El Niño persistirá hasta febrero de 2027 y alcanzará una intensidad muy fuerte, advierte la OMM

La OMM advierte sobre un mayor riesgo de sequías, inundaciones, calor extremo e incendios forestales durante los próximos meses. Deposit Photos
  • 03/09/2026 12:09

Temperaturas excepcionales sobre aguas tropicales elevarán riesgos globales asociados con sequías, inundaciones, calor extremo, incendios forestales, alteraciones pluviales generalizadas durante los próximos meses

El fenómeno de El Niño continuará fortaleciéndose y alcanzará una intensidad muy fuerte antes de llegar a su punto máximo hacia finales de 2026, según las nuevas proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El organismo especializado de Naciones Unidas calcula que existe una probabilidad cercana al 100% de que el episodio permanezca activo, al menos, hasta febrero de 2027. La contundencia del pronóstico refleja el nivel de coincidencia entre los diferentes modelos climáticos analizados por sus centros mundiales de predicción.

El Niño está activo desde junio y ya comienza a alterar las temperaturas y los patrones de precipitación en distintas regiones. En América Latina, sus efectos se presentan de maneras opuestas: mientras algunos territorios enfrentan sequías y reducción de las lluvias, otros registran temporales e inundaciones.

El fenómeno natural ocurre, además, sobre un planeta que continúa calentándose debido principalmente a las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la quema de combustibles fósiles.

El Pacífico acumula calor excepcional

El Niño se caracteriza por el aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Ese calentamiento modifica la circulación atmosférica y puede provocar cambios climáticos a miles de kilómetros de distancia.

La temperatura del mar en esa región ha aumentado progresivamente desde junio. El índice Niño 3.4, una de las principales referencias utilizadas para vigilar el fenómeno, registró una anomalía promedio de 1.5 grados Celsius entre mayo y julio de 2026. Durante julio, la diferencia aumentó a 2 grados por encima de los valores normales.

Las mediciones semanales posteriores mostraron anomalías de entre 2.2 y 2.6 grados Celsius. Bajo la superficie marina, algunas zonas registraron temperaturas superiores en más de 8 grados al promedio durante julio y principios de agosto.

Estas condiciones oceánicas, junto con las señales atmosféricas observadas, respaldan la previsión de una nueva intensificación durante los próximos meses. Su máximo desarrollo se produciría hacia finales de 2026, aunque sus consecuencias podrían continuar durante buena parte de 2027.

Sequías, inundaciones y calor extremo

La OMM advirtió que un episodio muy fuerte aumenta la posibilidad de alteraciones importantes en las temperaturas, las precipitaciones y la circulación atmosférica alrededor del planeta.

Entre los principales riesgos relacionados con El Niño se encuentran las sequías prolongadas, las inundaciones, las olas de calor y los incendios forestales. También podría generar consecuencias para la agricultura, el suministro de agua, la salud pública, la producción energética y otras actividades sensibles a las condiciones climáticas.

Sin embargo, la magnitud del fenómeno no permite determinar automáticamente la gravedad de sus efectos en un país determinado.

Las consecuencias pueden variar según la ubicación geográfica, la temporada y la interacción con otros componentes del sistema climático, como las temperaturas registradas en los océanos Atlántico e Índico. Por esta razón, dos episodios de El Niño nunca producen exactamente los mismos resultados.

Para el periodo comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, los modelos de la OMM anticipan temperaturas superiores al promedio en prácticamente todas las zonas terrestres. Las proyecciones de lluvia muestran también una respuesta atmosférica característica del calentamiento del Pacífico.

Un fenómeno agravado por el cambio climático

El Niño es un patrón natural que aparece cada dos a siete años y suele durar entre nueve y doce meses. Habitualmente comienza a desarrollarse entre marzo y junio y alcanza su mayor intensidad entre noviembre y febrero.

Aunque este fenómeno no es causado por el cambio climático, ambos procesos pueden combinarse. El calentamiento global eleva las temperaturas a largo plazo, mientras que El Niño puede añadir temporalmente más calor a la atmósfera y los océanos.

El episodio anterior, ocurrido entre 2023 y 2024, estuvo entre los cinco más fuertes registrados y contribuyó a los récords de temperatura mundial observados durante 2024.

El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que el crecimiento acelerado del actual evento coloca al planeta en un escenario desconocido y aumenta el peligro de fenómenos meteorológicos extremos.

Ante estas proyecciones, la OMM reforzó la coordinación con los servicios meteorológicos nacionales, organismos humanitarios y agencias internacionales. El objetivo es mejorar las alertas tempranas y permitir que gobiernos y comunidades adopten medidas preventivas para proteger vidas, infraestructura y actividades económicas.

¿Hasta cuándo durará El Niño y qué efectos podría provocar en 2026 y 2027?

El Niño permanecerá activo al menos hasta febrero de 2027 y podría intensificar sequías, inundaciones, calor extremo e incendios forestales.