Estados Unidos amplía su ofensiva militar en América Latina y amenaza con intervenir en Cuba

Donald Trump ha colocado la seguridad y el combate al narcotráfico en el centro de su estrategia para ampliar la influencia estadounidense en América Latina. AFP
  • 14/08/2026 10:50

Colombia autorizó operaciones conjuntas contra redes narcoterroristas, mientras México rechaza incursiones extranjeras y Centroamérica estrecha su cooperación con Washington en materia de seguridad

Estados Unidos profundiza su presencia política y militar en América Latina mediante acuerdos de seguridad, operaciones contra el narcotráfico y advertencias de intervención que han provocado respuestas dispares entre los gobiernos de la región.

El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, aseguró durante su visita a Panamá que la Administración de Donald Trump mantiene abiertas todas las alternativas frente a Cuba, incluidas acciones armadas. El funcionario también recomendó al Gobierno de la isla prestar atención a la determinación de Washington de defender sus intereses estratégicos en el hemisferio.

“Todas las opciones, incluidas las militares, están sobre la mesa”, afirmó Hegseth al ser consultado sobre los planes de la Casa Blanca hacia territorio cubano.

El mensaje se produjo mientras Washington refuerza su cooperación con Colombia, donde el recién posesionado presidente Abelardo de la Espriella autorizó la realización de operaciones militares conjuntas contra organizaciones calificadas como terroristas y redes vinculadas al narcotráfico.

La decisión representa un cambio significativo en las relaciones entre ambos países después de las constantes fricciones que marcaron el vínculo entre Trump y el anterior mandatario colombiano, Gustavo Petro.

Según Hegseth, Bogotá pidió la colaboración estadounidense para combatir el “narcoterrorismo” y permitir acciones coordinadas destinadas a desarticular grupos criminales. Colombia también se incorporará al denominado Escudo de las Américas, una coalición impulsada por Trump que reunirá a 19 países para compartir estrategias, inteligencia y métodos contra el tráfico de drogas.

Washington busca recuperar su influencia regional

La expansión estadounidense responde a los lineamientos incluidos en su Estrategia de Seguridad Nacional, documento en el que la Administración Trump plantea restablecer la preeminencia de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental.

La política recupera elementos de la doctrina Monroe, formulada durante el siglo XIX, y añade lo que la Casa Blanca denomina el “corolario Trump”: una visión que coloca la seguridad estadounidense y el control de su entorno regional entre las principales prioridades de Washington.

Guadalupe González, analista del Colegio de México, consideró que la región atraviesa un “punto de quiebre”, debido a que el Hemisferio Occidental habría pasado a ocupar un lugar prioritario para Estados Unidos, incluso por encima de otros escenarios internacionales.

Esta estrategia se concentra especialmente en el combate al narcotráfico, la presencia militar y el fortalecimiento de alianzas con gobiernos dispuestos a respaldar los objetivos de Washington.

Michael Shifter, investigador y expresidente del centro de análisis Diálogo Interamericano, advirtió que asuntos como la defensa de los derechos humanos y el fortalecimiento de las instituciones democráticas han perdido espacio frente a una agenda centrada en la seguridad.

A su juicio, los principales límites para una eventual intervención en Cuba no serían jurídicos, sino prácticos. Entre los riesgos mencionó la posibilidad de provocar una situación de caos interno o una nueva ola migratoria masiva.

México rechaza cualquier incursión

La postura colombiana contrasta con la respuesta de México. La presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado reiteradamente el ingreso de tropas estadounidenses para enfrentar a los cárteles de la droga.

Aunque su Gobierno mantiene cooperación con Washington en inteligencia y seguridad, Sheinbaum ha insistido en que esa coordinación no implica subordinación ni permite vulnerar la soberanía mexicana.

La mandataria recordó que la última intervención estadounidense en su país terminó con la pérdida de una parte considerable del territorio mexicano durante el siglo XIX.

Trump, sin embargo, se ha negado a descartar el uso de la fuerza para detener el tráfico de fentanilo y otras sustancias hacia Estados Unidos. El republicano sostiene que México no ha cumplido suficientemente con sus compromisos para combatir a las organizaciones criminales.

La presión también se refleja en los ataques ejecutados contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas en el Caribe y el océano Pacífico. Estas acciones han dejado más de 200 muertos y han sido calificadas por especialistas como operaciones extrajudiciales y un uso unilateral de la fuerza.

Centroamérica estrecha su relación con Washington

Mientras México mantiene una posición de resistencia, varios países centroamericanos han reforzado su colaboración con la política de seguridad impulsada por Trump.

Guatemala solicitó mayor asistencia estadounidense en capacitación, inteligencia y asesoría operativa. La cooperación se consolidó con la visita del comandante del Comando Sur, el general Francis L. Donovan, para fortalecer las operaciones antinarcóticos.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, también se ha convertido en uno de los principales aliados regionales de Washington y participó en la cumbre del Escudo de las Américas celebrada en Florida.

En Honduras, el mandatario Nasry Asfura prometió restablecer el tratado de extradición e incorporar plenamente al país a la Alianza Anticárteles. Nicaragua, por su parte, ha reforzado sus controles contra el narcotráfico ante el temor de convertirse en un nuevo objetivo de presión estadounidense.

Costa Rica mantiene una estrecha coordinación con la Administración para combatir el crimen organizado en altamar, mientras Panamá intenta equilibrar su cooperación en seguridad con las tensiones provocadas por las declaraciones de Trump sobre una eventual recuperación del control del Canal.

Pese a estas diferencias, Panamá encabeza las incautaciones de drogas en el continente, con más de 43 toneladas decomisadas durante los primeros cinco meses de 2026.

El panorama evidencia las distintas respuestas frente a la creciente influencia de Washington: cooperación abierta en Colombia y Centroamérica, rechazo en México y amenazas directas contra Cuba. En todos los casos, la lucha contra el narcotráfico se ha convertido en el principal argumento de Estados Unidos para ampliar su presencia y recuperar protagonismo estratégico en la región.