El Banco Mundial prevé un alza del 23 % en los productos básicos para 2026 por conmociones globales
- 29/10/2026 12:03
El organismo multilateral advierte sobre un fuerte repunte en la energía y los alimentos, con el petróleo Brent proyectado en $91 y un impacto directo en la inflación y la pobreza extrema
Las crecientes conmociones globales empujarán al alza los precios de los productos básicos en 2026, con un incremento proyectado del 23 %. Así lo advierte el Grupo Banco Mundial en su más reciente informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos).
Según el organismo multilateral, el conflicto en Oriente Medio ha reducido los inventarios de petróleo y se prevé que impulse los precios de la energía a su nivel más alto en cuatro años. Mientras tanto, la interrupción en los envíos de cereales y el fenómeno de El Niño amenazan las cosechas y la asequibilidad de los alimentos. Con las existencias de crudo agotadas, el mundo queda más expuesto a nuevas perturbaciones de la oferta.
De acuerdo con sus proyecciones, los precios de la energía aumentarán un 32 % en 2026, tras tres años de caídas, antes de moderarse en 2027. Se pronostica que el petróleo brent alcance un promedio de $91 por barril en 2026 (frente a los $69 de 2025), para luego descender a $79 en 2027.
Por su parte, los precios de los alimentos básicos aumentarán alrededor de un 10 % en 2026 y un 7 % adicional en 2027 —un incremento acumulado del 18 %—, a medida que los conflictos interrumpen los envíos de cereales, El Niño amenaza los cultivos y los altos precios de los combustibles y fertilizantes elevan los costos agrícolas. En términos generales, los precios de los productos básicos aumentarán un 23 % este año, antes de caer un 7 % en 2027.
En otros rubros clave, se prevé que los precios de los fertilizantes aumenten un 14 % en 2026, tras un alza de la urea a principios de año que desde entonces se ha moderado, antes de volver a los niveles de 2025 en 2027. Además, se pronostica que los metales alcancen un nuevo máximo en 2026 con un aumento del 25 %, reflejando la fuerte demanda por inversiones en energía renovable, vehículos eléctricos y centros de datos, junto con las interrupciones del suministro registradas este año.
Se espera que bajen un 3 % en 2027. Por último, los precios de los metales preciosos aumentarán un 40 % en 2026 debido a la elevada demanda de activos refugio en un entorno de incertidumbre geopolítica y normativa, moderándose ligeramente en 2027 pero manteniéndose tres veces por encima de su promedio de 2015-2019.
Estas proyecciones suponen que no habrá una intensificación importante de los conflictos que afectan el suministro mundial. Sin embargo, los precios de la energía podrían escalar aún más si el conflicto en Oriente Medio se agrava y persisten los daños a la infraestructura petrolera de Rusia.
Al mismo tiempo, la combinación de energía más cara, ataques a los envíos de cereales en el mar Negro y un fenómeno de El Niño muy intenso podría desencadenar una crisis alimentaria que empuje a más personas a la pobreza extrema, similar a la registrada a comienzos de la década de 2010. En un escenario adverso en el que estos riesgos coincidan, el Brent podría alcanzar un promedio de $105 por barril en 2027 y los alimentos básicos ubicarse un 12 % por encima de las proyecciones de referencia, superando su nivel de 2022.
“Los mercados de productos básicos se ven afectados simultáneamente por varias perturbaciones de gran magnitud”, afirmó Ayhan Kose, economista en jefe adjunto y director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial.
Los conflictos están obligando a realizar reajustes en la forma en que el mundo produce y consume energía. Se proyecta que el suministro mundial de petróleo disminuya un 5.2 % en 2026, la mayor caída en más de cuatro décadas, sin incluir la recesión mundial de 2020.
A su vez, se prevé que el consumo disminuya un 2.5 %, la tercera mayor contracción anual registrada, después de las de 2020 y 1980. Aunque los elevados precios y la electrificación (especialmente en China) están frenando la demanda, la producción se mantiene por debajo del consumo, lo que obliga a extraer petróleo de las reservas y deja a los mercados expuestos a nuevas interrupciones.
“Los mayores costos de la energía y las disrupciones en el comercio están impulsando el alza de los precios de diversos productos básicos, lo que podría agravar la inflación y la inseguridad alimentaria, y frenar el crecimiento económico. La prioridad debe ser proteger a las personas más pobres y apoyar a los países de ingreso bajo que ya se ven agobiados por pesadas cargas de deuda”, alertó Kose.
Para ayudar a los países a gestionar las consecuencias de este escenario, el Grupo Banco Mundial ha puesto a disposición entre $50.000 millones y $60.000 millones a través de sus instrumentos existentes, incluidos $25.000 millones en financiamiento preestablecido.
Estos fondos buscan respaldar las redes de protección social para las personas más vulnerables, ampliar la capacidad fiscal, y proporcionar capital de trabajo y liquidez a empresas y explotaciones agrícolas.
Al mismo tiempo, la institución avanza en acelerar y simplificar su capacidad de movilizar capital privado junto con su propio financiamiento y servicios de conocimientos, situándose bien posicionado para realizar inversiones en favor de la próxima generación de jóvenes en los países en desarrollo, sobre todo mejorando las condiciones para la creación de empleo.