‘El mayor sueño que tengo es que siempre haya propósito en mi vida’
- 01/09/2026 00:00
La bioquímica, docente y fundadora de The Purpose Lab ha convertido su historia de superación en una plataforma para acompañar a jóvenes mujeres que egresan del sistema de protección
Darling Alvarado es una joven veragüense, orgullosa de la cultura que representa. Su historia está marcada por la educación, la perseverancia y una convicción que hoy guía buena parte de sus decisiones: vivir con propósito.
Su trayectoria comenzó en un hogar de protección, donde creció y se destacó académicamente hasta convertirse en la primera joven de ese espacio en obtener una beca para estudiar en el extranjero. Esa oportunidad la llevó a Estados Unidos, donde cursó una doble licenciatura en Bioquímica y Biología y participó en investigaciones científicas.
Al terminar sus estudios, decidió regresar a Panamá. Hoy combina su labor como profesora de Biología y Ciencias con su trabajo como fundadora de The Purpose Lab Panamá, un proyecto social creado para acompañar a jóvenes mujeres que, al cumplir la mayoría de edad, deben egresar del sistema de protección y enfrentarse a la vida adulta sin necesariamente contar con una red familiar, recursos económicos o las herramientas necesarias para independizarse. El proyecto ofrece durante los primeros meses hospedaje, alimentación, transporte y otras necesidades básicas, además de mentorías y acompañamiento para que las jóvenes aprendan herramientas esenciales para su transición hacia una vida independiente.
En esta conversación con ‘MÍA: Voces Activas’, Darling habla de la joven que fue, de las oportunidades que cambiaron su vida, de lo que ha aprendido como docente y de la responsabilidad que siente de convertir su propia historia en una herramienta para ayudar a otros.
Darling es una joven panameña muy orgullosa de ser veragüense. Muy orgullosa de sus raíces, de su cultura. Es embajadora de su cultura, de la idiosincrasia de su gente.
Es una joven también muy soñadora y con vocación para el servicio humano, con mucha determinación y con ganas de comerse el mundo, de crear cosas nuevas. Pero, sobre todo, de crear un impacto positivo en otros y vivir a través del propósito.
Si Darling no tiene propósito en lo que está haciendo, no existe, no es ella misma.
Recuerdo que en aquel momento esa Darling tomaba todas las oportunidades que tenía sin saber a dónde la iban a llevar. Buscaba, a través de la educación y de una educación integral, formarse de tal manera que pudiese salir al mundo a dar lo mejor de ella y prepararse para que, cuando las oportunidades se presentasen, pudiese acceder a ellas. Porque una cosa es creer que es igualdad abrir una oportunidad para todas las personas, cuando en realidad puedes abrirla para todas las personas, mas no todas las personas están preparadas para acceder a ellas.
Darling tenía claro que tenía muchas herramientas y muchas cosas que podía aprovechar para construirme en la persona que más adelante iba a tomar esas oportunidades y las iba a aprovechar al máximo.
Y cuando recibo la beca, creo que no estaba consciente de la bendición tan grande que tenía. El mundo me cambió en menos de un mes. En menos de 15 días mi vida ya había cambiado y yo todavía, tres meses después, lo estaba procesando.
Pero en ese momento lo único en lo que pude pensar es que era una responsabilidad muy grande. Se sintió como un peso muy grande sobre mis hombros, no solamente por llenar las expectativas de muchas personas, sino también por ser la voz de las jóvenes, de las hermanas, para mí son mis hermanas, de esas jóvenes que quedaban atrás.
Sigue siendo una responsabilidad muy grande aprovechar todas las oportunidades que tengo, porque no todas las tienen, y poder llevar mi historia y convertirla en algo que tenga un impacto positivo para poder canalizar más oportunidades y disminuir estas brechas que nos dividen tanto.
Aprendí que cuando deseas algo, se puede. Tal vez nos tome un poquito más de tiempo, tal vez nos tome el doble de esfuerzo, pero se puede. Creo que para mí fue una gran experiencia. Tenía muchas dudas, tenía mucho miedo, porque al graduarme no pensé que sería capaz. Dudé muchas veces de mí misma, pero en el proceso también me dije: “Si los demás solamente ponen el 100%, yo voy a poner el 300% y lo voy a lograr”.
Y esa fue la mentalidad que mantuve hasta el final. Y esa fue la lección más grande. El límite es el cielo. Y tal vez me tome un poquito más de esfuerzo, pero creo que todos lo podemos lograr.
Esa es una pregunta maravillosa. Porque muchas veces reflexiono que mucho más que solamente ellos aprender de mí, soy yo quien aprende cada vez más de ellos, todos los días. Lo más hermoso que me han enseñado, de las cosas más hermosas, es primero a desarrollar humildad. Humildad para aceptar que no lo sé todo, que puedo equivocarme, que un título no me valida.
Creo que en este mundo vivimos en un mundo en el que los títulos y las profesiones, el capital humano, los recursos, nos hacen sentir validados y nos hacen sentir o creer que somos alguien por eso.
Y ellos me han enseñado que realmente el título no es quien yo soy. La profesión no me define. Me define mucho más mis acciones en el día a día con ellos. Mi capacidad de empatizar, de ponerme en su lugar.
Mi edad no me diferencia muchas veces. Pasan por los mismos procesos que yo he pasado o que pasé o que paso en algún momento. Entonces, humildad es lo que me enseñan todos los días.
Y a ver el mundo desde la perspectiva de un joven con todas las posibilidades y con la diversión con la que la ven.
Yo provengo de un albergue. A los 18 años me gradué y egresé de un albergue en la provincia de Veraguas. Entonces, considero que quién mejor que yo para conocer las necesidades dentro del sistema.
Cuando los jóvenes cumplen la mayoría de edad deben egresar de estos albergues o del sistema de protección. Y no cuentan con familia, con recursos, no cuentan con oportunidades muchas veces. Y si hay las oportunidades, no pueden aprovecharlas, no saben cómo aprovecharlas.
Y esto lo vi. Realmente vi muchas jóvenes. Muchas de esas jóvenes que yo hoy llamo hermanas están repitiendo ciclos de pobreza, de violencia.
Cuando regreso en 2024, a principios de 2025, me encuentro con dos jóvenes que vivían conmigo también, que son mis hermanas. Y su mamá había muerto en noviembre de 2024. Tenían 18 y 19 años y tenían que salir. ¿Y a dónde van? ¿Y cómo sobreviven? Entonces, pues, sin la certeza de nada, con miles de dudas, decidí actuar.
Empecé por allí. La decisión de actuar. ¿Cómo iba a actuar? No tenía ni la menor idea. ¿Cómo iba a caminar? ¿Cómo iba a conseguir los recursos? Yo estudié para ser científica, no formulación de proyectos.
Pero yo creo que Dios puso un propósito muy grande en mí. Todo lo que he pasado me lleva a algún lugar. Yo siento que Dios nos pone en un lugar para aprender de eso y entonces poder servir. Entonces, estas dos chicas son mi mayor orgullo hoy día. Creé el laboratorio del propósito por ellas. Comenzamos a caminar.
El proyecto cubre hospedaje, comida, transporte y necesidades básicas por los primeros seis meses. Y durante esos meses estuvimos haciendo mentorías.
Cosas como cómo se paga con una tarjeta, cómo se recarga el celular, cómo vienen de provincia, cómo se toma el transporte público, cómo sacas una tarjeta del Metro, cosas muy básicas como cocinar, horarios y agenda.
Entonces, para poder darles las bases hacia la transición a la vida adulta. A seis meses ya hacen todo eso y están en el proceso de estudiar.
Dos de ellas están pagando por sus cosas. Se independizaron económicamente del proyecto, lo cual es un gran logro.
Actualmente no tenemos los recursos para darle continuidad al proyecto. Pero yo creo que Dios proveerá. Yo creo que el otro año, no sé cómo, pero ayudamos tres más. Y de tres en tres, cambiamos el mundo de manera positiva.
Actualmente estoy nominada a Panamá en Positivo, en la categoría Juventud en Positivo. Así que es a corto plazo, eso es lo que hay.
Quiero seguirme educando. Necesito mucho más conocimiento. Necesito compartir un poco más, hacer más conexiones y colaboraciones.
Porque la educación es una base, no lo es todo. Pero es una gran base para poder hacer lo que estoy haciendo.
Entonces me gustaría estudiar algo en Política Pública. De hecho, me siento en las noches a redactar mis ideas para una propuesta de Política Pública para esta problemática específicamente.
Ojalá algún día tenga la oportunidad de que alguien me escuche y la pueda presentar y pueda contribuir desde lo poquito.
Me gustaría estudiar Derechos Humanos. Me gustaría estudiar Igualdad de Género. Todos estos temas que son necesarios para poder contribuir en materia social.
Además, quiero ver a las jóvenes que estoy apoyando graduarse. Ese va a ser uno de mis mayores logros.
Creo que lo más importante es que espero ser una persona mucho más humilde. De aquí a unos meses, de aquí a unos años, cada vez un poquito más. Con mucha más humanidad. Y espero estar siguiendo siempre un propósito mayor. Ese es el mayor sueño que tengo: que siempre haya propósito en mi vida.