Cáncer de ovario en Panamá: 80% de casos se detecta en etapa avanzada

La detección a tiempo del cáncer de ovario permite alcanzar tasas de supervivencia del 93%. Deposit Photos
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  • 16/10/2026 11:10

En Panamá se diagnostican entre 120 y 140 casos de cáncer de ovario al año; el 80% se detecta tarde, reduciendo la supervivencia al 31%

El cáncer de ovario se mantiene como una de las neoplasias ginecológicas de mayor mortalidad en Panamá. La falta de herramientas de tamizaje masivo de alta efectividad y la manifestación de síntomas inespecíficos que suelen confundirse con trastornos gastrointestinales comunes provocan que la mayoría de los diagnósticos ocurran cuando la enfermedad se encuentra en fases avanzadas.

Según los registros del Registro Hospitalario de Cáncer del Instituto Oncológico Nacional (ION), la institución atiende de forma consistente cerca de 100 casos nuevos cada año. A nivel poblacional, las estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (Globocan) proyectan entre 120 y 140 diagnósticos anuales en el territorio nacional.

La principal barrera asistencial radica en el momento de la detección. Cerca del 80% de las pacientes acude a las evaluaciones médicas especializadas cuando la patología ha alcanzado los estadios III y IV, fases en las que el tumor presenta metástasis local o a distancia. Esta condición limita severamente las alternativas terapéuticas y compromete la probabilidad de supervivencia.

En el territorio nacional, se estiman entre 80 y 90 defunciones anuales a causa de esta enfermedad. La cifra refleja una de las proporciones más elevadas de mortalidad respecto a la incidencia entre los tumores del aparato reproductor femenino en el entorno local. Estadísticamente, la neoplasia muestra una mayor prevalencia en mujeres posmenopáusicas, con un rango crítico comprendido entre los 50 y los 79 años de edad.

Las manifestaciones clínicas iniciales son uno de los factores que dificultan el abordaje oportuno.

Distensión abdominal: Hinchazón o aumento del volumen del abdomen.

Dolor pélvico o abdominal recurrente: Molestias constantes o intermitentes en la zona baja del vientre.

Saciedad precoz: Sensación de llenura rápida al comer o dificultad para ingerir alimentos con normalidad.

Síntomas inespecíficos: Manifestaciones iniciales vagas que frecuentemente se confunden con dolencias o trastornos gastrointestinales comunes.

La similitud sintomática de estos cuatro síntomas posterga la visita a la consulta ginecológica y retrasa las pruebas diagnósticas especializadas.

La disparidad en los pronósticos según la etapa de hallazgo es significativa. Si el tumor se detecta en estadios tempranos, la tasa de supervivencia a cinco años puede alcanzar hasta un 93%. Sin embargo, cuando la enfermedad es diagnosticada en estadios avanzados, este indicador desciende de forma drástica al 31%.

Diana Hernández, directora médica de AbbVie Clúster Norte, planteó que detrás de los indicadores epidemiológicos existe una realidad social que abarca el entorno familiar y laboral de las pacientes. La especialista destacó la importancia de acompañar la innovación científica con esquemas de acceso e inequidad en los sistemas de salud, al tiempo que sugirió que la transformación de los estándares de atención médica constituye una responsabilidad compartida entre los diversos actores del sector sanitario.

A la par de la dimensión clínica, la enfermedad genera afectaciones en la economía de las familias y en los sistemas de salud pública. Evaluaciones desarrolladas por la Coalición Mundial contra el Cáncer de Ovario (WOCC) en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) reflejan que en países de ingresos medios y bajos, las pacientes invierten casi el doble de tiempo en desplazarse hacia los centros de atención especializada que en recibir el tratamiento médico efectivo. Esta situación afecta de forma particular a las pacientes panameñas que residen en áreas alejadas de la capital y deben trasladarse al ION para sus controles y terapias.

El impacto de la patología se extiende al ámbito del cuidado informal y a la productividad laboral. Se calcula que los cuidadores dedican un promedio de 33 días al año por paciente en labores de apoyo directo no remunerado. Adicionalmente, las mujeres con diagnóstico de cáncer de ovario registran en promedio un ausentismo laboral de 20 días más al año que la población general durante los primeros 12 meses posteriores a la confirmación del diagnóstico. A escala global, las proyecciones indican que para el año 2050 podrían registrarse más de 500,000 diagnósticos y 350,000 muertes anuales de no implementarse intervenciones oportunas.

Representantes de la Asociación Nacional de Pacientes de Quimioterapia de Panamá (Asonapaq) señalaron que los hallazgos de los informes socioeconómicos deben servir para la formulación e implementación de políticas públicas que reconozcan el gasto médico, el desgaste emocional y las afectaciones económicas que sufren los hogares. La organización propuso fortalecer el conocimiento sobre los factores de riesgo asociados —como antecedentes familiares de neoplasias, menopausia tardía, inicio temprano de la menstruación o la ausencia de embarazos— para incentivar la asistencia a los chequeos periódicos de control.

Ante esta realidad, la incorporación de la medicina de precisión ha comenzado a ofrecer alternativas para la identificación de la enfermedad. Tecnologías como la secuenciación masiva, la biopsia líquida, la inmunohistoquímica y el uso de herramientas de inteligencia artificial facilitan la detección de biomarcadores moleculares específicos. La integración de estos recursos científicos en las evaluaciones multidisciplinarias busca permitir la definición de conductas terapéuticas más precisas y adaptadas a las características de cada paciente.

El reto para el sistema sanitario panameño se concentra en lograr que las herramientas de diagnóstico temprano y los tratamientos de alta precisión estén disponibles de manera equitativa para toda la población, independientemente de la ubicación geográfica o del nivel socioeconómico de las pacientes. Visibilizar la enfermedad y fortalecer la atención primaria se perfilan como prioridades para revertir las elevadas cifras de diagnóstico en etapas tardías en el país.