Mundial 2026 enfrenta riesgo de fracaso económico por entradas millonarias y caída del turismo

Varias organizaciones, con el apoyo de la ciudadanía mexicana, han amenazado con acciones de boicot a la Copa Mundial de la FIFA, refutando las afirmaciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, de que la situación en el país es normal. AFP
  • 11/06/2026 10:00

Altos costos de transporte, alojamiento y boletos, junto con factores geopolíticos, amenazan la asistencia prevista al mayor torneo futbolístico del planeta

El Mundial de Fútbol de 2026, que organizarán Estados Unidos, México y Canadá, corre el riesgo de convertirse en el torneo más costoso de la historia y, al mismo tiempo, en uno de los mayores tropiezos financieros para la FIFA. El incremento sin precedentes en los precios de las entradas, la reducción de reservas turísticas y el impacto de factores políticos y energéticos han encendido las alarmas a menos de un año del inicio de la competición.

Las señales de preocupación ya se reflejan en la industria turística de los tres países anfitriones. Hoteles y operadores de viajes reportan niveles de reservas inferiores a los registrados hace un año, un comportamiento inesperado para un evento que tradicionalmente atrae a millones de visitantes.

Turismo golpeado por los costos y la incertidumbre

Representantes del sector hotelero atribuyen parte de la desaceleración a la subida de los costos de transporte derivada de la crisis energética internacional y a la reducción de vuelos en varias rutas internacionales.

Empresarios turísticos atribuyen parte de la caída de reservas al clima político generado durante el segundo mandato de Donald Trump.

Miguel Ángel Fong, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles, señaló recientemente que diversas aerolíneas han reducido operaciones debido al aumento de los costos del combustible, afectando la llegada de viajeros extranjeros.

A ello se suma la percepción internacional sobre las políticas migratorias estadounidenses. Empresarios turísticos consideran que las redadas y medidas de control impulsadas por la administración del presidente Donald Trump han generado incertidumbre entre potenciales visitantes, especialmente en América Latina.

El Consejo Mundial del Turismo ya había advertido sobre una disminución en la llegada de viajeros internacionales a Estados Unidos, una tendencia que podría afectar directamente la asistencia al campeonato.

Entradas a precios históricos

Uno de los principales focos de controversia son los boletos. Organizaciones de aficionados europeos denuncian que los precios alcanzan niveles nunca vistos en una Copa del Mundo.

Los elevados precios de las entradas han generado críticas entre aficionados y organizaciones que siguen el fútbol internacional.

Las entradas más económicas para la final superan los 4.000 dólares, mientras que el costo promedio para asistir a cualquiera de los más de cien partidos programados ronda los 550 dólares. En el mercado de reventa, algunos boletos para el encuentro decisivo han llegado a ofrecerse por cifras superiores a los dos millones de dólares.

El propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció públicamente que no pagaría el precio actual de las entradas para el partido inaugural, cuyos boletos ya superan los 4.500 dólares.

Mientras tanto, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha restado importancia a las cifras más extremas y ha señalado que esos precios no reflejan necesariamente el valor real de mercado.

Seguir a una selección costará miles de dólares

El desafío económico no termina con la compra de entradas. La amplia distribución geográfica de las sedes supone gastos adicionales significativos para los aficionados.

Con estadios ubicados a miles de kilómetros entre sí, los seguidores que deseen acompañar a sus selecciones durante la fase de grupos deberán asumir costos elevados en vuelos internos, hospedaje y transporte terrestre.

La distancia entre las sedes de Estados Unidos, México y Canadá incrementa significativamente los costos de viaje para los seguidores de las selecciones participantes.

Diversos análisis estiman que un aficionado podría gastar más de 3.000 dólares únicamente en desplazamientos para seguir todos los partidos iniciales de equipos como Brasil, Portugal o Escocia.

Una advertencia para futuros organizadores

Especialistas consideran que la experiencia de Norteamérica podría servir de referencia para los próximos anfitriones mundialistas: España, Marruecos y Portugal.

Aunque las distancias entre ciudades europeas y africanas serán considerablemente menores, el debate sobre la sostenibilidad financiera de grandes eventos deportivos vuelve a ganar fuerza. El aumento de costos, las exigencias de infraestructura y la presión sobre los presupuestos públicos han llevado a cuestionar la rentabilidad real de competiciones globales como los Mundiales y los Juegos Olímpicos.

Si las previsiones actuales se mantienen, la edición de 2026 podría convertirse en un caso de estudio sobre cómo los precios elevados y el contexto internacional pueden afectar incluso al evento deportivo más popular del planeta.