Un periodismo que crece al escuchar

Obtuvo en 1976, en Lehigh University, el título de Bachelor’s en Periodismo junto con un MBA, graduándose con honores en ambos programas. Cortesía/Daniel Mordzinski
La Sociedad Interamericana de Prensa le concedió en 2021 el Gran Premio Chapultepec por su liderazgo editorial y su compromiso con la libertad de prensa. Cortesía/Daniel Mordzinski
  • 01/02/2026 00:00

Para Martin Baron, el periodismo es un oficio de permanente formación, y por ello, debe aprender de las voces de la calle para contar mejores historias

Martin Baron (Tampa, 1954) inició su faena periodística en 1976 como redactor en The Miami Herald.

Tres años más tarde, y por espacio de 17 años, se mudó a la redacción de Los Ángeles Times, donde primero fue reportero y terminó siendo editor de economía.

Para 1997, y hasta el 2000, su evolución profesional lo llevó a la plantilla de The New York Times, donde llegó a ser editor de cierre.

Después fue director del periódico Boston Globe (2001-2012) y luego ejerció el mismo cargo en el diario The Washington Post (2012-2021).

Entre todos los equipos editoriales a cargo de Martin Baron lograron recibir más de 35 premios Pulitzer.

Conversé en un hotel en Guatemala con este colega que hoy goza de estar jubilado, escribir libros, pasear y dar conferencias. La charla se dio en el marco de Centroamérica Cuenta, festival literario que este mayo de 2026 estará de regreso en Panamá.

Examinar
¿Qué te impulsó a ser periodista?

Mis padres (Rebecca y Howard) eran inmigrantes en Estados Unidos (procedían de Israel) y ellos tenían mucho interés en saber lo que ocurría en su nuevo país y en el mundo. Por lo que siempre hubo en casa el hábito de leer periódicos y ver las noticias por la televisión. Empecé a trabajar en el periódico de la secundaria donde estudiaba. Y cuando asistí a la universidad trabajé en su periódico. Durante los veranos hacía pasantías en un periódico en Tampa. Así comencé a soñar con tener una carrera interesante y significativa.

¿Qué te ha enseñado el periodismo?

La necesidad de escuchar a la gente. Los que no tienen poder, muchas veces tienen algo poderoso que decir. A veces los periodistas vemos el mundo por el ojo de una cerradura, cuando podríamos entreabrir la puerta. Con habilidad podemos abrir esa puerta de par en par y ver el panorama completo. Hay que escuchar porque la nuestra es una profesión de aprendizaje. Siempre tenemos la oportunidad de seguir siendo estudiantes toda la vida.

¿Cuál es la misión central del periodismo?

Pedir cuentas a los poderosos. La primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos nos da libertad de expresión y libertad de prensa. Nuestro padre fundador, James Madison, dijo que había la necesidad de examinar a los personajes públicos y a sus acciones. Siempre me centro en la palabra examinar porque tenemos que ir más allá. No somos activistas, pero debemos ser independientes y tenemos la obligación de examinar lo que hacen los políticos y aquellos que tienen un poder desproporcionado sobre las vidas de los demás.

Hollywood

En el 2015 se estrenó Spotlight, dirigido por Tom McCarthy, quien escribió el guión junto con Josh Singer. Este drama retrata al equipo de investigación del Boston Globe que hizo público una serie de casos de pederastia cometidos por sacerdotes de Massachusets.

Esta producción ganó el Oscar en las categorías de película del año y mejor guión original.

¿Cómo fue la experiencia de verte en la pantalla grande con el cuerpo del actor Liev Schreiber?

Spotlight me impresionó mucho. Obviamente estoy muy agradecido con esta película. Schreiber es más guapo, más alto y tiene mejores condiciones físicas que yo (ríe a carcajadas). Entonces, cuando el público ve la película, escucha mi nombre y quizás piense que soy tan perfecto como Liev (vuelven las sonrisas).

¿En qué benefició este largometraje a nuestro oficio?

Dio a conocer la necesidad de apoyar las investigaciones periodísticas y la dificultad de hacerlas. Les ha recordado a los propietarios de los medios que debemos seguir pidiendo cuentas a los poderosos, no importa su puesto o su cargo.

Lo digital
¿Qué protagonismo tiene el periodismo en este mundo digital?

Obviamente hay más competencia ahora. Hay muchos nuevos medios digitales que han surgido y algunos han tenido bastante éxito. El consumo de información ha cambiado radicalmente. Hoy entre muchos jóvenes hay poca capacidad de atención. Si quieren entender la situación en el Oriente Próximo invierten 15 segundos viendo un video de TikTok y piensan que entienden todo. Es una ridiculez. El mundo está lleno de temas complicados. Los nuevos medios han tenido más éxito en comunicarse con mucha gente. Algo podemos aprender de los influencers y los podcasters. Ahora con la competencia que tenemos en Internet, cada persona puede ir a un medio o a un sitio que reafirme su punto de vista único.

¿Cómo restablecemos la confianza del público?

Es difícil, pero tenemos que adaptarnos. Al principio de la época digital fuimos tercos, torpes, lentos y estúpidos en nuestra reacción ante los nuevos cambios tecnológicos. No deberíamos repetir esa conducta ante los jóvenes. Ahora la credibilidad está en un influencer o en una estrella de cine o de la música.

Antes los periodistas éramos los principales protectores de la credibilidad.

Sí, porque nos basamos en la investigación y la ética. Siempre está la opción de solo quejarnos de la situación, pero hay que buscar el remedio. Hay personas con diferentes perspectivas que quieren ver que sus vidas se reflejan en nuestra cobertura de una manera justa, honorable y exacta. Nunca debemos tener desprecio por nadie.

Con la mayor transparencia posible.

Así es. Hay que tener una política de más transparencia. Cuando hay una nota, por ejemplo, sobre un documento judicial, deberíamos dar al público el documento para que vea que no sacamos nada de contexto al informar y tenemos las herramientas digitales para hacerlo. Siempre hay resistencia en nuestro campo. Somos tradicionalistas, pero si no cambiamos, vamos a perder al público.

¿Cuál es tu relación con las redes sociales?

No participo mucho en las redes sociales. Casi nunca publico nada, salvo cuando publico un libro y lo promociono. Por lo general, las redes sociales son un pozo negro. No son un buen lugar para tener una conversación inteligente sobre temas complejos, pero también es una manera de difundir información. Debemos aprender cómo aprovechar las redes para difundir información. Son una herramienta que tenemos que utilizar, pero con cuidado. Debemos tener una política de precaución y contención. Hay demasiados periodistas que van a las redes a expresar sus opiniones personales y el público podría pensar que no son un árbitro independiente sino partidistas. Los periodistas deberíamos pensar en profundidad sobre lo que vamos a publicar en las redes porque pueden causar mucho daño a la reputación de todos los colegas.

¿Cómo vislumbras el porvenir del periodismo en relación a la inteligencia artificial?

Es una herramienta muy poderosa. Muchos medios han empezado a usarla porque puede hacer más eficiente el trabajo, por lo menos en algunos sentidos. Los periodistas ahora tenemos tantas responsabilidades y necesitamos la ayuda de una herramienta tan poderosa. Sin embargo, también representa un peligro. Porque vamos a ver cada vez más la difusión de información falsa. Pronto el público no tendrá la capacidad de distinguir entre verdad y falsedad. Eso sería un peligro para la sociedad.