Tendencias Cardiovasculares 2030: nuevos retos para prevenir enfermedades del corazón

Uno de los planteamientos que estuvo presente durante la jornada fue la importancia de fortalecer la prevención desde antes de que una persona llegue a presentar una emergencia cardiovascular Roberto Barrios | La Estrella de Panamá
  • 21/09/2026 10:35

El encuentro reunió a profesionales vinculados con la atención cardiovascular y la salud pública para analizar los desafíos que enfrenta el país de cara a los próximos años

La prevención, el control de los factores de riesgo y la necesidad de anticiparse a las enfermedades cardiovasculares fueron algunos de los temas abordados este jueves durante el foro “Tendencias Cardiovasculares 2030: Innovación, prevención y el futuro de la salud cardiovascular en Panamá”, realizado por La Estrella de Panamá y El Siglo en la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá.

El encuentro reunió a profesionales vinculados con la atención cardiovascular y la salud pública para analizar los desafíos que enfrenta el país de cara a los próximos años y la importancia de pasar de un modelo centrado en atender las complicaciones a uno que permita identificar los riesgos con mayor anticipación.

Uno de los planteamientos que estuvo presente durante la jornada fue la importancia de fortalecer la prevención desde antes de que una persona llegue a presentar una emergencia cardiovascular. En este sentido, la doctora Guadalupe Castillo Ábrego, Cirujana General, fundadora y CEO de drLpita.ai y conductora de Todo Late Podcast, señaló que la población también tiene un papel en el cuidado de su salud y en la prevención de enfermedades.

“Desde el punto de vista preventivo es lo más importante. Tenemos que tratar de evitar situaciones o también ser conscientes de nuestra propia salud. Generalmente le damos la responsabilidad de la salud al Estado, pero cada uno debe ser responsable de su salud, tanto física como mental”.

Castillo Ábrego también destacó la necesidad de mantener hábitos saludables, realizar controles médicos periódicos y seguir las recomendaciones de los especialistas como parte de una estrategia para evitar enfermedades como la hipertensión, la obesidad y las alteraciones del colesterol.

“Tener estilos de vida saludables, cuidar de nosotros, hacernos exámenes de forma periódica y luego de eso seguir instrucciones médicas con respecto tanto a la salud física como a la salud mental”, expresó.

Alguno de los panelistas
El reto de actuar antes del infarto

Desde la práctica cardiológica, el doctor Liberato González Sinay, jefe del Servicio de Cardiología en el Centro Nacional Cardiovascular y Torácico en la Cuidad de la Salud, la necesidad de intervenir sobre los factores de riesgo antes de que los pacientes desarrollen complicaciones que requieran atención cardiovascular de mayor complejidad.

“Para nosotros el tener que atender pacientes ya con una complicación cardiovascular como un infarto, como una arritmia o pacientes con falla cardíaca, siempre la pregunta es ¿qué estamos haciendo mal? ¿por qué estamos llegando tarde?”, sostuvo.

El especialista explicó que uno de los desafíos está en identificar de manera activa a las personas que presentan factores de riesgo, entre ellos obesidad, problemas de colesterol y triglicéridos, diabetes e hipertensión no controlada.

“Nos preparamos para recibir a los pacientes con infarto pero no vamos de manera activa a buscar esos pacientes con factores de riesgo, pacientes con obesidad, pacientes con problemas de colesterol, de triglicéridos, diabéticos, hipertensos, no controlados, o sea que tenemos el origen pero nos hace falta atacarlos de manera directa”, afirmó.

Para González Sinay, este cambio también debe reflejarse en las políticas de salud. “Es por eso que en un futuro la política de salud para el controlar las enfermedades cardiovasculares tienen que tener un enlace entre atención primaria y los especialistas en medicina cardiovascular”, dijo

El médico también resaltó la importancia de generar espacios en los que diferentes sectores puedan discutir sobre el futuro de la salud cardiovascular en el país.

“Tener una noción de lo que está ocurriendo realmente con el manejo de las enfermedades cardiovasculares en Panamá requiere de una intervención institucional, no solamente la seguridad social, el ministerio de salud, la empresa privada, las ONGs de manera individual, no, hay que traer a colación todas las opiniones de todos los escenarios y todos aquellos que tienen un rol en la sociedad panameña”, señaló.

Según González Sinay, estos encuentros pueden contribuir a la discusión de futuras políticas de salud. “Este tipo de actividades pueden crear realmente la semilla de las políticas de salud del futuro de Panamá”, añadió.

La conversación también mira los riesgos emergentes

Uno de los temas particulares abordados durante el foro fue la relación entre el herpes zóster y la salud cardiovascular, una perspectiva que busca ampliar la forma tradicional de analizar los factores que pueden incidir en la aparición de eventos cardiovasculares.

El doctor Daniel Pichel, cardiólogo clínico del Hospital Paitilla y profesor titular de Cardiología de la Universidad de Panamá, explicó que las infecciones pueden generar procesos inflamatorios en el organismo que podrían contribuir al desarrollo de problemas cardiovasculares.

“El herpes zóster y muchísimas otras infecciones lo que van a producir es que produce una respuesta en el cuerpo de inflamación, esa respuesta de inflamación favorece la aparición de enfermedad, de enfermedad de las arterias, de acumulación de colesterol, deformación de placas, etcétera, y activa la coagulación”, explicó.

Pichel señaló que estos procesos pueden ocurrir mientras los síntomas más visibles de la enfermedad se encuentran asociados a la piel y al dolor, por lo que consideró necesario ampliar la mirada sobre los factores que pueden contribuir al riesgo cardiovascular.

“Entonces esos elementos ajenos al síntoma del herpes sóster, que es el síntoma de la piel, el dolor, las vesículas, incluso el dolor posterior, está pasando sin que se vea”, señaló.

El especialista planteó que estos elementos forman parte de los llamados factores de riesgo emergentes, que se suman a aquellos que tradicionalmente se han relacionado con las enfermedades cardiovasculares.

Prevención durante todo el año

Los especialistas también coincidieron en que la prevención cardiovascular no debe concentrarse únicamente en campañas o fechas específicas, sino formar parte del cuidado habitual de la salud.

González Sinay cuestionó que muchas personas solo recuerden la prevención cardiovascular en determinadas épocas del año.

“Cada año cuando llega septiembre preguntan lo mismo ¿qué voy a hacer para evitar un infarto, para evitar un derrame? Yo quiero cuidarme, pero nomás se acuerdan en septiembre y es que realmente tenemos que cambiar la narrativa y buscar de manera activa una prevención”, dijo.

Para el especialista, la prevención también implica revisar los comportamientos cotidianos y mantener bajo control las enfermedades crónicas.

“Prevenir una enfermedad cardiovascular requiere no solamente que me tomen una presión arterial o que me hagan un estudio de sangre, requiere crear conciencia y tener una noción de la conducta y el comportamiento que yo como persona tengo en mi sociedad”, sostuvo.

En esa misma línea, mencionó la actividad física, la alimentación, el consumo de tabaco y alcohol y el control de enfermedades como la hipertensión y la diabetes.

“Yo puedo tener una noción de mi enfermedad pero si no tengo un control es como si no estuviera haciendo nada”, afirmó.

El foro Tendencias Cardiovasculares 2030 planteó así una discusión que va más allá de la atención de un infarto o de una enfermedad ya establecida. La conversación puso sobre la mesa la prevención, la atención primaria, los hábitos de vida, el control de las enfermedades crónicas y la incorporación de nuevos elementos que pueden ayudar a comprender el riesgo cardiovascular.

Para Pichel, ese enfoque debe incorporarse al cuidado general de la población y no manejarse como un tema separado. “Hay que integrar el manejo de estas enfermedades al proceso general de mantener la salud y de prevenir enfermedades”, concluyó.

La actividad buscó reunir distintas perspectivas sobre los cambios que requiere Panamá para fortalecer la prevención cardiovascular y avanzar hacia un sistema que permita identificar los riesgos antes de que se conviertan en eventos de mayor gravedad.