Identidad en el siglo XXI: estudio sociológico de therians

Las identidades contemporáneas exploran nuevas formas de relación entre lo humano y lo animal en el contexto cultural de la era digital.
  • 14/03/2026 16:53

El Internet ha permitido que individuos con estas vivencias, antes aislados, formen una estructura social con su propio lenguaje. La identificación con lo animal puede leerse como un acto de resistencia política inconsciente contra el excepcionalismo humano que ha estado devastando el planeta

En las últimas décadas, la hipermodernidad definida por Sébastien Charles como “una sociedad liberal, caracterizada por el movimiento, la fluidez, la flexibilidad, más desligada que nunca de los grandes principios estructuradores de la modernidad, que han tenido que adaptarse al ritmo hipermoderno para no desaparecer”, ha facilitado la emergencia de identidades que desafían los binarismos tradicionales de la ontología occidental.

Entre estos fenómenos destaca el de los “therians” (o therianthropes), individuos que se identifican subjetivamente, en términos espirituales o psicológicos, como animales no humanos. Aunque a menudo se descarta como una subcultura digital pasajera, tiene sus inicios en los años 80 y 90 en los medios televisivos con programas como Looney Tunes.

En este apartado trataremos de abordar este fenómeno desde una perspectiva socio- antropológica revelando el “therianismo” como manifestación de la hipermodernidad, como pulsión humana ancestral en esa porosidad de la frontera entre lo humano y lo animal. Explorando el fenómeno “therians” no como patología, sino como una construcción de identidad compleja que de alguna u otra forma va más allá de las modas culturales para dialogar con el pasado mítico-ritual; y las tensiones sociales que se enmarcan en el presente.

Therianismo: Definición y ontología contemporánea

El término “therian” proviene del griego “theríon” (animal salvaje) y “anthrōpos” (hombre). A diferencia del “furry” —que se centra en el antropomorfismo y el “fandom” estético—, el “therian” reclama una identidad intrínseca. Este fenómeno representa lo que Michel Maffesoli denomina “el tiempo de las tribus”, donde la identidad ya no se define por la clase social o la nación, sino por afinidades electivas y sensibilidades compartidas.

Los therians experimentan cambios en la percepción del yo, que pueden ser sensoriales o mentales. Visto sociológicamente, esto es una respuesta a la “jaula de hierro” de la racionalidad burocrática de Max Weber. Al identificarse como el perro, el lobo o el ave, el individuo busca reencantar un mundo que la modernidad ha despojado de misticismo. Si algo ha enseñado la Antropología es que la identificación con lo animal no es una novedad, sino un pilar de la cultura humana. El registro arqueológico está saturado de figuras zoomorfas, antropomorfas o lo que hoy llamaríamos “figuras therianthropas”.

La construcción de figuras zoomorfas

Desde el Paleolítico Superior, la humanidad ha plasmado su identidad a través de lo animal. El “Löwenmensch” (Hombre-León) de la cueva de Hohlenstein-Stadel, con una antigüedad de 40,000 años, es quizás el ancestro simbólico más remoto del therianismo. Claude Lévi-Strauss en “El Totemismo en la actualidad”, señala “que las especies naturales no sean elegidas por buenas para comer sino por buenas para pensar”.

Para las sociedades totémicas, el animal funciona como un espejo que organiza la estructura social y la psique individual. Los therians contemporáneos operan bajo una lógica similar: utilizan la figura animal para navegar su lugar en un ecosistema social que sienten ajeno.

El perspectivismo amerindio

Eduardo Viveiros de Castro propone el concepto de perspectivismo. En muchas de las cosmologías indígenas, los animales no son vistos como especies diferentes, sino como personas que poseen una vestimenta distinta. Ejemplo, bajo la piel del jaguar, hay una humanidad compartida. El therianismo moderno parece rescatar de una forma intuitiva esta ontología: La certeza de que la esencia humana y animal son fluidas y que la forma biológica externa es, en última instancia, accidental.

Sociología de la identidad en la Era digital

¿Por qué el therianismo florece precisamente ahora? La respuesta se encuentra en la modernidad líquida de Zygmunt Bauman. En un mundo donde las instituciones sólidas han colapsado, el sujeto tiene la carga (y la libertad) de inventarse a sí mismo. El Internet ha permitido que individuos con estas vivencias, antes aislados, formen una estructura social con su propio lenguaje (theriotipo, shifting, quadrobics). A ello se le suma un contexto de crisis climática, la identificación con lo animal puede leerse como un acto de resistencia política inconsciente contra el excepcionalismo humano que ha estado devastando el planeta.

El vínculo con lo sagrado y lo ritual

Desde la antropología de la religión, el fenómeno therian puede analizarse a través del concepto de “liminalidad” de Victor Turner. En su obra “The ritual process” señala que: “Las entidades liminales no están ni aquí ni allá; se encuentran entre las posiciones asignadas y dispuestas por la ley, la costumbre, la convención y lo ceremonial. Como tal, sus atributos ambiguos e indeterminados se expresan mediante una rica variedad de símbolos en las muchas sociedades que ritualizan las transiciones sociales y culturales” (Turner,1969, pp 95).

El therian vive en un estado liminal constante; no es plenamente el animal de su identidad, pero tampoco se siente plenamente cómodo en el constructo social de humano. En el pasado, esta transición se mediaba a través del ritual (chamanismo). El chamán se convertía en el espíritu guía para sanar a la tribu. Hoy, a falta de rituales institucionalizados, el therian utiliza la performance (como las “quadrobics” o el uso de equipo como colas y máscaras) para externalizar su realidad interna. Es una forma de microritualización de la vida cotidiana.

Críticas y tensiones. El choque con la norma

Desde la sociología de la desviación, el therianismo es a menudo estigmatizado. Se le etiqueta como una disociación o una huida de la realidad. Sin embargo, autores como Donna Haraway en su “Manifiesto Cyborg” sugieren, que el fin de las fronteras claras (hombre/máquina, hombre/animal) es un paso evolutivo en la conciencia contemporánea. El therian desafía el humanismo liberal tradicional, sugiriendo que ser humano es una categoría mucho más elástica de lo que la biología sugiere.

A modo de cierre

El fenómeno therian no es una ruptura con la historia, sino un retorno. Representa la persistencia de lo zoomorfo en la psique humana, ahora mediada por la tecnología y la fragmentación social de la posmodernidad. Mientras que los antiguos tallaban figuras de marfil para entender su conexión con el cosmos, el joven therian de hoy utiliza foros digitales y expresiones corporales para reclamar una verdad antigua: que nuestra identidad no termina en los límites de nuestra piel.

La autora es Socióloga. Docente de la Universidad de Panamá

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