Mercaditos temáticos: la nueva tendencia del emprendimiento creativo en Panamá
- 15/01/2026 16:36
A diferencia de las ferias tradicionales, esta nueva tendencia de mercaditos no se centran únicamente en la compra y venta de productos, sino en la experiencia.
Durante los fines de semana, distintos puntos de la ciudad se transforman en espacios donde la estética, la creatividad y la experiencia son protagonistas. Hadas, fantasía, cultura pop, ilustración, arte emergente y estilos fancy conviven en llamados mercaditos temáticos para emprendedores, una tendencia que en Panamá ha dejado de ser algo ocasional para consolidarse como una nueva forma de consumo cultural y social.
A diferencia de las ferias tradicionales, estos mercaditos no se centran únicamente en la compra y venta de productos. La experiencia se convierte en el eje principal: recorrer stands intervenidos visualmente, participar en actividades relacionadas con una temática específica, tomarse fotografías y compartir en comunidad. Para muchos jóvenes, representan un nuevo plan de fin de semana que combina ocio, arte y socialización.
Uno de los proyectos que ha impulsado este modelo es ´”El Pop-Up Club”, una plataforma que apuesta por la curaduría temática como elemento diferenciador.
“Queríamos abrir espacios que no se sintieran como un mercado común, sino como un punto de encuentro real entre la gente y el talento local”, explica Raquel Lombardo, una de las creadoras.
La clave de esta propuesta está en la construcción de cada edición como una experiencia distinta.
“La idea era salir del mercadito tradicional. Las temáticas transforman cada edición en una experiencia donde el arte, la moda y la cultura pop se mezclan, motivando a todos a participar y vivir el evento más allá de solo comprar”, señala.
Este enfoque responde a una transformación más amplia en la manera de consumir. Los mercaditos temáticos reflejan una preferencia creciente por espacios que ofrezcan identidad, narrativa y conexión emocional, más allá del producto.
“Ya no queremos comprar por comprar; ahora buscamos marcas con las que conectemos, que tengan una cara detrás y un propósito”, afirma. “Es una forma de consumo mucho más consciente y, honestamente, más cool”.
Además, este tipo de eventos ha generado un impacto visible en la dinámica entre público y marcas creativas. “Para muchos, participar aquí ha sido el empujón que necesitaban para decir: ‘Ok, esto va en serio”, añade.
Más allá de lo comercial, estos mercaditos funcionan como espacios de encuentro y socialización. El público asiste no solo para comprar, sino para conversar, descubrir propuestas creativas y sentirse parte de una comunidad afín a una estética o interés específico.
La conexión directa entre público y creadores refuerza esa experiencia. “En un mercadito tradicional a veces pasas desapercibido, pero aquí la gente se detiene, te pregunta qué haces y se interesa por tu historia. Eso crea un posicionamiento de marca mucho más fuerte. No es solo la venta del día, es que el cliente se lleva tu tarjeta, te sigue en Instagram y te recomienda porque se acordó de tu emprendimiento”, destaca.
Experiencia, estética y comunidad
Desde la mirada de quienes participan, el contacto físico sigue siendo clave. Para Victoria Barrios, artista detrás de Awoo Arts, un emprendimiento dedicado al arte, estos espacios permiten una cercanía difícil de lograr desde lo digital.
“El estar en puntos físicos permite que las personas te conozcan, y ese trato humano y cercano permite generar una conexion con tus clientes y poco a poco una comunidad”, explica.
Su experiencia como artista también resalta el valor emocional de este tipo de encuentros.
“Como artista a veces es complicado llegar a esa conexión cuando estás siempre en tu estudio o detrás de una pantalla, pero tengo el enorme privilegio de trabajar con retratos y arte de seres que nos traen tanta alegría, que sus lazos nunca se desvanecen”, señala.
Desde un punto de vista práctico, Victoria añade: “Los mercaditos me han permitido darme a conocer y generar ingresos pequeños para cubrir gastos de materiales, para mí es una inversión”.
Una percepción similar comparte “Honey Artsy”, emprendimiento que nació a partir de ilustraciones personales convertidas en productos como stickers y pines.
“Los mercaditos me han beneficiado mucho, ya que antes no sabía dónde o cómo dar a conocer mi trabajo. Muchas personas me conocen primero en un mercadito y luego continúan apoyando el emprendimiento a través”, dice.
Para ella, el uso de temáticas genera un ambiente más cohesionado y receptivo. “Las temáticas atraen a un público específico que ya tiene afinidad con ese concepto, lo que hace que el ambiente sea más cohesionado y que las personas estén más abiertas a descubrir y apoyar emprendimientos relacionados con ese estilo.”
Temáticas que convocan y crean comunidad
El uso de temáticas específicas no solo aporta coherencia visual, sino que define al público que asiste y el tipo de experiencia que se construye.
Para “Lauriló Art”, proyecto liderado por una artista que actualmente vive al 100 % de su trabajo creativo, estos espacios permiten conexiones más humanas en un entorno cada vez más automatizado. “No hay mejor marketing que el de boca en boca, la gente va y regresa en la siguiente edición con sus amigos para que vean tu stand”, afirma.
Desde su experiencia, el trato cercano marca la diferencia. “En esta era tan digital y automatizada los mercaditos nos permiten crear conexiones más humanas, formar lazos de confianza en los que el cliente no tiene que acordarse de un username, sino de ‘Laura’ la que los atiende sonriendo y les recomienda qué sticker se ve mas bonito en su termo”, dice.
Las temáticas también funcionan como espacios seguros para explorar intereses específicos.
“Eventos como el ‘Harajuku’ crean espacios seguros para explorar cosas nuevas. Mercaditos sin tema hay cientos y no es que estén mal tampoco! Pero si pienso que hay gente que se anima a venir cuando ven que habrán actividades relacionadas a algo nuevo o a algo que han visto online y les interesa probar. El darle un tema y mantener la entrada gratuita impulsa muchísimo la asistencia de nuevas personas” concluye.
Además, ayudan a gestionar expectativas del público, con otros eventos como el ‘sticker party’ o el ‘trinket market’ que igualmente ayudan a que los clientes sepan qué esperar encontrar y atraen a los nichos de esos intereses.
Una tendencia que llegó para quedarse
Más allá de las marcas individuales, los mercaditos temáticos están fortaleciendo una nueva forma de entender el ocio y el consumo en la ciudad. En lugar de competencia, se fomenta la colaboración, el intercambio creativo y la construcción de comunidad.
“Ahora entienden que tienen que vender una experiencia y contar una historia. Las temáticas los retan a ser más creativos con su branding y eso eleva el nivel de las marcas locales. Ya no solo se trata de vender, sino de ser memorables”, resumen una de las creadoras de El Pop-Up Club.
Desde la mirada de los artistas, estos espacios cumplen un rol clave dentro del ecosistema creativo.
“Estos mercaditos específicos del popup también siento que apoyan muchísimo a los emprendedores creativos. Hay varios espacios para emprendedores artesanos, para tiendas de bisutería, hay ferias para enprendedores de comida; pero pocos son los espacios como el Pop-up que dan visibilidad al pequeño artista local como un igual”, añade Laura, creadora de Lauriló Art.
Lo cierto es que los mercaditos temáticos están redefiniendo la forma en que se consume, se crea y se socializa en Panamá. En cada edición no solo se venden productos: se construyen experiencias, se fortalecen comunidades y se confirma que la creatividad local tiene un lugar, y un público, que la valora.