Canadá redefine su política exterior y busca reducir su dependencia de Estados Unidos junto a China

Carney ha impulsado un cambio en la política exterior de Canadá en respuesta a las tensiones comerciales y arancelarias generadas por Trump. AFP
  • 20/01/2026 00:00

El gobierno canadiense apuesta por diversificar alianzas comerciales, reactivar vínculos con China y fortalecer su autonomía económica ante tensiones arancelarias y un escenario geopolítico cambiante

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha anunciado un giro profundo en la política exterior y económica de su país con el objetivo de diversificar sus relaciones internacionales y reducir su histórica dependencia de Estados Unidos como principal socio comercial y político. Este cambio estratégico responde a las crecientes tensiones y disputas arancelarias con Washington, así como a la percepción de que la economía canadiense está demasiado expuesta a las decisiones económicas y políticas de su vecino del sur.

Carney explicó que el mundo enfrenta una reconfiguración geopolítica y comercial, caracterizada por la competencia entre grandes potencias, tensiones comerciales y cadenas de suministro fragmentadas. Ante este contexto, el nuevo enfoque de Ottawa busca adoptar una política exterior más pragmática, flexible y orientada a resultados, que potencie oportunidades económicas sin limitarse por afinidades ideológicas. La premisa central es que Canadá debe “ser ambicioso” y actuar “con velocidad y escala” para diversificar sus mercados, atraer inversión extranjera y fortalecer su autonomía estratégica en un sistema internacional en acelerado cambio.

Como parte de este reajuste, Carney ha impulsado una normalización y profundización de las relaciones con China, después de años de distanciamiento y estancamiento. Aunque Canadá y China han tenido diferencias políticas y comerciales en la última década, el primer ministro canadiense considera que Pekín representa una oportunidad económica significativa, dado que China es actualmente el segundo mayor socio comercial de Canadá y uno de sus principales inversionistas. La revisión estratégica de la relación con China, según Carney, responde a la necesidad de reactivar inversiones, ampliar el comercio bilateral y reducir las vulnerabilidades estructurales de la economía canadiense, que hasta ahora ha dependido en gran medida del mercado estadounidense.

La nueva aproximación hacia China se enmarca dentro de una visión más amplia que busca reequilibrar la presencia internacional de Canadá, evitando la sobreconcentración en un solo socio de exportación e insertándose con mayor dinamismo en una economía global multipolar. Carney señaló que entender las diferencias con otros países no excluye trabajar conjuntamente en áreas de interés mutuo, en una diplomacia orientada hacia la cooperación práctica y el beneficio económico.

Este cambio de enfoque refleja un intento de reposicionar a Canadá como un actor global activo y autónomo, capaz de gestionar sus intereses económicos con mayor independencia y resiliencia frente a choques externos. La estrategia pretende, en términos concretos, diversificar mercados, atraer inversiones y reducir la vulnerabilidad de la economía canadiense ante futuros conflictos comerciales o geopolíticos centrados en Estados Unidos.