‘Karla’, la novela que visibiliza la realidad de las mujeres transgénero en Panamá

La novela ‘Karla’ cuenta la realidad que viven las mujeres transgénero en Panamá.
El escritor y académico Juan A. Ríos Vega.
  • 25/07/2026 00:00

Inspirada en historias reales, ’Karla’ da voz a las mujeres transgénero panameñas a través de una novela que explora el rechazo, la identidad y la búsqueda de dignidad en una sociedad que aún mantiene importantes barreras

La historia de Karla es la que viven las mujeres transgénero en Panamá, que se exponen a las carencias, al rechazo y hasta al peligro una vez deciden vivir su identidad. Esas historias sirvieron de base para el académico y escritor Juan Ríos Vega, quien publicó recientemente su novela ‘Karla’, cuya protagonista regresa a Panamá después de dos décadas de vivir en el extranjero, debido a una enfermedad terminal que afronta su madre. Una vez en Panamá, Karla es confrontada por su pasado y su presente en una novela que es una radiografía de las vivencias de las mujeres transgénero no solo en Panamá, sino en América Latina.

Académico e investigador de la Universidad Bradley en Peoria, Ilinois (Estados Unidos), Ríos Vega investiga desde hace muchos años las experiencias de la comunidad LGBTIQ+, especialmente de personas latinas en Estados Unidos y también en Panamá. Es desde hace más de diez cuando comenzó a estudiar la literatura LGBTIQ+ panameña y, en paralelo, entrevistó a muchas personas de la comunidad. Sin embargo, las conversaciones que más le marcaron fueron las que sostuvo con las mujeres transgénero panameñas.

“Recuerdo que durante la pandemia entrevisté a varias de ellas y una me dijo: ‘Tú tienes que hacer nuestras experiencias más visibles para que la gente sepa cuánto sufrimos las mujeres trans en este país’. Esa frase se quedó conmigo casi como un mandato”, rememoró Ríos Vega en entrevista con La Estrella de Panamá.

A partir de entonces, empezó a documentar de forma más sistemática sus testimonios. Mientras que, por otro lado, tomó diversos talleres de escritura organizados por el Programa de Formación de Escritores del Ministerio de Cultura para escribir distintas categorías: la novela, el cuento, la poesía, y el guion. En todos sus ejercicios literarios, enfocó su temática en las experiencias de la población transgénero, y de ese proceso formativo nació la idea de ‘Karla’. Un camino que, según Ríos Vega, no fue fácil, pero que desembocó en que la novela finalmente tomara forma.

“Karla es un personaje ficticio porque había que respetar la privacidad de personas que pertenecen a una población muy vulnerable. Diría que Karla es una amalgama de experiencias de mujeres trans que viven en Panamá y de panameñas trans que residen en el extranjero y que compartieron conmigo sus historias. Incluso, a veces me pregunto si, al escribir esta novela, en cierta forma me convierto simbólicamente en una persona trans. Yo no lo soy, pero ellas me dieron la confianza y el respaldo para contar estas historias”, agregó.

De todas las historias que más le habían impactado, destacan aquellas que resaltan un factor común que sufren la mayoría de las personas transgénero: el rechazo de sus propias familias, las mismas que están llamadas a protegerlas y quererlas como son.

“Escuché historias de mujeres trans que desde muy pequeñas sabían quiénes eran y que fueron víctimas de violencia verbal, física y psicológica. Muchas fueron castigadas, expulsadas de sus casas o abandonaron la escuela porque sus cuerpos y su identidad no encajaban dentro de las expectativas tradicionales de género. Eso me impactó profundamente. Son mujeres sobrevivientes. Recuerdo una frase de una escritora estadounidense que hablaba de las niñas afrodescendientes y decía que cuando una niña afrodescendiente era expulsada de la escuela prácticamente se la empujaba hacia la prostitución. En Panamá ocurre algo parecido con muchas mujeres trans. Si abandonan la escuela, luego encuentran enormes barreras para acceder a un empleo y, en muchos casos, el trabajo sexual termina siendo la única alternativa para sobrevivir. Lamentablemente, esa misma realidad luego sirve como un nuevo motivo para discriminarlas”, desarrolló.

Ríos Vega relató que parte de esas historias que las mujeres transgénero le han ido contando también se remontan a los primeros meses de la pandemia, cuando se aplicaron las restricciones de cédula y género como una medida para intentar reducir los contagios del coronavirus. La realidad es que las mujeres transgénero fueron objeto de discriminación no solo por parte de las autoridades sino también en los supermercados donde iban a conseguir víveres necesarios para sobrevivir esos días.

Lo que ocurrió durante la pandemia, a su juicio, dejó al descubierto la enorme vulnerabilidad que enfrentan las mujeres transgénero en una sociedad profundamente conservadora.

“Además, como en Panamá no existen leyes específicas que protejan a la población LGBTIQ+, estas personas quedan aún más expuestas a la violencia verbal, física e institucional. Hemos visto casos muy recientes de mujeres trans que han sido brutalmente agredidas, incluso al borde de la muerte”, añadió.

Esa misma discriminación la sufren también las mujeres transgénero de los pueblos indígenas. “En Panamá existe racismo, aunque muchas personas prefieran negarlo. Si eres una mujer guna, trans, pobre, con poca educación y además eres portadora del VIH, la cantidad de estigmas que enfrentas es enorme. Son múltiples formas de discriminación que se acumulan unas sobre otras”, recalcó.

Aunque si bien Ríos Vega reconoce que han habido avances en Panamá tal como lo demuestra el caso de la modelo Jennifer Michelle – quien logró que el Tribunal Electoral cambiara su nombre en su cédula de identidad – asegura que todavía queda mucho por hacer.

“Recuerdo que, hace 25 o 30 años, cuando comenzamos a organizar actividades para personas homosexuales teníamos que reunirnos prácticamente escondidos porque existía el temor de que la policía interviniera. Panamá fue uno de los últimos países de América Latina en eliminar la homosexualidad como delito. Hoy se observan cambios visibles. Es más común ver jóvenes expresando libremente su identidad de género o parejas del mismo sexo caminando de la mano. Sin embargo, esos avances siguen siendo frágiles porque no existen leyes que garanticen plenamente esos derechos. Mientras no existan políticas públicas que protejan a estas personas, siempre estarán expuestas al riesgo de ser insultadas, agredidas o discriminadas”, reiteró, poniendo el acento en que los jóvenes son capaces de impulsar los cambios sociales que se traduzcan a igualdad de derechos.

Ríos Vega también aboga por un amplio desarrollo del circuito literario LGBTIQ+ en el país, en el que las propias personas de la comunidad escriban sus historias desde sus propias experiencias. “Es importante que esas voces sean escuchadas directamente. Cuando otras personas escribimos sobre esas vivencias siempre existe el riesgo de caer en estereotipos o clichés. También hace falta investigar más. A mí me ha costado mucho documentar la historia LGBTIQ+ de Panamá porque durante muchos años la gente tuvo miedo de hablar y de dejar testimonio de sus experiencias”, subrayó.

Una tarea que, a su juicio, no debe limitarse a la literatura, sino extenderse a otras manifestaciones culturales como la danza, el cine, la poesía, el diseño y las artes plásticas.

Juan A. Ríos Vega
Escritor y académico
Escuché historias de mujeres trans que desde muy pequeñas sabían quiénes eran y que fueron víctimas de violencia verbal, física y psicológica. Muchas fueron castigadas, expulsadas de sus casas o abandonaron la escuela porque sus cuerpos y su identidad no encajaban dentro de las expectativas tradicionales de género. Eso me impactó profundamente.