Estudio: casi la mitad de las víctimas de abuso digital conoce a su agresor
- 02/07/2026 14:26
Una investigación internacional revela que amigos, parejas y familiares figuran entre los principales responsables del abuso digital
El abuso facilitado por la tecnología suele provenir de personas cercanas a las víctimas y no únicamente de desconocidos, según el segundo estudio internacional Invisible Control divulgado por la empresa de ciberseguridad Kaspersky.
La investigación, realizada entre 7,600 personas de 19 países, reveló que casi cinco de cada diez víctimas identificaron como responsable a alguien de su entorno personal o laboral.
Entre quienes reconocieron a su agresor, los amigos concentraron el 15% de los casos, seguidos por parejas actuales (10%), compañeros de trabajo (8%), familiares (7%) y exparejas (6%).
El estudio también encontró que cerca del 60% de los integrantes de la Generación Z afirmó haber experimentado al menos una forma de abuso digital durante el último año. Además, el 62% de las mujeres dijo sentirse insegura en línea, frente al 54% de los hombres.
La investigación sostiene que las personas que sufrieron abuso por parte de amigos, parejas o familiares mostraron una mayor probabilidad de haber ejercido conductas similares hacia integrantes de esos mismos grupos, lo que podría reflejar un ciclo de violencia dentro de relaciones cotidianas.
El informe señala además diferencias entre generaciones en la comprensión del fenómeno. Mientras el 81% de los encuestados de la Generación Z afirmó conocer el término “abuso facilitado por la tecnología”, entre los Baby Boomers el porcentaje fue de 64%.
Según el estudio, este tipo de violencia no siempre comienza con amenazas directas. Puede iniciar mediante acciones como revisar conversaciones privadas, solicitar contraseñas, monitorear la ubicación o controlar las comunicaciones de otra persona, conductas que pueden evolucionar hacia mecanismos de vigilancia e intimidación.
Fabiano Tricarico, director de Productos para el Consumidor para Américas de Kaspersky, señaló que una parte importante de este tipo de abuso ocurre dentro de relaciones cotidianas y advirtió que el desafío consiste en reconocer cuándo las conductas de control se trasladan al entorno digital y afectan la seguridad y el bienestar de las personas.
Por su parte, Leonie Maria Tanczer, profesora asociada en el Departamento de Información de la UCL y directora del Laboratorio de Investigación sobre Género y Técnología, comentó:
“Estos hallazgos cuestionan la creencia generalizada de que el abuso facilitado por la tecnología es principalmente anónimo o perpetrado por desconocidos. En cambio, ponen de manifiesto cómo este daño suele estar arraigado en las relaciones existentes, espacios que normalmente se asocian con la confianza y la seguridad emocional. En estos contextos, el abuso puede convertirse en parte de un ciclo de escalada mutua, donde las personas responden al daño, el control o la humillación percibidos con comportamientos aún más dañinos. Los entornos digitales, con su inmediatez e intensidad, pueden amplificar estas dinámicas, facilitando la escalada del conflicto y dificultando su interrupción. Reconocer estos patrones relacionales es fundamental para comprender y abordar la magnitud total del abuso facilitado por la tecnología”.
La empresa recomendó fortalecer la seguridad de las cuentas mediante contraseñas robustas, autenticación en dos pasos, revisión de permisos de aplicaciones y conservación de evidencias cuando existan señales de abuso.
No obstante, el estudio solo analizó la prevalencia e impacto del abuso, pero no detalla la distribución de los participantes en Austria, Brasil, China, Colombia, Francia, Alemania, Grecia, India, Indonesia, Italia, Malasia, México, Marruecos, Portugal, Rusia, Serbia, España, Reino Unido y Estados Unidos.