Este análisis centra su mira en la relación entre abastecimiento, consumo y precio al productor, considerando exclusivamente cifras oficiales y los acuerdos de la cadena agroalimentaria del arroz
- 06/04/2026 00:00
Con 6.1 millones de quintales en reserva, Panamá garantiza su consumo en 2026 sin necesidad de importaciones extra. Pese al excedente, la distorsión de mercado heredada de 2025 mantiene los precios al consumidor al alza mientras el pago al productor cayó de $33.00 a $26.00. La falta de precios de referencia y la sobreoferta artificial ponen en riesgo la rentabilidad del agro y la seguridad alimentaria
El arroz constituye el principal producto de la canasta básica alimentaria en Panamá y desempeña un papel fundamental en la seguridad alimentaria y en la economía agrícola nacional.
Su mercado presenta una alta sensibilidad a factores productivos, comerciales y de política pública, los cuales inciden directamente en el abastecimiento interno y en la formación de precios, particularmente al nivel del productor.
El abastecimiento del arroz en Panamá se ha estructurado históricamente a partir de tres factores principales: el aporte de la producción nacional; las importaciones realizadas bajo cuotas de contingentes establecidas en compromisos comerciales como los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los Tratados de Promoción Comercial (TPC); y los contingentes por desabastecimiento, determinados por la Cadena Agroalimentaria del Arroz con base a cifras oficiales.
El precio del arroz en el mercado nacional que reciben los productores se encuentra estrechamente ligado a este esquema de abastecimiento y a las decisiones sobre los volúmenes requeridos por el país.
Durante el último año, el precio al productor en campo ha registrado una tendencia a la baja, asociada a una sobreoferta en el mercado interno. En ese sentido, este análisis se centra en la relación entre abastecimiento, consumo y precio al productor, considerando exclusivamente cifras oficiales y los acuerdos de la cadena agroalimentaria del arroz, como mecanismos fundamentales para preservar la estabilidad de los distintos eslabones de la cadena y, supuestamente, evitar las distorsiones del mercado. Se establece como fecha de corte para la captación de la información el 7 de febrero de cada año del período analizado, con el objetivo de garantizar la comparabilidad de los datos a lo largo de la serie histórica.
El volumen histórico de arroz que el país ha requerido -al 7 de febrero de cada año- ha oscilado, durante el período analizado, en alrededor de seis millones de quintales, cantidad que ha permitido garantizar el abastecimiento del mercado nacional hasta la entrada de la nueva cosecha.
En la gráfica, en color naranja, se observa el volumen correspondiente a la producción nacional unificada con los contingentes pactados en los tratados comerciales, expresados en una sola magnitud, con el objetivo de identificar de manera clara, pero diferenciando el volumen asociado a los contingentes por desabastecimiento y, con ello, facilitar el análisis del equilibrio del abastecimiento nacional.
Por su parte, los contingentes arancelarios establecidos en el marco del TPC y la OMC ascienden, en conjunto, a aproximadamente 940,000 quintales anuales, volumen que Panamá está obligada a importar conforme a los compromisos adquiridos en esos acuerdos. De este modo, el volumen restante corresponde a la producción nacional del ciclo agrícola del año anterior (ver gráfica).
Durante los años previos, las importaciones de arroz al país se realizaron de manera regular hasta el 2024 (ver gráfica 1). Sin embargo, en 2025, a pesar de haber sido un año típico en términos de producción nacional, se presentaron diversas distorsiones en el mercado, debido a la realización de importaciones que no fueron consensuadas a lo largo de la cadena agroalimentaria del arroz.
Estas importaciones, decididas de manera discrecional, dieron lugar a un volumen que superó el promedio histórico de abastecimiento de arroz, derivando en una caída drástica del precio del arroz de la producción nacional.
Para el 2026, el nivel de abastecimiento se situó en 6,1 millones de quintales al 7 de febrero, por encima del promedio histórico. Este volumen es el resultado de un análisis detallado de los inventarios a nivel nacional, sumado a los contingentes pactados en el marco del TPC y la OMC, lo que permitiría cubrir el abastecimiento total requerido para el consumo durante el 2026, sin necesidad de realizar importaciones adicionales por desabastecimiento.
El volumen de abastecimiento disponible presenta una disminución progresiva desde febrero (ver gráfica 2), producto del consumo mensual interno, estimado en aproximadamente 719,000 quintales de arroz en cáscara, limpio y seco, hasta alcanzar su punto mínimo hacia finales de octubre.
Paralelamente, la producción nacional inicia su ingreso al mercado a partir de finales de julio, incrementándose de manera sostenida durante los meses siguientes.
El cruce entre ambas curvas se observa entre finales de agosto, evidenciando un empalme adecuado entre el agotamiento del abastecimiento disponible y la entrada de la cosecha nacional, lo cual garantiza la continuidad del suministro de arroz en el país sin riesgo de desabastecimiento y cualquier distorsión en el precio.
Con base en los datos históricos y fechas escogidas para este análisis de abastecimiento de arroz en el país, se ha tomado el 15 de octubre como fecha de referencia segura hasta la cual deben extenderse los inventarios disponibles, a fin de garantizar un empalme adecuado con la entrada de la cosecha de la producción nacional del año en curso.
Esta fecha representa el límite histórico máximo de abastecimiento, el cual debe mantenerse y no sobrepasarse, ya que exceder dicho umbral podría generar presiones negativas sobre los precios del mercado y afectar la rentabilidad de la producción nacional.
Los precios promedio del arroz en Panamá han mostrado una tendencia creciente durante el período analizado.
El precio promedio de mercado del arroz especial registra un aumento sostenido desde 2022, alcanzando sus niveles más altos entre 2025 y 2026.
De manera similar, el precio promedio del arroz de primera presenta una trayectoria ascendente, aunque a menor escala que el del arroz especial.
En contraste, el precio promedio pagado a la producción nacional se mantiene relativamente estable hasta 2024, para luego mostrar una disminución en 2025, comportamiento que podría estar asociado a las distorsiones en el mercado derivadas de un mayor nivel de abastecimiento y presiones por sobreoferta.
La caída de precios de $33.00 en años anteriores a $26.00 en 2025 ha puesto en riesgo la producción nacional, anulando las utilidades del eslabón productivo y generando grandes pérdidas para los agricultores.
La ausencia de un precio de referencia para 2026 ha incrementado la incertidumbre en el sector productivo arrocero, comprometiendo el financiamiento agrícola, la sostenibilidad de la producción nacional, la seguridad alimentaria y el desempeño de una de las principales actividades del sector agropecuario.
El abastecimiento nacional de arroz presenta niveles suficientes para garantizar la seguridad alimentaria del país, siempre que se respeten los parámetros históricos de consumo e inventarios. El análisis del 2026 evidencia que, con un consumo mensual promedio de 719,000 quintales y un nivel de abastecimiento superior al promedio histórico al 7 de febrero, el mercado puede atender la demanda interna sin requerir importaciones adicionales por desabastecimiento.
El empalme entre el abastecimiento disponible y la entrada de la cosecha nacional se mantiene técnicamente adecuado, observándose un cruce entre ambas curvas hacia finales de agosto. Este comportamiento confirma que la planificación actual de inventarios permite una transición ordenada entre ciclos productivos, reduciendo el riesgo de interrupciones en el suministro y evitando presiones innecesarias sobre el mercado.
Las distorsiones observadas en 2025 evidencian que decisiones de importación no alineadas con la realidad productiva afectarán negativamente el mercado arrocero, particularmente al precio recibido por el productor nacional.
A pesar de tratarse de un año típico en términos de producción, el sobreabastecimiento generado por importaciones extraordinarias superó el promedio histórico, contribuyendo a una caída en el precio de la producción nacional, mientras los precios al consumidor mantuvieron una tendencia al alza.
La divergencia entre los precios al consumidor y el precio recibido por el productor evidencia una asimetría en la transmisión de precios a lo largo de la cadena. Esperemos que este tipo de análisis aterrizados coadyuven a que las autoridades, conjuntamente con los miembros de la Cadena del Arroz, mantengan el equilibrio en el mercado nacional.