Llamados de atención

Informes internacionales advierten que los actuales modelos de producción y consumo de alimentos profundizan la desigualdad y agravan la crisis climática.
  • 07/02/2026 00:00

Informes recientes de The Lancet, Davos y universidades europeas advierten sobre desigualdad, crisis climática y fallas estructurales del sistema económico global, pero también señalan rutas posibles de transformación

Hay muchas alertas sonando en el planeta. También propuestas de soluciones y experiencias innovadoras. Se reseñan algunas muy significativas.

Lancet

La prestigiosa revista médica The Lancet, referencia mundial obligada en el campo de la salud, publicó su esperado informe sobre “Sistemas Alimentarios Saludables, Sostenibles y Justos”. Fue preparado por 70 prominentes especialistas de 6 continentes, entre sus hallazgos:

Los actuales sistemas alimentarios profundizan las desigualdades socioeconómicas a nivel global.
Acentúan la crisis climática y la pérdida de la biodiversidad.
Los patrones de producción y consumo actual de alimentos causan el 30% de las emisiones de gases invernadero.
Menos del 1% de la población mundial vive actualmente en un espacio donde se respetan los derechos alimentarios.
Más de 1000 millones de personas están subalimentadas calóricamente.
Un 33% de los que trabajan en el sistema alimentario no reciben un salario digno.
El 30% más rico de la población causa más del 70% de los daños ambientales vinculados a la alimentación.
The Lancet propone: promover dietas tradicionales y saludables, bajar el desperdicio de alimentos, mejorar las prácticas agroecológicas, crear condiciones laborales equitativas, y proteger a los más vulnerables.
El informe recomienda una dieta de salud planetaria basada en vegetales, frutas, frutos secos y cereales integrales y reducir drásticamente la ingesta de azúcar, grasas y ultra procesados.
Concluye “transformar lo que comemos y cómo producimos los alimentos es esencial para asegurar un futuro sano, justo y sostenible para todas las personas”.
Davos

Entre otras alarmas urgentes, el Banco Europeo de Desarrollo señaló:

Desigualdad cada vez “más profunda y mayor”.
Los peligros de “burbuja” en la expansión de la inteligencia artificial.
La deuda externa global sigue creciendo fuertemente y ya es igual al 100% del producto bruto mundial.
Callejones sin salida

La Universidad de Estocolmo identificó “callejones sin salida para la humanidad”. Son riesgos globales en aumento. Los encabeza:

El cortoplacismo. El énfasis en soluciones inmediatistas sin atender sus efectos estructurales.

El consumo excesivo. Lo representa el super éxito económico de las “industrias del lujo”.

Destrucción de la biodiversidad.

Falta de cohesión social.

Es la era de la explosión de la internet, que abre oportunidades múltiples, pero no hay regulaciones adecuadas.

Género

Hay un potencial enorme en el emprendedurismo de mujeres. Ha demostrado en experiencias como la del Grameen Bank lo que pueden aportar las más humildes al proceso productivo si como sucedió allí se les da acceso a financiamiento básico. No lo tienen. Entre otras cifras al respecto:

740 millones de mujeres con posibilidades de iniciar emprendimientos y pymes no tienen no tienen ningún acceso a servicios bancarios.
Por otra parte, a igual perfil crediticio que los hombres hay un sesgo marcado contra ellas en la concesión de créditos.
Su tasa de morosidad es mínima.
Como lo demostraron el Grameen Bank y otros casos, repagaban sus deudas bancarias con toda rigurosidad.
Si se le da acceso financiero y les va bien se ha verificado que gana la mujer superando barreras de género, gana la familia en donde ella es sostén fundamental y gana la comunidad empoderándola.
Una observación final

Los problemas mencionados tienen alta relevancia para América Latina. Existen caminos viables para enfrentar estos y otros temas pendientes claves para el futuro de la región. El reciente Foro de Económico y Social realizado en Panamá, por el Banco de Desarrollo y el Grupo Prisa, aportó muy importantes propuestas. Entre sus énfasis resaltó que el continente tiene “una moneda privilegiada, la biodiversidad”, que es la mayor del orbe. Cuidarla, instalar sistemas alimentarios saludables, potenciar las micro emprendedoras, apoyar una cultura de empresas social y ecológicamente responsables, sembrar inteligencia artificial y otras vías inclusivas y productivas, son desafíos abiertos.