Washington D.C., la capital del mundo entre monumentos, poder y cultura
- 01/06/2026 00:00
Entre monumentos históricos, instituciones que concentran el poder estadounidense y museos de fama mundial, Washington D.C. ofrece un recorrido que combina política, memoria y cultura en una de las ciudades más influyentes del planeta. Es la capital de un país que pronto cumple 250 años de su independencia
No hay que dejarse engañar por la diminuta extensión de Washington D.C. Si bien este territorio tiene una superficie total de aproximadamente 177 kilómetros cuadrados (68,3 millas cuadradas), lo que la convierte en una urbe pequeña en comparación con otras ciudades estadounidenses, es considerada “la capital del mundo”.
No solo porque en ella se concentran instituciones que forman parte del engranaje de una de las principales potencias mundiales —como el Capitolio, la Casa Blanca y diversos centros de pensamiento—, sino también por el eco cada vez más resonante que adquiere su nombre cada vez que se alude a una política con potencial impacto en Panamá o en cualquier otra parte del planeta.
La Estrella de Panamá visitó esta ciudad durante la primavera, esa época del año en la que suele producirse una transición brusca de temperaturas y en la que el calor de las mañanas y las tardes contrasta con el frío de las noches y madrugadas. Aun así, cualquier momento parece ideal para recorrer a pie —o con ayuda del Metro— distintos sectores de la ciudad y monumentos como el National Mall, el Lincoln Memorial y los alrededores de las instituciones desde donde se ejerce el poder estadounidense.
En esta ocasión, este periodista decidió recorrer el National Mall de noche, ya que suele recomendarse a los turistas hacerlo en ese momento del día debido al carácter especial que adquieren los monumentos bajo una iluminación tenue, pero cuidadosamente destacada. Conocido también como “el patio frontal de Estados Unidos”, el National Mall se ha consolidado como un escenario habitual para ceremonias oficiales, celebraciones nacionales, manifestaciones y eventos multitudinarios. Entre los más recordados figuran la marcha por los derechos civiles de 1963, durante la cual Martin Luther King Jr. pronunció su famoso discurso “I Have a Dream”, así como diversas ceremonias de toma de posesión presidencial.
A su vez, el National Mall está presidido por el Monumento a Washington, un obelisco de mármol, granito y piedra arenisca construido en honor a George Washington, líder de la independencia estadounidense y primer presidente del país. Situado en el centro del parque monumental, es uno de los símbolos más reconocibles de Washington D.C. Su construcción comenzó en 1848 y concluyó en 1884, tras varios años de interrupciones causadas por dificultades financieras y la Guerra Civil. Con una altura de aproximadamente 169 metros, fue durante un tiempo la estructura más alta del mundo y sigue siendo uno de los monumentos de piedra más altos jamás construidos. No es casualidad que miles de visitantes lo elijan como una de sus primeras paradas.
A lo largo de los casi cinco kilómetros de extensión del National Mall se encuentran monumentos y memoriales dedicados a figuras y acontecimientos clave de la historia estadounidense, entre ellos el propio Monumento a Washington, el Memorial de la Segunda Guerra Mundial y el Memorial al líder social Martin Luther King Jr. El área también alberga algunos de los museos más importantes del país, muchos de ellos gestionados por la Institución Smithsonian.
En una calurosa tarde de mediados de abril, este periodista se dispuso a visitar el Capitolio. El calor obligaba a consumir algo más que el agua necesaria para mantenerse hidratado, por lo que un cono de helado de vainilla adquirido en uno de los puestos móviles instalados en las inmediaciones del Parlamento estadounidense resultó una opción más que bienvenida.
Más allá de ser un ícono de Washington D.C., el Capitolio de los Estados Unidos es la sede del Congreso estadounidense. Su construcción comenzó en 1793, poco después de que Washington fuera designada como capital federal, y fue concebido como el lugar de reunión de la Cámara de Representantes y el Senado.
A lo largo de su historia, el edificio ha experimentado numerosas ampliaciones y reformas. Durante la Guerra de 1812, las tropas británicas incendiaron el Capitolio en 1814, provocando graves daños. Sin embargo, el edificio fue reconstruido y ampliado en las décadas posteriores para adaptarse al crecimiento del país y de su poder legislativo.
Su característica cúpula de hierro fundido, terminada en 1866, se convirtió en uno de los símbolos arquitectónicos más reconocibles de Estados Unidos. Además de albergar las sesiones legislativas, el Capitolio ha sido escenario de acontecimientos históricos como investiduras presidenciales, ceremonias de homenaje a figuras destacadas y debates que han marcado el rumbo político del país. Hoy sigue siendo un símbolo de la democracia estadounidense y uno de los principales puntos de referencia de la conocida como “capital del mundo”.
En lo que respecta a la Casa Blanca, el Ala Oeste es mucho más visible que el Ala Este. Esto se refleja en la dificultad que tienen turistas y transeúntes para obtener una fotografía nítida de esta sección del complejo presidencial, donde se encuentra la oficina del presidente. Sin embargo, pocos se resignan: aun con la reja que protege el recinto y las obras de remodelación que se desarrollan en parte de la estructura, los visitantes intentan llevarse una imagen del lugar. Como puede apreciarse en la fotografía que acompaña este reportaje, este periodista logró conseguirla.
El Ala Este, así como los demás accesos de la Casa Blanca, se encuentra fuertemente custodiada por el Servicio Secreto. El nombre de la residencia presidencial se popularizó durante el siglo XIX debido al color blanco de sus muros exteriores, aunque no fue hasta 1901 cuando Theodore Roosevelt adoptó oficialmente la denominación “Casa Blanca”.
Muchos de los museos de Washington D.C. forman parte de la Institución Smithsonian, una red de museos y centros de investigación financiada por el gobierno federal que ofrece entrada gratuita al público.
Entre los más visitados se encuentran el Museo Nacional de Historia Natural, famoso por sus colecciones de fósiles, minerales y especies animales; el Museo Nacional del Aire y el Espacio, que alberga aeronaves y naves espaciales históricas; y el Museo Nacional de Historia Estadounidense, dedicado a la evolución política, social y cultural de Estados Unidos.
La ciudad también cuenta con museos especializados en arte e historia. La Galería Nacional de Arte reúne obras de algunos de los artistas más importantes de la historia occidental, mientras que el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana explora la experiencia y la contribución de la población afrodescendiente en Estados Unidos.
De este modo, puede afirmarse que el atractivo turístico de Washington no se limita a sus instituciones y monumentos. Como ocurre en cualquier gran destino internacional, la ciudad también ofrece una sólida dimensión cultural y artística que complementa la experiencia de quienes la visitan.