Salud pública en la era digital: El desafío de modernizar las tarjetas de vacunación en Panamá

En la actualidad, Panamá cuenta con diversas herramientas de salud digitalizadas. Vasuta Thitayarak (PongMoji)
Para la doctora Lisenith Almengor, mantener un historial de vacunación organizado y accesible resulta fundamental. Depositphotos
  • 30/05/2026 00:00

Para algunos ciudadanos contar con una tarjeta de vacunación digitalizada se ha convertido en una necesidad ante el riesgo de pérdida, el deterioro del documento físico y la practicidad de poder acceder a la información médica de forma inmediata.

En los últimos años, Panamá ha acelerado la digitalización de múltiples servicios de salud, como expedientes clínicos electrónicos, recetas digitales y plataformas estatales para trámites médicos. Sin embargo, mientras algunos procesos se modernizan, otros aún dependen de mecanismos tradicionales. En medio de alertas sanitarias internacionales y brotes de enfermedades como el sarampión y el hantavirus, una interrogante: si Panamá ya ha incorporado herramientas digitales en distintas áreas de la salud, ¿por qué las tarjetas de vacunación aún no están digitalizadas?

En la actualidad, Panamá cuenta con diversas herramientas de salud digitalizadas. El Ministerio de Salud (Minsa), por ejemplo, implementó el Sistema Electrónico de Información de Salud (SEIS), una plataforma que integra expedientes, recetas e historiales médicos en más de 190 instalaciones a nivel nacional, o “Mi Receta Digital” de la Caja de Seguro Social (CSS), que permite a los pacientes retirar medicamentos mediante sistemas electrónicos sin necesidad de presentar recetas físicas. Sin embargo, la tarjeta de vacuna, el principal respaldo del historial de inmunización de miles de panameños, sigue dependiendo, en gran medida, del papel.

Para algunos ciudadanos contar con una tarjeta de vacunación digitalizada se ha convertido en una necesidad ante el riesgo de pérdida, el deterioro del documento físico y la practicidad de poder acceder a la información médica de forma inmediata. “Siempre termino tomándole fotos o sacándole copias porque físicamente no me resulta práctico. Se pierde muy fácil”, cuenta Maribel, una ciudadana quien conversó con La Estrella de Panamá.

La situación, asegura, se vuelve más complicada con el paso del tiempo, especialmente cuando debe recordar fechas de vacunación, dosis pendientes o presentar el documento para algún trámite médico o administrativo. “Después uno no recuerda exactamente qué vacunas tiene puestas, cuáles faltan”, relata.

Para ella, contar con un registro digital no solo representaría mayor comodidad, sino también una herramienta útil para mantener el control de su esquema de vacunación y acceder a la información en cualquier momento. “Me gustaría tenerlo en formato digital; es mucho más fácil y es algo que puedo llevar conmigo todo el tiempo. A veces veo al personal del Minsa colocando vacunas, pero recuerdo que no tengo la tarjeta a la mano y no puedo ponérmela”, agrega.

Un panorama dentro de la salud digital

Para la doctora Lisenith Almengor, mantener un historial de vacunación organizado y accesible resulta fundamental para garantizar la protección de la población frente a enfermedades prevenibles. “No se trata solo de haber recibido una vacuna, sino de confirmar que el esquema está completo y actualizado según la edad y el riesgo individual. Un registro organizado permite tomar decisiones médicas con mayor seguridad y evita omisiones en el seguimiento”, explicó.

Desde su experiencia médica, las limitaciones del formato físico siguen siendo evidentes. “El principal problema es que pueden extraviarse, deteriorarse o presentar información incompleta. Muchas veces el paciente no la lleva a consulta, lo que dificulta verificar con precisión qué vacunas ya fueron aplicadas. Además, al depender del registro manual, pueden existir errores de anotación o dificultades para leer la información”, sostuvo.

Una de las interrogantes más frecuentes tiene que ver con la aplicación accidental de dosis repetidas. Aunque Almengor aclara que, en la mayoría de los casos, recibir una dosis adicional no suele generar consecuencias graves, sí reconoce que este tipo de situaciones idealmente deberían evitarse mediante sistemas de control más organizados. “En la mayoría de los casos, recibir una dosis adicional no suele generar complicaciones graves, ya que las vacunas cuentan con estrictos estándares de seguridad. Sin embargo, puede aumentar la probabilidad de reacciones leves como dolor en el sitio de aplicación, inflamación o fiebre”, indicó.

La doctora considera que avanzar hacia sistemas digitales permitiría fortalecer la prevención y mejorar considerablemente el acceso a la información médica. “Cuando no existe un registro claro, pueden retrasarse vacunas necesarias o aplicarse dosis repetidas por precaución. En situaciones como emergencias médicas o viajes internacionales, no contar con esa información puede generar incertidumbre y dificultar decisiones oportunas. La organización del historial forma parte esencial de la prevención”, dijo. “Un sistema digital permitiría acceso inmediato al historial de vacunación, mejoraría el seguimiento médico y reduciría la posibilidad de errores”, afirmó.

Además, destacó que otros países ya han dado pasos importantes en esta dirección, especialmente después de la pandemia. “A nivel internacional, varios países han avanzado hacia registros electrónicos o certificados digitales de vacunación, especialmente después de la pandemia, lo que demuestra que la digitalización es viable y puede mejorar la organización sanitaria”, señaló.

Una herramienta vital ya en proceso

Con todas estas interrogantes sobre la mesa, La Estrella de Panamá consultó al Ministerio de Salud (Minsa) para conocer si actualmente existe algún proyecto relacionado con la digitalización de las tarjetas de vacunación o por qué no se ha implementado aún. Itzel Hewitt, jefa del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) del Ministerio de Salud, confirmó a La Estrella de Panamá que el Minsa ya trabaja en un sistema nominal digital que almacena información de vacunas aplicadas desde 2021 y que, eventualmente, permitirá que los ciudadanos consulten directamente su historial de vacunación. “Queremos que la misma persona pueda tener acceso a su información (...) pueda consultar su tarjeta, imprimirla, pero no modificar nada”, explicó.

Según detalló, el sistema aún se encuentra en proceso de actualización e integración con plataformas anteriores. “Ahora mismito solamente tenemos información del 2021 para acá hasta que se actualice”, indicó. De acuerdo con Hewitt, el objetivo es que, antes de diciembre de este año o durante el próximo, los ciudadanos puedan ingresar mediante su correo electrónico a la plataforma del PAI y acceder directamente a su historial de vacunación. “Queremos también implementar los avisos de llamadas. Señora, le toca cita el 21 de junio. Sus niños tienen cita el 4 de junio. Y manda los estados de alerta”, señaló.

Explicó que el sistema busca enviar alertas automáticas cuando existan dosis pendientes o citas perdidas. Actualmente, el sistema ya permite generar tarjetas digitales internas mediante personal autorizado, aunque todavía no se encuentra habilitado para acceso ciudadano. Sin embargo, el proceso ha enfrentado múltiples retos técnicos y operativos. “El 90% de las vacunaciones son extramuros”, explicó Hewitt. Esto significa que gran parte de las jornadas de vacunación se realizan fuera de hospitales y centros médicos, en escuelas, comunidades, ferias y giras de salud, donde históricamente no existían equipos tecnológicos suficientes para registrar información en tiempo real. “No teníamos ningún equipo que podíamos digitalizar la información en tiempo real, sino pasarla en el papel y después digitalizarla”, sostuvo.

Actualmente, el Minsa busca integrar sistemas y robustecer la base de datos para que, en el futuro, las personas puedan acceder a su historial mediante plataformas digitales, imprimir certificados e incluso recibir alertas automáticas sobre próximas dosis pendientes. “Cuando tengamos la capacidad de fusionar los dos softwares, toda la información de los cuatro años anteriores al software se va a traspasar y vamos a hacer el sistema más robusto”, dijo. El proyecto también contempla herramientas de georreferenciación para identificar comunidades con baja cobertura de vacunación y fortalecer las estrategias de búsqueda comunitaria. “Cuando las enfermeras van a hacer las visitas, el mismo sistema le va a indicar dónde están los niños sin vacunar”, explicó Hewitt.

Aunque el sistema todavía no está disponible directamente para la ciudadanía, la funcionaria aseguró que parte de la herramienta ya se encuentra operativa dentro del programa, y busca que los cuidadanos puedan en un futuro acceder por su cuenta a su historial de vacunación. “Cuando meta la cédula, saldrá su dirección y toda la base de la información suya, y cae todo lo que es la vacuna (...) usted va a Chiriquí y usted se vacuna ahí, le cae la información de acuerdo a la residencia”, afirmó.

Ante este proceso de digitalización, La Estrella de Panamá consultó a la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (AIG) para conocer los desafíos tecnológicos y de infraestructura que implica desarrollar un sistema interoperable, seguro y accesible para la ciudadanía. El ingeniero Adolfo José Fábrega García de Paredes, administrador general de la AIG, explicó que el proceso implica mucho más que trasladar información a una plataforma digital. “La transformación digital del Estado panameño requiere una construcción progresiva y estructurada de capacidades tecnológicas, interoperabilidad, ciberseguridad y plataformas ciudadanas confiables”, indicó.

Según el administrador, antes de digitalizar documentos médicos sensibles es necesario garantizar autenticación segura, protección de datos, interoperabilidad entre instituciones y sistemas confiables de identidad digital. “Es indispensable contar con una arquitectura tecnológica nacional robusta que permita identidad digital, interoperabilidad entre instituciones, protección de datos y mecanismos de autenticación confiables”, dijo. La entidad detalló que Panamá ha venido desarrollando herramientas como Panamá Conecta, el Bus de Interoperabilidad Gubernamental y Panamá Credenciales, iniciativas que buscan precisamente crear las bases tecnológicas necesarias para integrar distintos documentos oficiales y servicios estatales. “Si las instituciones cuentan con APIs, estructuras de datos organizadas y modelos compatibles, la integración puede realizarse de manera mucho más eficiente. La clave está en construir un ecosistema interoperable y no sistemas aislados”, enfatizó.

Entre los beneficios de una eventual tarjeta digital de vacunación estarían el acceso rápido al historial médico, la reducción de errores manuales, la eliminación de dependencia del documento físico y la agilización de trámites escolares, laborales o migratorios. Añadió que existen conversaciones y una visión clara sobre la importancia de avanzar hacia la digitalización progresiva de credenciales y registros oficiales del Estado, y que plataformas como “Panamá Credenciales” digitalizarán credenciales oficiales como idoneidades, permisos y certificaciones. “El objetivo no es simplemente digitalizar documentos, sino construir un ecosistema confiable, seguro y sostenible para la atención digital del ciudadano”, dijo.

En medio del resurgimiento de enfermedades, digitalizar la tarjeta de vacunación se vuelve una necesidad para garantizar que la información médica esté siempre al alcance de la ciudadanía.