda la política latinoamericana.
No quiero que se le vea como un simple recuento de quejas y frustraciones ciudadanas que como cualquier habitante de este país puedo tener. Se fundamenta en investigaciones rigurosas para revelar importantes hechos que el país tiende a olvidar. El panameño suele padecer de amnesia histórica, y por eso reincidimos en los mismos errores.Hemos visto pasar a los corruptos con una pasividad alarmante, como si el dolo se hubiera incorporado al ADN de nuestra clase gobernante desde 1903. Ya como que se vuelve normal decir “robo, pero hizo” o “si todos han robado, porque no puedo yo” y, peor aún, hasta escuchamos decir “por lo menos éste no roba tanto como sus antecesores.”. Se profana, con estas actitudes, la excelsa profesión del político ya que se llega a generalizar que todos los políticos son corruptos. Ello, simplemente me afecta, ya que, como otros que nos metimos en esta actividad, hemos sabido salir de los cargos públicos ocupados con los mismos recursos o menos con los que entramos a servir al Estado.
Para documentar este entramado, además de todo lo que se encuentra en mis investigaciones en las redes, me apoyé en fuentes reveladoras, algunas casi desconocidas por los panameños, como la obra del recordado amigo Luis Sánchez Almengor y su agonía por los abusos cometidos en su contra por la temida agencia antinarcóticos de Estados Unidos DEA. Los crudos detalles sobre el banco BCCI en tiempos de Noriega relatados por Daniel González Villarreal y las historias que contienen de los exorbitantes montos de dinero producto del narcotráfico que se lavaban en los bancos panameños, incluyendo el Banco Nacional de Panamá y que eran repartido con Noriega, sus compinches, los narcotraficantes, los ejecutivos de bancos que facilitaban el lavado y hasta autoridades de Estados Unidos que cerraban los ojos para no ver lo que otros hacían en sus narices. Y el impactante y revelador libro del prestigioso autor estadounidense T.J. English, quien tras entrevistar extensamente al capo cubanoamericano Willy Falcón —socio de Sal Magluta—, narra cómo Panamá y su sistema bancario fueron piezas clave para lavar miles de millones de dólares del mayor imperio de cocaína de los Estados Unidos, mencionando incluso a prominentes firmas de abogados locales que facilitaron estas operaciones, incluyendo la del entonces presidente Guillermo Endara.
A la par de estas crónicas de lavado, describo siete episodios que viví personalmente en mi ejercicio profesional. Detallo mis denuncias para preservar los intereses del Estado, de esos que a veces los gobernantes parecieran no interesarles cuidar y no protegen. Expongo los casos de bienes ocultos contra las transnacionales Cable & Wireless, británica, y la Refinería Panamá de propiedad de Texaco, de Estados Unidos los fallos de la Corte Suprema de Justicia ignorados por las autoridades para favorecer intereses particulares de donantes electorales; el manejo opaco de las millonarias donaciones de China Taiwán utilizadas para mejorar el sistema de salud, remodelar la sede de la Cancillería y construir un gran museo. Incluyo las 46 cirugías bariátricas pagadas a amigos copartidarios con fondos públicos en el gobierno de Cortizo donde se ayudó a los beneficiados a adelgazar; el cobro de cuotas ilegales a los funcionarios en el IDAAN cedido al partido Cambio Democrático, durante el gobierno de Mireya Moscoso, finalizando con las tantas denuncias que, como Secretario General y representante legal del Partido Demócrata Cristiano, interpuse en la Fiscalía Electoral.
Para algunos, este libro resultará incómodo; para otros, simplemente desagradable por refrescar memorias de ingrata recordación. Sin embargo, la historia patria debe conocerse tal como ocurrió, sin esquivar nombres por afectos o temores. Al igual que mis obras anteriores sobre el crimen del presidente Remón y la “muerte accidental” del general Torrijos, ‘Dinero Sucio’ busca ser un aporte a la historiografía nacional y un llamado a que el cinismo y la impunidad dejen de ser nuestra norma de conducta.
Para desarrollarnos plenamente como Nación, debemos echar a un lado la corrupción antes de que nos termine de hundir.