Raíces y Sombras: el viaje interior de Ana Fajardo

Las obras se pueden ver en la Casa Museo del Banco Nacional de Panamá hasta el 27 de febrero.
La exposición interpela al espectador acerca de las criaturas que habitan el imaginario colectivo.
Las obras reflejan la trayectoria de la artista, basada en el esfuerzo y la constancia.
  • 24/01/2026 00:00

La muestra reúne 28 piezas de la artista realizadas entre 2007 y 2025, y propone un recorrido por el imaginario colectivo, la memoria cultural y la intuición artística, con influencias del expresionismo figurativo y los relatos tradicionales

Con una introspección centrada en la naturaleza y la psique, la artista Ana Fajardo presenta su más reciente exposición ‘Bestiarios Abismales’, un recorrido en el que la exponente del expresionismo figurativo muestra al espectador una selección de 28 obras realizadas entre los años 2007 y 2025, que tienen en común el desafío a la lógica convencional.

A través de este recorrido artístico – que tiene lugar en la Casa Museo del Banco Nacional hasta el próximo 27 de febrero – Fajardo busca sumergir a los asistentes en una interiorización psíquica cognitiva en la que se puede observar cómo la fluidez colorida del lenguaje artístico logra enaltecer los orígenes de la conciencia, describiendo así la belleza de la naturaleza mediante la atención minuciosa a los detalles que caracterizan a estas piezas.

Es así que a medida que el visitante de la Casa Museo hace el recorrido por la exposición, se convierte en testigo de un proceso en el que lo reconocible e irreconocible se funden en un tenso proceso creativo que se lleva a cabo hasta dar con el resultado final: unas obras que muestran a unos animales fantásticos. Unas criaturas que han permanecido por siglos en el imaginario colectivo.

En conversación con La Estrella de Panamá, Fajardo explicó que su camino creativo se fundamenta en los cuentos tradicionales panameños – en los que predominaban las brujas, las bestias y las tuliviejas - que le relataban sus abuelos y la experimentación creativa que atravesó mientras estudiaba una Maestría en Artes Plásticas por la Universidad Interamericana de San Germán en Ponce (Puerto Rico).

“Yo comencé trabajando inconscientemente con imágenes. Cuando en la maestría presentábamos y analizábamos nuestros trabajos, me di cuenta en ese instante que estaba trabajando con bestias sobre el lienzo porque se trataba de animales fantásticos que salían de una mancha, y yo trabajaba de la forma que se estaba produciendo, y le daba color”, narró la artista.

Es en ese momento que se dio cuenta que estaba dando vida a animales fantásticos a través de sus obras. “Comencé a investigar sobre ello y me di cuenta que eran bestiales. De ahí nace este concepto de ‘Bestiarios Abismales. Posteriormente, me di cuenta que el concepto de estos bestiarios data en realidad de la Edad Media, ideado por la Iglesia Católica, ahí le puse sentido a los bestiarios”, precisó Fajardo, quien hizo especial hincapié en las lecciones aprendidas de la universidad en Puerto Rico en lo que se refiere a la apreciación artística.

Si bien no se fija en un animal fantástico en particular, el proceso creativo de la artista se origina a través de una simple mancha sobre el canvas la cual, poco a poco, va dando forma a esas extrañas criaturas, cuya forma generalmente es la de un animal, que interpelan a quien las mira fijamente.

“Es un proceso intuitivo. A medida que fui rescatando en mi mente aquellas imágenes creadas en mi cabeza por los relatos de mis abuelos, estas se fueron transformando en los conceptos que vemos hoy en las obras. El aprendizaje de Puerto Rico reforzó esos recuerdos hasta convertirlos en experiencias íntimas y culturales. Son esas imágenes visuales que se reafirman a medida que uno crece y que les da forma mediante la práctica artística cuando uno trabaja con las formas y los colores, y van cambiando las cosas a medida que se hace la obra. Al nacer traemos unas imágenes establecidas de lo que nos sucede en la medida. A medida que uno aprende, uno sabe como luce un animal, un gato, un perro, y esos animales están ahí presentes y es complicado decir que no están ahí, después se convierten en archivos simbólicos para nuestra mente y, al producirlas, no salen de forma natural sino mezcladas con experiencias de otra índole ya sean culturales o familiares”, describió Fajardo a este diario.

La inspiración de una artista

Fajardo también es creyente que la imaginación es una de las principales herramientas de un artista para sentarse a crear sus obras. Un activo, según su opinión, incontrolable que se debería aprovechar para seguir haciendo arte. En el caso de la artista, supone un placer ya que entiende la imaginación creativa como un modo de sanación. “Al dejar fluir estas imágenes mentales, uno recibe una gran paz y satisfacción”, consideró, al remarcar que si bien el proceso del artista debe dar rienda suelta a su libertad creativa, siempre debe ser guiado por alguien para darle una forma única.

En este sentido, Fajardo recuerda las intensas semanas de producción en la universidad de Puerto Rico – en la que le asignaban hasta 50 obras al mes – para poder encontrar un estilo y lenguaje con el que expresarse de manera definitiva y constante.

“La manera como produzco en el canvas, así como la textura y los colores en mis obras, entran en un paquete en el que defino mi estilo. En la universidad en Puerto Rico, teníamos que desarrollar cada semana 10 obras y para mantener esa producción, los alumnos debíamos trabajar en ese estilo que fue desembocando es algo más plástico. Por otra parte, la investigación simbólica y emocional es importante para establecer un espacio profundo en el que reflejamos el inconsciente y otros elementos de la realidad tales como la ancestralidad y la metamorfosis”, aseguró.

Cuando Fajardo laboraba en el entonces en la sede de Aguadulce del Instituto Nacional de Cultura (hoy Ministerio de Cultura) tuvo una fascinación especial con el arte precolombino, sobre todo esas figuras que develaban un aspecto mitad animal, mitad humano.

“Me gustaba dibujar esas formas y la forma en la que ellos visionaban el imaginario colectivo. Ese archivo de imágenes mentales me sirve como combustible para producir. Yo trabajo con la intuición, la intuición me dice a mí lo que debo hacer. Todo ello en un proceso en el que tiro una mancha y, a partir de allí, empiezo a crear. No es mediante un boceto, ni nada parecido. La mancha en sí misma es un lenguaje. (...) Hay que mantenerse fijo en lo que uno cree y seguir creando”, expresó la artista, que tiene entre sus principales inspiraciones al barcelonés Salvador Dalí y a los panameños Antonio Madrid y Raúl Vásquez Sáenz.

Ana Fajardo
Artista
La manera como produzco en el canvas, así como la textura y los colores en mis obras, entran en un paquete en el que defino mi estilo.”