‘La visita de la Tía Nena’: amor prohibido, dictadura militar y migración en las tablas

La obra se presentará hasta este 2 de agosto en MiTeatro Studio.
Para Fernando, escaparse con su tía es una puerta abierta para escapar de su país y de su familia. Para la Tía Nena, su sobrino representa la oportunidad de revivir su pasado.
  • 30/07/2026 00:00

La nueva adaptación de Xavier Stanziola, presentada en MiTeAtro Studio, utiliza la historia de una familia panameña en los años 80 para reflexionar sobre los efectos de la dictadura militar en la sociedad, la influencia de Estados Unidos, la migración y los dilemas morales que siguen marcando a la sociedad panameña

La obra ‘La visita de la Tía Nena’ – que se presentará hasta el 2 de agosto en MiTeAtro Studio – gira alrededor del regreso a la familia de la Tía Nena, una mujer vibrante y carismática que visita a su familia después de estar viviendo varios años en Nueva York (Estados Unidos). Su llegada contribuye aún más a la tensión que se vive dentro de la familia cuyo contexto, el de los años 1980 en plena dictadura militar, caracterizado por los apagones, las celebraciones navideñas a destiempo y un ambiente de espera permanente.

La puesta en escena cuenta con las actuaciones de Bicho Checa, Luis Arteaga, Sandy Correa, Marisín Luzcando y Roy Williams, y es una adaptación de la obra ‘Solsticio de invierno’ de Xavier Stanziola, quien también es responsable de ‘La visita de la Tía Nena’. Una obra que mezcla el contexto social que se vivía con la dictadura militar por un lado mientras que plantea los dilemas morales que trae consigo la relación amorosa entre una tía y su sobrino, un vínculo que se define entre la ambigüedad y el deseo. Un deseo que pone en cuestión las típicas reglas que organizan a las familias y a las sociedades. Si bien la Tía Nena representa para su sobrino Fernando una oportunidad de salir de Panamá, su tía ve en él la razón perfecta para activar ese despertar juvenil que alguna vez tuvo.

Una de las razones por las que Stanziola quiso reinterpretar su obra ‘Solsticio de invierno’ obedece a la necesidad de plantear una obra que explique la encrucijada actual que viven las democracias en América Latina.

“Al fondo de esta obra, está esa necesidad del ser humano de expresarse, de caminar libremente por las calles, de participar en los procesos políticos y laborales. La democracia es humanamente imperfecta y nos falla muchas veces, pero nos da la oportunidad de ser y hacer todo eso. Todos los diálogos que abordan esos temas se mantuvieron. Lo que sí sentí la necesidad de reinterpretar fue la escala. El título ya lo anuncia. Pasamos del solsticio, esa imagen de la noche más larga, a algo tan pequeño como la visita de una tía. Porque la dictadura tuvo efectos nacionales, pero afectó la vida diaria de cada una de las personas bajo ese régimen. Preservamos la pregunta política. Lo que cambia es que ahora la hacemos desde la sala de una casa de barrio”, estableció Stanziola.

El dramaturgo describió en diálogo con La Estrella de Panamá cómo los regímenes políticos influyen directamente en el modo de vida de las personas, haciéndolas cada vez más temerosas de expresar sus opiniones genuinas en público, a modo de supervivencia. Para Stanziola, tanto ‘Solsticio de Invierno’ como ‘La Visita de la Tía Nena’ evidencian que lo político sí es personal.

“Aún tengo la idea de que el poder no se instala primero en la presidencia o en una barraca. Comienza en las salas de las casas de todos nosotros, con cambios de narrativas, con historias de qué es importante y qué no. Durante la obra, uno de los personajes arma un picnic en una sala vacía porque los ladrones se llevaron hasta las camas. El mundo se viene para abajo, pero hay que seguir comiendo. Igualmente, los mismos actores que hacen a la madre y al hijo hacen también a la mucama que deportan de los Estados Unidos, al policía que pide identificación, entre otros. La familia y la maquinaria de generales las cargan los mismos cuerpos y se transmiten por muchas generaciones. Es muy cierto lo que escuché por allí que nos gobiernan los zombis de Omar Torrijos y Fufo [sobrenombre por el que se conoce a Arnulfo Arias]. No hace falta un soldado en escena para que el miedo ya esté sentado en la sala. La erosión más brutal de esa dictadura es que te acostumbras a comprar más vela que comida, a que la Guardia recoja jóvenes en la calle, y un día eso ya te parece normal. Me preocupa también que esté pasando dentro de un sistema que consideramos democrático”, expresó preocupado por los paralelismos que varias décadas después, parecen repetirse en el tiempo.

Otro aspecto que explora la obra es la influencia profunda que aún mantiene los Estados Unidos sobre Panamá y la idiosincrasia de los ciudadanos. En ese sentido, la tía Nena – procedente de Nueva York – vende a la ciudad estadounidense como la joya de la corona. Sin embargo, el mismo guion contradice las maravillas que ella misma intenta presentar a su familia en Panamá.

“La obra no romantiza ni el quedarse ni el irse. El desarraigo no es solo perder el suelo. Es comprarte un trono falso para no admitir de qué escapaste. En eso no me identifico con La tía Nena. Por motivos laborales y porque tengo una familia homoparental, vivo en Irlanda del Norte. Cuando regreso a Panamá, es como recomenzar a enamorarme de mi país. Me tengo que acostumbrar nuevamente a sus sonidos, sus ritmos. Un país que adoro a la distancia, y que cuando regreso veo tanto potencial que quisiera poder verlo realizado”, confió Stanziola a este diario.

Cuarenta años después de la época en la que está situada la historia, todavía hay ciertos aspectos de los vínculos entre Panamá y Estados Unidos, que siguen ocurriendo.

“Seguimos haciendo fila por la visa, con titulares de periódico de cuál político tiene visa gringa y cuál no. Es todo un logro tener visa gringa. Seguimos viendo jóvenes que se van porque no hay oportunidades de trabajo, seguimos con el miedo a hablar y la tentación de mirar hacia otro lado, muy a pesar de lo que asegure el actual presidente. Por otra parte, los personajes hablan de un Estados Unidos de los años 1980 que aún vendía muy bien la idea de la libertad y las oportunidades. Con el ataque del gobierno gringo actual a las instituciones democráticas, con las redes sociales mostrando todas las mentiras que los más poderosos políticos estadounidenses vomitan todos los días, se siente diferente hablar de ese país. Debo admitir que hasta da un poco de risa, quizá ríes para no llorar, de darte cuenta de que no era más que una narrativa, un cuento que nos contaban sobre los Estados Unidos. Ahora lo vemos más claro”, observó.

Sandy Luz Correa se pone en la piel de Amparo, la cuñada de la Tía Nena y madre de Fernando. Amparo es una mujer de valores tradicionales, que se preocupa mucho del qué dirán, si los vecinos se enteran de lo que ocurre dentro de la familia. Su filosofía es que todo lo malo debe quedarse dentro de la casa y que nadie hable de ella ni de su familia.

“Aunque nunca lo dice abiertamente, sus actitudes dejan entrever cierta simpatía hacia el régimen militar. Podríamos decir que tiene una visión más cercana al torrijismo. Dentro de la casa conviven distintas posturas políticas, algo que sigue ocurriendo en muchas familias hoy en día. Amparo está al tanto de todo lo que sucede. Su hijo incluso la compara con una especie de KGB [policía secreta soviética] porque siempre sabe lo que pasa. También descubre la relación entre Fernando y la Tía Nena, pero para ella es algo innombrable. Prefiere no hablar del tema, como si al no mencionarlo dejara de existir”, describió la actriz.

El conflicto se intensifica cuando surge la posibilidad de que Fernando abandone Panamá. Algo que ella no está dispuesta a permitir, ya que considera que sus hijos deben quedarse en el país y luchar por mejorarlo, no marcharse al extranjero a pesar de las dificultades que haya en casa.

‘La Visita de la Tía Nena’ es una obra del colectivo teatral Anarquistas Accidentales del que forman parte Stanziola y Correa al igual que Albeniz Herrera. “Nos llamamos Anarquistas Accidentales porque queremos hacer las cosas respetando las bases del teatro, pero también buscando romper ciertos moldes. Queremos hacer un teatro que entretenga, sí, pero que además deje una reflexión en el público, algo que permanezca después de salir de la sala”, agregó.

Con esa misma premisa, esperan seguir produciendo proyectos para el 2027.

Xavier Stanziola
Dramaturgo
[El poder] comienza en las salas de las casas de todos nosotros, con cambios de narrativas, con historias de qué es importante y qué no.”