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31 de Mar de 2020

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

Solidaridad en la Seguridad Social o continúan las mezquindades

Esta semana que transcurre, la Universidad de Panamá realizó uno de sus foros que lleva a cabo mensualmente

Esta semana que transcurre, la Universidad de Panamá realizó uno de sus foros que lleva a cabo mensualmente —se le conoce como ‘Miércoles universitario'— sobre tópicos de interés nacional, bajo el título ‘¿Cómo asegurar la vida poslaboral?', de interesantísimo contenido.

Como es menester en estos eventos, conocimos de la posición que esgrimen actores sociales implicados en el problema que se trata; esta vez, de parte del sector organizado de la empresa privada (Conep), de una parte del movimiento obrero organizado en el Consejo Nacional de los Trabajadores Organizados y también, de la academia universitaria.

Si algo salió a relucir aquí, fue el tema de que hay un principio que entra a la palestra —o sale de ella— como el principal pilar de cualquier reforma a la seguridad social: la solidaridad.

En su esclarecedora información sobre la problemática de los fondos de pensiones, el colega Jované, por ejemplo, dio cuenta de las consecuencias funestas de haberse introducido un sistema —reformas del presidente Martín Torrijos en el 2005— donde se liquidó la modalidad de solidaridad intergeneracional para sostener estos fondos en la CSS.

Finalmente, dejó la inquietud sobre ¿cómo se visualiza y se practica el aseguramiento de la vida poslaboral: como un tema de derecho humano o como un tema de negocio?

La licenciada Michell de Maduro (Conep), hizo una exposición de suyo interesante sobre la frecuente desprevención de los que aún no han alcanzado la etapa poslaboral, con consecuencias que reducen las posibilidades de una vida placentera en su vejez. Lamentablemente, sus recomendaciones estuvieron dirigidas más a estratos sociales con capacidad económica para ahorrar, emprender y demás, que no es la mayor parte de la población panameña, según evidencias reveladas minutos antes por el profesor Jované.

Para la representación del sector privado, el principio medular en el aseguramiento de la vida poslaboral, no puede ser el da la solidaridad, dicho esto al plantear la premisa de que ‘No podemos recibir más beneficios de los que aportamos', con lo cual hay una mirada perfectamente insolidaria, en condiciones de una dinámica que opera generando desigualdades sociales crecientes, cuya única fórmula para superarla pasa por hacer valer el funcionamiento de iniciativas de solidaridad.

Por tanto, sale a relucir que para el empresariado privado organizado, no deben tomarse recursos generados por el conjunto de la sociedad para llenar vacíos de las desigualdades sociales, que de acuerdo a las evidencias del profesor Jované, son generadas por los propios empresarios privados —evasión de impuestos, retención de cuotas obrero patronales, corrupción en el manejo de venta de medicamentos, etc.— que operan en el país.

El economista Augusto García (Conato) destacó que el principio de la solidaridad desempeña un estelarísimo papel en la conformación de un sistema de seguridad social y por ende, de aseguramiento de la vida poslaboral. Que este sector, rechazará cualquier reforma que no contemple este principio.

El problema aparece a la hora de efectuar medidas para la aplicación del principio solidario. Esto es, los trabajadores organizados sindicalmente, solo parece interesarles la solidaridad de su sector laboral, con lo que develan que aún predomina una actitud que científicos sociales, como Gramsci (2009), denominan como ‘economicista' o ‘corporativista', lejos de una auténtica solidaridad hacia otras clases igualmente desposeídas. Digámoslo sin tapujos: también se expresan actitudes mezquinas en el seno de los trabajadores.

Por ejemplo, no se piensa en la condición de los de esa misma clase, pasados a las filas de desempleados, o de los trabajadores cuentapropistas que no cotizan a la CSS, peor aún, hay muchos que aún plantean que ‘los dependientes' —¡sus propias familias!— de los asalariados cotizantes no deben ser parte de la atención cubierta por sus programas. ¿No que los que pagan por bienes y servicios, aunque no sean asegurados, aportan indirectamente a través de las cuotas patronales a la CSS? Además, se mostró el temor que impide caminar hacia un sistema universal de salud, no de la CSS, no del Minsa.

Tales actitudes, desabrigan el cúmulo de ideas que los sectores pro neoliberales han empotrado en las mentes de trabajadores y no trabajadores, con indudable éxito a partir de 1990.

No obstante, cabe esperar que, en el proceso de maduración de las clases trabajadoras, se puedan erradicar aquellas actitudes antisolidarias, cosa muy difícil de esperar de parte de los sectores empresariales.

SOCIÓLOGO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.