Libros para un domingo perfecto

“El TDAH es genial”, de Penn y Kim Holderness, es un ensayo testimonial sobre potenciar tus diferencias. Cedida
“Generación dopamina”, de Anna Lembke, explica cómo podemos ser víctimas de la ansiedad y la adicción. Cedida
“Mis días en la librería Morisaki”, de Satoshi Yagisawa, es sobre cómo un sitio une a lectores y a escritores. Cedida
“Relaciones misericordiosas”, de Lázló Krasznahorkai, lo componen 8 relatos sobre una sociedad caótica. Cedida
  • 30/11/2025 00:00

Cuentos sobre lo enigmático del ser humano. De cómo el consumismo sin control causa depresión. Una historia de reivindicación femenina en el espacio. Sobre la manera de vivir con TDAH. Una vida dedicada a los libros

El mundo de acuerdo a la narrativa de László Krasznahorkai, ganador del Premio Nobel de Literatura 2025, es un sitio controlador, sombrío, roto, corrupto y trágico, donde la desesperanza y el autoritarismo asfixian a todos los ciudadanos porque están en los alrededores.

Esa visión cínica y opresiva del tejido social une a Krasznahorkai con la radiografía hecha tiempo atrás por colegas suyos como Fiódor Dostoyevski, Franz Kafka, Thomas Bernhard, Samuel Beckett y Georges Bataille.

Su personal diagnóstico de la Hungría comunista, y su aproximación a su posterior etapa democrática, se parece bastante a la representación que hacen de Europa del Este sus colegas de oficio como Peter Esterházy, Sándor Márai e Imre Kertész.

Krasznahorkai presenta escenarios desastrosos, hirientes, turbulentos, inestables, desgastados e imposibles para existir, y sus personajes son seres errantes, aislados, frágiles y desbordados como los que presenta László en su libro de relatos “Relaciones misericordiosas” (Acantilado).

Sobrecarga de dopamina

Del placer al dolor. En gran medida de eso va la vida. Ya teníamos bastante lío con buscar el equilibrio interno con tantas distracciones externas y vinieron los teléfonos inteligentes, la internet y las redes sociales para acabar de apuntalar el desastre.

Una manera que tienen los científicos para medir tanto entusiasmo es a través de una sustancia química llamada dopamina, ese neurotransmisor que busca poner en la balanza las recompensas y las motivaciones que recibimos y deseamos.

En el ensayo “Generación dopamina” (Urano), la psiquiatra Anna Lembke explora cómo el cerebro procesa ese chocolate en exceso que nos da placer y esa adicción cibernética que nos causa, a la corta o la larga, algún tipo de inestabilidad, depresión o ansiedad.

Lembke estudia en su libro cómo estamos todos, unos más que otros, sometidos a un consumo compulsivo de algo, lo que sea. Esto le ocurre tanto al que está bajo las garras de algún trauma, al que está sometido por la pobreza o la marginación social, como en aquel que lleva una vida que podemos calificar como satisfactoria.

Opina que internet ha potenciado los vicios que siempre nos han acompañado como especie y a la vez ha sido la plataforma para crear nuevas adicciones. Recomienda ejercer el control de la situación desde la honestidad o bien desde la auto regulación, y si eso no es viable ni resulta, se inclina por abstenerse, por lo menos, por un periodo de tiempo hasta que las aguas vuelvan a su cauce.

Mujeres poderosas

Taylor Jenkins Reid pertenece al colectivo literario compuesto por Donna Tartt, Celeste Ng, Meg Wolitzer y Curtis Sittenfeld, entre otras. Las cinco son autoras contemporáneas y enmarcan su trabajo imaginativo en conflictos tan antiguos como el viento, pero otros tan actuales como este conflictivo siglo XXI.

Cada una de estas escritoras sabe construir personajes llenos de aristas y complejidades, en particular, damas de ficción empoderadas en una tradicional sociedad patriarcal que desea invisibilizarlas a toda costa.

Taylor Jenkins Reid sabe diseñar sus novelas a partir de estructuras esculpidas con pincel. Si en “Los siete maridos de Evelyn Hugo” explora las luces y sombras del Hollywood clásico, de la mano de una legendaria actriz que al final de su camino artístico quiere contar la versión de los hechos, en “Atmosphere” (Stefano Books) se aleja del glamour y el oropel del séptimo arte para adentrarse al mundo de la astronomía, la investigación, la ingeniería, las naves espaciales y las hazañas técnicas.

En ambos libros indaga el descubrimiento, la curiosidad y la innovación humana. En la primera de la mano de la imaginación y la creatividad de la famosa intérprete Evelyn Hugo. Y en la segunda se traslada a la ciencia, el universo, los laboratorios y los satélites de la mano de Joan Goodwin, una importante física y astrónoma.

En ambas, sus protagonistas son mujeres perseverantes que saben que ellas también pertenecen al progreso del presente y del futuro. Tanto como Hollywood en una, como la Nasa en la otra, son dos territorios que se enmarcan dentro de la cultura pop mundial, donde los hombres piensan que las dos son esferas que les pertenecen por derecho propio.

La librería como sanación

Dentro de las letras japonesas modernas hay un tipo de libros que se enmarcan dentro de lo que han llamado literatura sanadora.

Hablamos de las obras de Satoshi Yagisawa, Toshikazu Kawaguchi, Hiro Arikawa, Durian Sukegawa y Mizuho Hirayama. Cada uno con su estilo brinda al lector una sensación emotiva de paz, aunque sin negar que en ocasiones la vida puede brindar una percepción de estancamiento, frustración, desgaste o fractura.

Los libros de Satoshi Yagisawa transita por esas veredas creativas con sus personajes de oficios sencillos y conflictos que todos podremos conectar: aislamiento social, los sinsabores del amor, el sentirse solo o los retos por alcanzar una proyección profesional.

En la novela corta “Mis días en la librería Morisaki” (Letras de plata), Yagisawa se concentra en una librería de barrio como símbolo generacional de memoria, raíces, historias, tradiciones, identidad, aprendizajes, diálogos, solidaridad, afectos, encuentros, sensibilidad y cobijo.

“Mis días en la librería Morisaki” es una medicina para mitigar el estrés cotidiano, para sentirnos acompañados en los momentos de soledad, y a la par, es una pausa educativa que nos permite quitarle fuerza a la válvula que a veces la sociedad nos exige sin piedad.

Una forma distinta de pensar

Penn y Kim Holderness tienen una amplia carrera en el periodismo televisivo. Más allá de sus populares videos en YouTube también son escritores de libros como “¡El TDAH es genial! (Diana).

Hace 20 años, cuando era estudiante universitario, Penn fue diagnosticado con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Junto a su esposa Kim redactaron este ensayo testimonial, no desde la perspectiva de una guía clínica, sino desde la experiencia de convivir todos los días con esta neurodivergencia.

El tono libre, comprensible, gracioso y desenfadado de su libro testimonial permite comprender la salud mental desde la esperanza y la aceptación, y no desde el miedo, la culpa o la marginación. Los autores vean el TDAH como otro elemento más de sus vidas, no como algo negativo, ni definitivo, simplemente diferente.

Para ellos, el TDAH no es un déficit o un trastorno, sino algo que debe ser normal en el terreno de las relaciones personales. Estos esposos proponen romper los paradigmas en torno a este diagnóstico y convertirlo en sinónimo de talento, orgullo y alegría.

Todos los libros de esta columna los encuentran en las sucursales de la librería El Hombre de la Mancha.