Elkiriam Caballero: ‘Ver aquel televisor me salvó la vida, porque me dio un motivo para luchar’
- 10/08/2026 17:45
La periodista y escritora repasa su historia de superación, desde una infancia marcada por la pobreza ylas carencias, hasta su paso exitoso por la televisión y la comunicación corporativa
Elkiriam Caballero se ganó el aprecio de la audiencia con sus reportes periodísticos en TVN Canal 2. Hoy en día, ayuda a mejorar la proyección demarcas y personas de la mano de la comunicación corporativa
Con más de 20 años de trayectoria en el ámbito de la comunicación, la periodista Elkiriam Caballero se hizo un nombre en la retina de los panameños por su forma de transmitir las noticias y las historias que más les afectaban a través de las pantallas de TVN Canal 2. En 2014, decide dar el salto a la comunicación corporativa donde – con el aprendizaje que le dio más de una década en la televisión – brinda las claves para que marcas y personas se posicionen en un ámbito cada vez más competitivo donde las redes sociales y la inteligencia artificial llevan la voz cantante.
En pleno frenesí de promoción de su libro ‘Cree en el poder de tus sueños’, Caballero conversó la semana pasada con La Estrella de Panamá en la Biblioteca Rey Mohammed VI de Marruecos del Parlamento Latinoamericano y Caribeño. En la entrevista, la autora habló sobre los retos que enfrentó para cumplir su sueño, el rol de la mujer en la televisión de hoy en día, y cómo la disciplina y la dedicación unida con la fe en uno mismo construyen un camino certero hacia el éxito.
Me encantaría decirte que de esa etapa recuerdo a mis padres y, en especial, a mi papá, un agricultor de subsistencia que trabajaba la tierra y veía producir lo que sembraba. Ese es el mejor ejemplo que tengo hoy para confirmarme que, si tú no siembras, no vas a cosechar.
Mis papás siempre me dijeron que la educación era el camino para lograr mis objetivos, especialmente mis sueños. Yo, a los seis años, soñé con ser periodista. Sin saberlo, porque a veces en el campo no tenemos todas las respuestas y nuestros papás tampoco las tienen, ese fue el camino para que una niña que estudiaba alumbrada con una pequeña lámpara de queroseno lograra su sueño de ser periodista a los 23 años.
Siempre digo que el mejor legado que me dejaron mis padres fue la educación, enseñarme a marcarme objetivos y entender que, a través de la educación, uno puede conseguir todo lo que se proponga en la vida.
Fue curioso porque, en una comunidad rural, no había electricidad ni agua potable. Incluso no teníamos una vivienda digna. Mi casa era de cañaza, tenía piso de tierra y recuerdo que el zinc tenía muchos agujeros. Cuando era época de lluvia, nos mojábamos dentro de la casa.
En ese escenario, alguien llevó por primera vez un televisor a mi comunidad y ese televisor se convirtió en el motivo para reunirnos en las noches. Pero, cuando vi ese televisor por primera vez, esas imágenes en blanco y negro, algo dentro de mí dijo: ‘Tú tienes que estar ahí’. Fue como magia.
Siempre digo que ver aquella programación esa noche me salvó la vida, porque me dio un motivo para luchar. Si bien es cierto que, a lo largo de mi juventud, tuve muchas dudas, como las tienen todos los jóvenes de este país, siempre guardé en mi corazón ese sueño de ser periodista, y eso me motivó a seguir adelante y a seguir estudiando.
Quiero usar siempre mi caso como ejemplo. Yo era una niña muy tímida. Cuando llegué al colegio, en la ciudad, me di cuenta de que tenía pánico escénico. No di una charla hasta que tenía 15 años, y fue porque la maestra me sentenció: ‘Haz la charla o te quedas. No pasas para cuarto año’.
Había esquivado las charlas durante toda mi escolaridad. Siempre tenía una excusa o simplemente decía: “No la voy a decir”, porque realmente tenía pánico de pararme frente a mis compañeros.
Son ese tipo de desafíos los que, en un momento, me hicieron reflexionar y decirme: “¿Cómo vas a ser periodista si tienes miedo de pararte frente a tus compañeros?”. Siento que son esos desafíos los que, en determinado momento de tu vida, te hacen replantearte si realmente quieres algo.
Yo estudié Contabilidad y entré a la universidad para estudiar esa carrera, pero me di cuenta de que no era feliz, que no era lo mío. Entonces rescaté ese sueño de aquella niña que vivía en el campo y dije: ‘¿Por qué no lo voy a intentar?’.
Creo que ese es el secreto de la gente que tiene éxito: a pesar de que tienes miedo y dudas, vale la pena intentarlo.
Si tú quieres subir una montaña y dices: “Yo quiero subir esa montaña”, pero no te preparas, no entrenas y no hablas con las personas correctas, van a pasar 365 días y tú vas a seguir en el mismo lugar, queriendo subir la montaña.
Pero si quieres subirla y empiezas a preguntarte qué tienes que hacer, con quién tienes que hablar, cuántas veces tienes que entrenar y cuál es la rutina mental, física y de alimentación que debes seguir para lograrlo, te aseguro que, después de un año, vas a estar en esa montaña.
Al final, todos tenemos desafíos, pero a veces hay que escuchar a las personas correctas y, lo más importante, tienes que escucharte a ti mismo y creer en ti. Creo que la primera persona que tiene que creer que algo es posible eres tú mismo.
Cualquier persona podría pensar que llegué a la ciudad, me dieron un trabajo en televisión y ya había logrado el sueño. Yo creo que ahí empezó el verdadero desafío, porque no es lo mismo lo que te enseñan en la universidad que lo que realmente se hace en una televisora.
Cuando llegué y me di cuenta de que lo que había estudiado era muy diferente de lo que se hacía en una televisora, sentí un poco de pánico. Pero dije: ‘Era mi sueño, estoy aquí y sé cuál es la fórmula: aprender’.
Así que rápidamente empecé a aprender de aquellas personas que me permitieron conocer un poco más sobre cuál era la dinámica real de la televisión.
Otro de los desafíos para las personas que venimos del campo es adaptarnos a la vida de la ciudad. Aunque parezca imposible, yo le tenía miedo al ruido y a la gente porque venía del campo.
Al final, sí tenía desafíos personales, pero creo que haber llegado a la ciudad y haber logrado a los 23 años una plaza en una televisora, aunque fuera una de las más pequeñas, era un indicativo de que, si me había planteado una meta, podía lograr cualquier cosa que me propusiera en la vida.
Sí eran desafíos, pero también eran momentos que me alentaban a seguir y a pensar que sí era posible lograr cada meta que me propusiera.
Si te dijera que no, te mentiría, y no lo voy a hacer.
Siento que todavía hoy las mujeres enfrentan muchos desafíos en todos los entornos laborales. Yo siempre me he regido por los valores que me legaron mis padres y he apelado al respeto como hilo conductor de mi vida. Así quise conducirme siempre en los diferentes medios de comunicación en los que tuve la oportunidad de trabajar.
Sí observé, obviamente, momentos muy difíciles en otros entornos laborales y conocí historias de personas que enfrentaban desafíos solamente por el hecho de ser mujeres.
Yo siento que, en cualquier escenario en el que una mujer quiera brillar, puede hacerlo. Tenemos el desafío de prepararnos. Sigo convencida de que la educación es la escalera que te lleva a alcanzar el sueño que te propongas.
Creo que la mujer es capaz hoy de seguir marcando esa diferencia tanto en el hogar, educando a sus hijos, como profesionalmente. Estoy convencida de que estamos haciendo un gran trabajo.
Me llama mucho la atención cuando vengo conduciendo del oeste hacia acá y veo que las chicas se vienen maquillando en el auto. A veces la gente las critica, pero yo pienso que esa mujer que se viene maquillando en el auto probablemente se levantó a las 3:30 am para dejar a sus hijos listos para la escuela, llevarlos donde una tía o una amiga, prepararles el almuerzo y hacer mil cosas antes de llegar a su lugar de trabajo.
Creo que las mujeres sí enfrentan grandes desafíos, pero han demostrado que son capaces de lograr cada uno de sus objetivos.
Sí. Creo que eso se ve ahora en las diferentes televisoras, donde la mayor cantidad de reporteros son mujeres.
Siento que la diversidad en las redacciones le da un matiz muy diferente a la información que se comparte. Creo que desde hace muchísimos años se le está dando a la mujer el valor que tiene en esta sociedad.
Obviamente, al comunicar y transmitir esas historias desde la mirada de una mujer, también cambia un poco el contenido que recibimos en nuestros hogares.
Yo les digo a los chicos y a las mamás en este libro que creer en el poder de tus sueños es el primer paso, pero la responsabilidad de que esos sueños se materialicen es un trabajo en conjunto.
Nuestros papás nos pueden apoyar, pero la decisión de lograr cada una de las metas antes de alcanzar ese gran sueño es nuestra.
Por ejemplo, un estudiante que quiera ser médico y que ahora esté en primaria o secundaria sabe que tiene que cumplir con las calificaciones que necesita para obtener un puntaje que le permita entrar a la universidad.
Si quieres algo y crees en un sueño, tienes que saber desde temprana edad que es tu responsabilidad hacer que ese sueño se cumpla o se haga realidad.
Creo que, si tenemos un plan desde pequeños y tenemos claro qué debemos hacer para alcanzar ese gran sueño, nos puede ir mucho mejor en la vida.
Así que sí creo que este libro puede hacerte reflexionar sobre esa responsabilidad que tienes. Si logra eso, habrá valido la pena todo el tiempo que dediqué a escribirlo.