Imaginario femenino en Panamá: arte, memoria y fantasía en ‘Lo vi en un sueño’
- 03/04/2026 00:00
La exposición ‘Lo vi en un sueño’: Imaginario Femenino reúne en Arteconsult a seis artistas panameñas que exploran la memoria, la fantasía y los mundos oníricos como formas de escape ante la complejidad de la realidad. A través de diversas técnicas y generaciones, la muestra propone un diálogo artístico que invita al espectador a interpretar y habitar universos íntimos y sensoriales
Cuando la realidad es tan frenética y abrumadora, el instinto de supervivencia del ser humano inmediatamente lo remite a la necesidad de buscar un refugio del ruido y la zozobra. En este sentido, los artistas – con su espíritu creativo y audaz – supieron darle una vuelta a las situaciones que se les presentaban, transportando con sus obras a aquellos paisajes idílicos en los que en algún momento cada uno de nosotros quisiera tener la oportunidad de escapar.
En este caso, podemos ver una muestra de ello en la exposición ‘Lo vi en un sueño: Imaginario Femenino’ que agrupa a las artistas Alicia Viteri, Andrea Santos, Libertad Rojo, Pilar Moreno, Rachelle Mozman y Sol Moreno, también conocida como ‘Armadillo Woman’. La muestra artística puede apreciarse en la galería Arteconsult hasta el próximo 25 de abril.
Al entrar en el espacio dispuesto por la galería Arteconsult en El Cangrejo, el espectador se ve rodeado de un hilo narrativo que lo sumerge en las rutas de escape en las que el ser humano desea sumergirse ante una determinada complejidad. La curadora de la muestra artística Ana Berta Carrizo buscó reunir a seis artistas panameñas de diversas trayectorias y que trabajan con diversos medios, con una línea en común: la creación de mundos propios con la exploración de la memoria, la ficción, la abstracción, la imaginación y la fantasía.
“Desde mi trabajo en Arteconsult, una galería con una larga trayectoria y un legado importante heredado de mi madre, la galerista e historiadora Carmen Alemán Healy, y de los artistas que ella representó, estoy atravesando un proceso de transición. Yo actualmente trabajo con artistas jóvenes, emergentes o de mediana carrera. En ese sentido, cuando organizo exposiciones colectivas, busco generar un diálogo entre distintas trayectorias: no centrarme únicamente en veteranos o en emergentes, sino mezclar ambos perfiles”, aseguró Carrizo en una entrevista concedida a La Estrella de Panamá.
Lo que le atrajo a Carrizo era cada una de las particularidades que las artistas participantes demostraban con su obra. Sobre Alicia Viteri le atrajo su habilidad ecléctica la cual le permite incursionar en diferentes técnicas como la pintura, el dibujo, grabado e incluso la escultura con las que es capaz de imaginar nuevos mundos. También trabajó con Andrea Santos, una artista emergente panameña enfocada principalmente en pintura y dibujo, si bien recientemente ha incorporado el video, desarrollando universos oníricos repletos de criaturas híbridas, figuras que entrelazan lo humano y lo vegetal, y los animales fantásticos.
A partir de ahí, Carrizo decidió ampliar su búsqueda contactando a artistas como Sol Moreno, quien trabaja principalmente en el video y el cine, pero también en la pintura, el textil y la cerámica. Una obra que presenta narrativas imaginativas, con colores intensos y escenas surrealistas, como casas con brazos o figuras en llamas.
También incluyó a Libertad Rojo, cuyo trabajo se vincula en mayor medida con la intuición y lo mágico, luego incorporó a Rachel Mossman, cuya obra fotográfica aporta otra dimensión a la exposición. Sus imágenes, cargadas de color y teatralidad, abordan temas del subconsciente y la memoria histórica. Y finalmente, invitó a Pilar Moreno, quien trabaja el collage y crea dioramas en los que combina cuerpos humanos con rostros de gatos, utilizando el humor y la ficción para abordar distintos temas.
Uno de los objetivos de Carrizo fue también incluir una diversidad de técnicas: video, textil, collage, fotografía, pintura y dibujo, para generar una exposición dinámica y variada. Asimismo, el montaje de la exposición en sí, según Carrizo, fue de carácter intuitivo aunque reforzado por un curso de curaduría que brindó el Museo de Arte Contemporáneo.
“En la disposición de las obras, tomé decisiones tanto conceptuales como espaciales. Por ejemplo, los volcanes de Libertad los coloqué en altura, asociándolos con la idea de paisaje elevado. Los paisajes de Alicia los agrupé en una esquina para generar una experiencia inmersiva. Busqué también jugar con la experiencia del visitante, evitando un montaje demasiado tradicional y generando recorridos inesperados. Algunas obras, como las de Pilar, las dejé con mayor espacio para que “respiraran”. En otros casos, como la serie de Sol, opté por mantener las piezas juntas para preservar su fuerza narrativa. Las obras de Libertad y Andrea dialogan entre sí, mientras que el videoarte de Andrea lo situé aparte para evitar interferencias visuales. En cuanto al reto de combinar artistas emergentes y consolidadas, no encontré mayores dificultades. En Panamá, al ser una comunidad artística pequeña, existe una mayor disposición al diálogo y a la colaboración entre distintas generaciones”, explicó Carrizo a este diario.
Como parte de ese diálogo intergeneracional entre artistas panameñas que busca demostrar esta muestra artística: La Estrella de Panamá dialogó con Alicia Viteri y Libertad Rojo. La primera es conocida por incursionar en diversas técnicas artísticas como el grabado y las instalaciones hasta las artes digitales, la segunda es una artista que se destacó por plasmar sobre el lienzo una exploración amplia de lo místico y lo comunitario.
Viteri, quien aporta a la exposición los paisajes representados en diversas obras como ‘7:30 de la mañana’ y ‘Viene la Lluvia’, comentó a este diario que precisamente los paisajes que refleja en estas y otras obras son una pequeña parte de un proceso creativo, que consta en el trabajo por series. Después de trabajar en series de blanco y negro por 25 años, experimentó en otro tramo de su carrera el espíritu del color. Para la artista, es un lugar de paz y meditación donde se refugia después de la tormenta
“El arte se siente o no, eso depende de cada ser humano. Hay arte con alma y sin alma y el espectador es parte de este proceso. La naturaleza es la mejor maestra y hay que ser paciente para aprender a mirar y sentir”, elaboró la veterana artista.
En cambio, para Libertad Rojo, fue una experiencia entrañable participar de una exposición en la que tuvo la oportunidad de compartir con referentes como la misma Alicia Viteri o Pilar Moreno, así como amigas suyas como Andrea Santos y Sol Moreno. “En general, todas las artistas de la muestra me conmueven de alguna manera, especialmente porque somos mujeres artistas. Poder “hermanar” o vincular nuestras obras dentro de una misma ciudad es algo muy bonito”, expresó.
Rojo – quien participó en la exposición con obras como ‘Nacer 3000 Veces’ o ‘Algo Sugerente’ – se pone en los zapatos del espectador al identificar que las ve las obras de arte desde su propia perspectiva. “El espectador identifica si algo es más figurativo o más abstracto, y a partir de ahí genera su propia interpretación sobre lo que está viendo o sintiendo. Por otro lado, participar de este intercambio artístico —o más bien en una actividad que evoca el arte de compartir— siempre es muy importante para mí”, agregó.