Massiel González: ‘Cuando damos lo mejor, algo bueno crece a nuestro alrededor’

Madre recibe una canastilla para su bebé en el Hospital Santo Tomás.
Massiel González, líder de Amig@s de Buen Corazón.
Equipo de la Fundación Amig@s de Buen Corazón
  • 24/03/2026 00:00

Desde la gratitud y el deseo de ayudar, Massiel González ha construido una iniciativa que se ha convertido en un puente de apoyo para comunidades vulnerables en Panamá.

Massiel González de Ruiloba es la presidenta de la Fundación Amig@s de Buen Corazón, una organización panameña que durante más de una década ha trabajado para apoyar a comunidades vulnerables, especialmente niños y niñas. Desde la entrega de mochilas escolares hasta canastillas para recién nacidos y acompañamiento a pacientes, la fundación ha creado espacios de esperanza y desarrollo para quienes más lo necesitan.

Esta semana, Massiel comparte con Mía Voces Activas su experiencia liderando un proyecto social impulsado por la gratitud y el compromiso con los demás.

¿Cómo nació la Fundación Amig@s de Buen Corazón y qué la motivó personalmente a involucrarse en este proyecto social?

La fundación Amig@s de Buen Corazón nace de la gratitud, en un sentimiento muy profundo ante una especial espera en mi vida. Por el nacimiento de mi hija, la menor Perla Rosa, quise celebrar su primer año con madres que dieran a luz el mismo día de su cumpleaños, un 7 de septiembre.

En lugar de festejar su cumpleaños de manera tradicional, decidí llevar junto con unas amigas cercanas de buen corazón canastillas grandes y hermosas a madres en ese momento de llegada de su bebé en el Hospital Santo Tomás, hace 12 años. Esto fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en una obra social organizada. Comprendimos que cuando las mujeres se unen con un propósito genuino, se pueden generar cambios reales en la vida de muchas personas. Nuestra fundación nació desde la gratitud, y sigue siendo la fuerza que la sostiene.

Durante más de una década la fundación ha apoyado a comunidades vulnerables, especialmente a la niñez. ¿Qué impacto ha visto en las personas que han sido beneficiadas por su labor?

El impacto más hermoso que hemos visto es la esperanza. Cuando llegamos a una comunidad, en especial la Villa de Los Santos, y un niño recibe una mochila llena de útiles escolares, o una madre recibe una canastilla para su bebé en el Hospital Santo Tomás, o un familiar que acompaña al paciente a una cita o tratamiento médico en el INMFRE, y llegamos a darles acompañamiento compartiendo un momento de Navidad con una deliciosa rosca navideña de pan, vemos algo más allá de la ayuda material.

También hemos vivido momentos muy significativos al compartir con niñas separadas de su entorno familiar, en un hogar para ellas, realizando en conjunto talleres de bisutería y repostería de galletas navideñas. Más que enseñar una técnica, buscamos ofrecerles un espacio para crear y expresarse, y así descubrir su valor. Por unas horas logran desconectarse, canalizan emociones y descubren que pueden hacer cosas hermosas; se sienten capaces, útiles y valoradas.

La fundación realiza diferentes iniciativas solidarias, como donaciones a escuelas, orfanatos y asilos. ¿Cuál de estos proyectos ha marcado más su corazón a lo largo del tiempo?

Uno de los proyectos que más ha marcado mi corazón es la entrega de mochilas escolares. Con el tiempo, se ha convertido en una de nuestras obras más significativas porque entendimos que apoyar la educación es sembrar el futuro de un niño. Cada mochila se prepara con útiles escolares completos y de calidad, pensando en ese niño que tendrá una herramienta real para estudiar durante todo el año.

Cuando vemos la emoción en la actividad de despedida de vacaciones, además de entregar mochilas, compartimos con ellos esparcimiento y recreación. También vemos la disposición de sus padres de participar en ese momento de felicidad del menor, el cual se sella con la entrega de la mochila. Esto le da confianza y motivación para empezar su año escolar.

Sostener una organización sin fines de lucro implica muchos retos. ¿Cuáles han sido los principales desafíos que ha enfrentado en este camino?

Uno de los mayores desafíos es la constancia. Las organizaciones sociales dependen mucho de la voluntad de las personas, del compromiso de los voluntarios y del apoyo de empresas que creen en la responsabilidad social. También el reto es mantener siempre la transparencia, la organización y la credibilidad. Cuando una fundación crece, se vuelve aún más importante trabajar con responsabilidad y planificación. Sin embargo, cada desafío recompensa cuando vemos el impacto que tiene el trabajo realizado; eso nos recuerda que vale la pena seguir adelante.

Eventos como el Bingo Solidario han permitido recaudar fondos para continuar con esta labor. ¿Qué papel juega la comunidad y la empresa privada en el éxito de estas iniciativas?

La comunidad y la empresa privada son aliados fundamentales; una fundación no puede caminar sola. Cada proyecto que realizamos es el resultado de muchas manos unidas. Hay empresas que creen en la responsabilidad social y deciden apoyar estas iniciativas, y también personas que participan comprando ya sea el boleto de nuestro Bingo Solidario o de alguna obra de teatro, compartiendo una publicación o invitando a otros a sumarse. La solidaridad funciona como una cadena: cuando una persona decide ayudar, inspira a muchas más a hacerlo.

Como mujer liderando un proyecto social en Panamá, ¿qué mensaje le daría a otras personas —especialmente a mujeres— que desean iniciar iniciativas para ayudar a los demás?

Les diría que no esperen tener todo resuelto para empezar. Muchas de las iniciativas que hoy parecen grandes comenzaron con una idea pequeña y con el deseo sincero de ayudar. Las mujeres tenemos gran capacidad para construir comunidad, unir voluntades y transformar realidades desde la empatía y el compromiso. Cuando el compromiso y el propósito son genuinos, las personas correctas se van sumando en el camino.

Mi mensaje sería sencillo: da lo mejor que tengas. A veces será tu tiempo, otras veces tu conocimiento, tu energía o tu capacidad de convocar a otros; lo importante es poner lo mejor de uno al servicio de los demás. Cuando damos lo mejor que tenemos, siempre algo bueno crece a nuestro alrededor. Servir a otros nos devuelve la paz y el sentido a la vida.

Massiel González
Presidenta de la Fundación Amig@s de Buen Corazón
El impacto más hermoso que hemos visto dentro de la Fundación Amig@s de Buen Corazón, es la esperanza”