Marisa Caichiolo: “Es de suma importancia que las convocatorias sean absolutamente transparentes”

Inter-Reality, Norton Maza, instalación inmersiva y multisensorial, Pabellón de Chile, Bienal de Venecia 2026.
Inter-Reality, Norton Maza, instalación inmersiva y multisensorial, Pabellón de Chile, Bienal de Venecia 2026.
  • 03/05/2026 00:00

Las curadoras Marisa Caichiolo y Dermis León explican cómo Norton Maza llegó a representar a Chile en la 61.ª Bienal de Venecia con “Inter-Reality”, una instalación inmersiva que aborda guerras, desinformación, migración, inteligencia artificial y crisis globales.

Marisa Caichiolo y Dermis León son las curadoras de “Inter-reality”, el proyecto artístico del chileno Norton Maza, que representa a Chile en la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, a punto de inaugurarse este 9 de mayo. A ambas las conozco personalmente. Caichiolo, radicada en Los Ángeles, es artista y una de las curadoras argentinas más reputadas a nivel internacional. Con ella tuve el privilegio de exponer obra mía hace unos años en PHotoEspaña, en Madrid. En cuanto a la estupenda escritora y curadora cubana Dermis León, reside entre Berlín y Santiago de Chile. En la década de 1990 trabajó en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica junto a su legendaria directora Virginia Pérez-Ratton, donde fue la curadora de mi primera exposición internacional.

Caichiolo y León, junto a Maza, armaron una propuesta multidisciplinaria para el pabellón chileno en la Bienal de Venecia tras haber participado en la convocatoria oficial organizada por el Estado chileno. Convocatoria caracterizada por una sólida trayectoria de años de profesionalismo y transparencia. “El Visitante” entrevistó a Caichiolo sobre el proceso de selección y la obra participante.

¿Cómo se manejó la convocatoria para el Pabellón de Chile en la Bienal de Venecia?

El proceso fue muy transparente. Ya había trabajado con Norton Maza en diferentes proyectos y países. En 2016, Norton participó en el pabellón latinoamericano de la Bienal de Marruecos, de la que fui la curadora y que sigo apoyando. También curé una muestra individual de su obra en el MUSA de Guadalajara, México, y me encargué de un proyecto curatorial para el “Pacific Standard Time, LA/LA”, impulsado por la Fundación Getty. En otras palabras, trabajamos muy de cerca en la última década.

Con Norton había presentado ya otra propuesta para el pabellón chileno y quedamos preseleccionados, pero no llegamos al final. Para esta segunda vuelta conformamos un equipo de trabajo que incluye la cocuraduría de Dermis León, quien estudia para obtener un doctorado en Santiago. Yo trabajo desde Los Ángeles y viajé a Chile las veces que fueron necesarias.

Enviamos la propuesta a la convocatoria abierta que hizo el Ministerio de Cultura, Artes y Patrimonio de Chile. Recibimos la carta de preselección preparada por el jurado y más adelante logramos entrar a la selección final. Se trató de un jurado muy diverso y con una mirada decididamente internacional: el brasileño Raphael Fonseca, curador de Arte Moderno y Contemporáneo en el Denver Art Museum; Victoria Noorthoon, directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; Jorge Macchi, el reconocido artista argentino; Eduardo Feuerhake, director del Museo de Arte Moderno de Chiloé, en la ciudad de Castro, Chile; Andrea Pacheco González, curadora del Pabellón de Chile en la pasada edición de la Bienal de Venecia; Voluspa Jarpa, la artista visual chilena que representó al país en la 58.ª Bienal de Venecia; y Sergio Pardo, director del Programa Arte Público del Departamento de Asuntos Culturales de la ciudad de Nueva York.

Cuando recibimos la carta de preselección, todo el equipo se preparó bajo la coordinación que representaba al artista Norton Maza. Dermis y yo como equipo curatorial, Matías Ulibarri como arquitecto y Beatrice de Girolamo en la parte de diseño gráfico. A lo largo del proceso se fueron incorporando más profesionales en el área de producción. De más está decir que creo firmemente en este riguroso proceso de selección.

La defensa final del proyecto debía ser precisa y contundente porque el tiempo que se nos proporcionó fue de apenas treinta y cinco minutos. Cada miembro del equipo se preparó desde su práctica. En el caso de las curadoras, presentamos un concepto dividido en dos: en la primera parte hablamos específicamente de la obra “Inter-Reality” y, en segunda instancia, articulamos el proyecto desde el concepto curatorial concebido para esta edición de la Bienal de Venecia, incluyendo los cambios que sufrió el evento a partir de la muerte inesperada de Koyo Kouoh, la curadora general, en 2025.

También discutimos la viabilidad del proyecto. Norton Maza hizo hincapié en la parte estructural, en su dinamismo, en la viabilidad de producir parte de la obra en Chile y la otra en Italia, y en cómo se podía articular de la mejor manera posible, no solo en el aspecto estructural, sino en la preproducción, producción y posproducción antes de la apertura.

La página web de la convocatoria del Pabellón de Chile es un claro ejemplo de transparencia. Incluye el acta de selección del proyecto ganador y la lista de los preseleccionados. También incluye la lista de los que no fueron preseleccionados y el acta redactada por el jurado.

Así es. Es de suma importancia que las convocatorias sean absolutamente transparentes. Para ello deben incluirse jueces internacionales. Expertos que aporten su mirada personal y profesional sobre la puesta en escena de la obra; sobre cómo se defiende el proyecto, su viabilidad y los aspectos conceptuales y visuales en torno a las maneras como se representa a un país determinado en otro continente y en el escenario mundial.

En el caso chileno, sin duda se trató de un ejercicio muy transparente. Diría que impecable. Me dio mucha satisfacción formar parte del proceso y su resolución. El jurado entero, con quien nos tuvimos que reunir, nos hizo un montón de preguntas inquisitivas tras nuestra defensa del proyecto. La segunda etapa, ya en la etapa final del concurso, fue más concreta en términos de producción. Hubo cosas que fueron cambiando y modificándose. Nuevos elementos, nuevas contrapartes, más colaboradores, más roles...

Cuéntanos sobre la obra seleccionada.

“Inter-Reality” es una instalación inmersiva y multisensorial. Norton Maza nos ofrece una mirada diversa que hace alusión a los conflictos actuales de maneras sutiles que nos invitan a ver muchos puntos de tensión.

Es una instalación de formato monumental, donde la materialidad juega entre la simulación y la realidad. Los visitantes se encontrarán con distintas perspectivas. Es un juego a través de la ilusión, el simulacro y miradas múltiples. Se relaciona directamente con la práctica de Norton, que se sustenta en estas yuxtaposiciones.

El artista articula su trabajo en contradicciones entre el arte contemporáneo y las tradiciones clásicas, occidentales y barrocas, con diferentes formatos. Su obra se articula en ideas complejas que nos desafían a comprender diferentes puntos de vista. Estamos hablando de una especie de monumentalidad desde una conceptualización total del espacio; de un objeto escultórico dentro de esa totalidad espacial inmersiva. “Inter-Reality” nos propone, además, una especie de percepción fragmentada de la realidad.

Este proyecto, de claro origen latinoamericano y sudamericano, aborda de forma sutil, pero profunda, las problemáticas más urgentes de nuestro tiempo: los conflictos bélicos y políticos actuales, la desinformación y las fake news, la fragmentación de la mirada mediática, el rol de la inteligencia artificial, la crisis migratoria y de refugiados, la emergencia ecológica y hasta la violencia del narcotráfico y los cárteles.

En suma, se trata de una mirada fragmentada que se construyó desde múltiples perspectivas, evitando el discurso directo para generar una experiencia más intrincada y resonante.

Desde el ámbito curatorial, Dermis y yo acompañamos el proyecto desde sus etapas iniciales, definiendo los ejes conceptuales tanto para la presentación como para la propia obra. Posteriormente, trabajamos en las modificaciones necesarias, ajustando ideas y conceptos en respuesta a los cambios constantes de la realidad global.

El resultado es un proyecto de gran potencia, especialmente en el contexto actual. Genera un diálogo crítico, ético y colectivo, y constituye un ejemplo destacado de la práctica de Norton Maza: una fusión entre hiperrealismo y un espacio de reflexión profunda sobre la relación entre poder, verdad y libertad. Temas que adquieren una urgencia particular en medio de las guerras en curso y la sombra de un posible tercer conflicto mundial que parece estar gestándose.

El autor es miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA).