La soledad social como un encierro

Los miembros de la Asociación de Críticos Norteamericanos ubicó a Familia de renta como una de las 10 mejores películas del 2025. James Lisle / Searchlight Pictures
La actriz Shannon Mahina Gorman (junto a Brendan Fraser) obtuvo una nominación como mejor intérprete joven en los Critics Choice Awards. James Lisle / Searchlight Pictures
‘Familia de renta’ fue premiada en los festivales de cine de Chicago, Hawaii, Heartland, Woodstick y Virginia. James Lisle / Searchlight Pictures
  • 11/01/2026 00:00

La comedia dramática Familia en renta es sobre un actor estadounidense (Brendan Fraser) que trabaja en una empresa en Tokio donde interpreta diversos roles para desconocidos y solitarios clientes

La obra cinematográfica de la directora japonesa Hikari es un acercamiento a cómo los seres humanos respondemos a la pesadumbre, la felicidad, la cólera, la soledad, la aflicción y el júbilo.

Si su ópera prima, 37 segundos (2019), un potente drama sobre la discapacidad, era una declaración de principios a favor de la libertad individual, creativa, y emocional; la miniserie Bronca (2023, Hikari se hizo cargo de 3 de sus 10 capítulos) era sobre la venganza, la rabia y la insatisfacción desde una exageración descontrolada.

Mientras que Familia en renta (2025), que dirige y escribe a cuatro manos junto a Stephen Blahut, es sobre el aislamiento, el compromiso por el otro y la necesidad de dar y recibir ayuda.

La vida interior, los impulsos, la conciencia de sí mismo y las conexiones estructuran todo el trabajo audiovisual de Mitsuyo Miyazaki, cuyo nombre en el mundo artístico es Hikari (nacida en Osaka, en 1976).

Esa línea de trabajo acerca a Hikari a las propuestas de otros colegas y coterráneos suyos, aunque formen parte de distintas generaciones del cine japonés, como Hirokazu Kore-eda (1962), Naomi Kawase (1969) y Ryūsuke Hamaguchi (1978).

Este cuarteto de realizadores encuentra en la familia y su vinculación con sus seres queridos, y con sus desconocidos, el marco propicio para preguntarse sobre cómo evolucionan las pulsaciones, las singularidades y las empatías en esta sociedad cada vez más digital, individualista y etérea.

Seres de ficción

Los personajes de Hikari presentan una estabilidad precaria como el contratista venido a menos (Steven Yeun) y la empresaria inconforme (Ali Wong) que protagonizan Bronca (Beef) o la privación afectiva de la artista que sufre de parálisis cerebral (Mei Kayama) de 37 segundos.

Esta tendencia queda también plasmada en la profundidad sensible del intérprete arrastrado por el desempleo que encarna Brendan Fraser en Familia en renta o la necesidad de encontrarse con sus semejanzas (aunque al inicio no lo parezca) que tienen los clientes que contratan actores para que hagan las veces de sus padres, esposos o amigos en una empresa como lo plantea la citada producción japonesa que está en los cines de Panamá.

En Familia en renta no hay odios irreconciliables ni iras desatadas como en Bronca. Al contrario, se comparte una paz, aunque densa, y los conflictos dramáticos se hacen más llevaderos que en Bronca por la ternura y los niveles de comedia bien intencionada que le imprime la mirada de Hikari.

Hay un cuerpo argumental más sencillo en Familia de alquiler en comparación con las complejidades de Bronca y 37 segundos, y su puesta en escena en un Japón civilizado y solitario es más intimista y minimalista en contraste con la violenta ciudad de Los Ángeles tal como la presenta Hakiri en Bronca.

Si Bronca se adentra en una cultura estadounidense urbana más proclive al confrontamiento, lo materialista y el frenesí, con mucha dosis de humor negro de por medio, el moderno Japón de Familia de renta padece de una interferencia humana basada en cierto pesar y abatimiento, todo visto desde la dulzura tranquila de Hakari.

Realidades

En Japón, desde la década de 1980, hay más de 300 empresas que brindan acompañantes por encargo para diversas acciones sociales y que sirvieron de inspiración para la trama de Familia en renta.

Esto viene a cuento también porque, por ejemplo, hay estudio que abarcó a individuos de distintas clases sociales a lo largo de 44 países, que plantea que la infelicidad está apareciendo a edades cada vez más tempranas.

Antes de la pandemia, señala esta investigación publicada en agosto de 2025 en la revista científica Plos One, esta sensación de derrota ocurría con más frecuencia entre los mayores de 40 años (la famosa crisis de los 50 años) y tras el trauma que significó el Covid-19, el sentimiento de desventura, las preocupaciones, el estrés, la soledad, la incomprensión y la depresión se registraron de manera significativa entre sectores poblacionales ubicados entre los 20 y 30 años.

Aislamiento

Los hombres y mujeres que en Familia en renta contratan a personas ajenas a su entorno para que ante los demás se hagan pasar por maridos ejemplares, amantes arrepentidos, estén afligidos en velorios o ejerzan profesiones de distintas ramas, cada uno de estos clientes sufre algún tipo de soledad y desconexión emocional.

En Familia en renta, es poco lo que debes escarbar en la apariencia de estas vidas aparentemente plenas, para que descubras que en el fondo están sujetos al martirio del aislamiento en el devenir urbano, las fuertes presiones que deben lidiar dentro del tejido social y sobrevivir a las exigencias de las expectativas que de ellos tienen sus familiares y el resto de sus colectividades.

El arrendar los servicios de alguien para mentir ante una situación específica: como una boda falsa para poder tener una relación extra oficial o inventarse un padre extranjero para aspirar a que una niña ingrese a un buen colegio, como lo plantea Hikari en su película, suple ese vacío real y afectivo en el que vivimos con un sustituto a corto plazo que le da a la clientela en Familia en renta un corto respiro de seguridad, una breve validación ante sus semejantes y un momentáneo sentido de pertenencia con alguien que no existe.

Ese adoptar un rol falso ante un anónimo al que le pagamos por compañía nos lleva a pensar que las identidades portátiles son los nuevos performances de la modernidad. En un mundo plagados de múltiples apariencias, esos asalariados por conveniencia dan la impresión de ser auténticos ante el voraz ojo público.

Familia en renta plantea que las relaciones pueden moldearse a tus necesidades más urgentes, siempre y cuando tengas el dinero para pagar. Eso, de alguna manera, también se aplica cuando tus decenas, cientos o miles de seguidores en las redes sociales te hacen creer que estás rodeado de muchas personas que viven del otro lado del teléfono inteligente.

A la luz de lo anterior, Familia en renta tiene esas sutilezas y honduras que uno echa de menos de las películas de la década de 1960 y 1970, cuando los personajes eran seres normales que se enfrentan a conflictos existenciales, impulsivos y contradictorios, y, por ende, profundamente humanos, como los que de seguro sorteamos a diario tú como yo.