La literatura latinoamericana despide a Alfredo Bryce Echenique a los 87 años

Bryce Echenique fue uno de los últimos representantes del post-'boom' latinoamericano.
  • 11/03/2026 00:00

El escritor peruano, autor de la célebre novela ‘Un mundo para Julius’, y ‘La vida exagerada de Martín Romaña’, fue una de las voces más reconocidas de la narrativa latinoamericana, y deja una obra marcada por el humor y la crítica social

El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique —uno de los más grandes exponentes del post-‘boom’ latinoamericano— falleció este martes a los 87 años, dejando tras de sí un repertorio de más de 30 títulos publicados entre cuentos, novelas, crónicas y memorias. En ellos destilaba su forma de ver la vida, marcada, por un lado, por un uso puntilloso de la descripción de aquello que lo rodeaba y, por otro, por la invención de nuevos mundos, como en Un mundo para Julius, obra en la que no escatimó críticas hacia la hipocresía social.

Álvaro Vargas Llosa —hijo mayor del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa— fue una de las personalidades que manifestó su “enorme pesar” por el fallecimiento del escritor. “A sus lectores y a sus parientes, mi más sentido pésame. Su obra lo sobrevivirá, sin duda alguna”, agregó. En la misma línea se expresó el escritor peruano Jorge Eduardo Benavides, quien no escatimó en elogios hacia quien fuera su colega de profesión.

“No solo fue un grandísimo escritor, con un estilo absolutamente personal, certero, fino y lleno de deliciosos hallazgos que contribuyeron a edificar un inmenso mundo narrativo; fue también una gran persona y un amigo leal, cariñoso y lleno de detalles y atenciones”, dijo, citado por la agencia EFE.

Siempre teniendo como misión principal contar una historia, Bryce Echenique decidió usar su pluma para desafiar los convencionalismos y escribir lo que muchos en su entorno no se atrevían: describir a la clase alta limeña desde dentro.

No obstante, su vida también estuvo marcada por el deseo de experimentar y por la elaboración de historias capaces de hurgar en las fibras íntimas del ser humano y en la forma en que este se replantea constantemente su existencia.

Prueba de ello son obras como ‘La felicidad, já já’ (1974), ‘La vida exagerada de Martín Romaña’ (1981), ‘El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz’ (1985) y ‘No me esperen en abril’ (1995). Este último libro —según indicó el diario El País— cobra un significado aún más marcado, ya que Bryce Echenique falleció en el décimo día del mes de marzo.

Educado en Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Perú, y en Letras en la Universidad de la Sorbona, en París (Francia), su desembarco en Europa a mediados de la década de 1960 le permitió explorar un universo nuevo que le sirvió de manantial para desarrollar nuevas historias. Más tarde, en 1975, cruzó el Atlántico y se trasladó a Estados Unidos tras obtener una beca de la Fundación Guggenheim. Durante su estancia en suelo norteamericano redactó varias crónicas para un periódico mexicano, entre ellas A vuelo de buen cubero (1976), en las que retrata el sur profundo de Estados Unidos.

En el libro homónimo, que incluye otras crónicas, también aprovechó para opinar sobre las revueltas sociales que sacudieron a varios países en mayo de 1968 y sobre su admiración por la filmografía del director estadounidense Orson Welles.

Una prosa cuidada

La columnista cultural Mariela Sagel manifestó a este diario que la prosa de Bryce Echenique se caracterizó por ser “cuidada, meticulosa, detallista, recursiva, rompedora y muy onírica”. Entre los libros que más le han gustado del autor mencionó ‘Un mundo para Julius’, ‘La vida exagerada de Martín Romañ’a, ‘El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz’, ‘A trancas y barrancas’, ‘Dándole pena a la tristeza’ y ‘Pedir permiso para retirarse’.

“De todos estos libros, los que más me marcaron fueron ‘La vida exagerada de Martín Romaña’ y ‘El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz’. (...) Por otro lado, tengo que decir que su pérdida física no se va a sentir tanto porque ahora habrá quienes recopilen sus obras y rescaten su legado. Existe la posibilidad de que su obra se reedite y las ferias literarias de América Latina le rindan un merecido homenaje; de eso estoy segura. Por ejemplo, la Feria de Guadalajara, en México, emitió un comunicado rindiendo homenaje a su figura”, precisó.

En ese mismo escenario, en la Feria de Guadalajara, Sagel logró intercambiar algunas impresiones con Bryce Echenique al término de una de sus presentaciones literarias.

“Recuerdo que era muy cómico en su manera de expresarse. Se vestía de forma muy extravagante y era simpático. No era serio ni formal, sino más bien relajado. Así como él escribía, así se expresaba”, apuntó.

La relación con Joaquín Sabina

En la conversación, Sagel también resaltó la estrecha amistad que Bryce Echenique mantenía con el cantautor español Joaquín Sabina, recientemente retirado de los escenarios y quien ofreció un concierto en el Teatro Anayansi del Centro de Convenciones Atlapa, en Ciudad de Panamá, en mayo de 2015. Un acontecimiento que Sagel logró impulsar junto con un grupo de personas, tal como cuenta en su columna ‘Historia de un entusiasmo’.

En la conferencia de prensa realizada como antesala del concierto, Sabina comentó a los periodistas panameños que no necesitaba escribir una novela, ya que Bryce Echenique se las escribía con él. “Bryce incluso dormía en la casa de Sabina y tenía una llave”, relató.

Incluso, Joaquín Sabina da cuenta de su amistad con Bryce Echenique en la canción Rosa de Lima, en la que también menciona en varias ocasiones a su esposa, Jimena Coronado, de origen peruano.

Precisamente, Sabina decidió despedirse de su amigo Bryce Echenique, a quien definió como un escritor de “pluma traviesa” y “amígdalas inglesas”.

En este “Soneto con Alfredo en la memoria”, Sabina expresa la tristeza por la pérdida de uno de sus grandes amigos: “El Country Club sin Bryce y sin Alfredo, portándisme pésimo conmigo, multiplica la ausencia del amigo que ve tan doble como mis quevedos”, dice en su primera estrofa.

Álvaro Vargas Llosa
Escritor
Fue un grandísimo escritor, con un estilo absolutamente personal, certero, fino y lleno de deliciosos hallazgos que contribuyeron a edificar un mundo narrativo.”