Estados Unidos revoca visa a embajadora de Brasil y desata nueva crisis diplomática en plena campaña electoral

El Gobierno de Lula acusa a Washington de intentar influir en los comicios del 4 de octubre, mientras la relación bilateral continúa deteriorándose. EFE
  • 05/08/2026 08:55

La tensión bilateral escala tras una decisión de Washington que Brasil considera una maniobra política para influir en los comicios presidenciales de octubre

La relación entre Estados Unidos y Brasil atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. La decisión de la administración del presidente Donald Trump de cancelar el visado de la embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Viotti, abrió un nuevo frente de confrontación diplomática que, según el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, busca ejercer presión sobre el escenario político brasileño a pocas semanas de las elecciones presidenciales.

De acuerdo con información publicada por El País, Washington justificó la medida como una respuesta a la demora del Gobierno brasileño en otorgar el beneplácito diplomático al embajador estadounidense designado para Brasilia. Sin embargo, las autoridades brasileñas rechazaron esa explicación y acusaron a Estados Unidos de intentar influir en el proceso electoral.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil calificó la decisión como parte de una “escalada deliberada de medidas hostiles” impulsadas por razones ideológicas y sostuvo que existe un evidente interés de interferir en los comicios presidenciales previstos para el próximo 4 de octubre.

Un proceso electoral marcado por la tensión

Brasil se prepara para unas elecciones altamente polarizadas. Lula, de 80 años, aspira a conseguir un histórico cuarto mandato, mientras que Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, busca representar al sector conservador y mantener vivo el liderazgo político de su padre, condenado a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022.

Según El País, en los círculos políticos de Brasilia existe preocupación por una eventual participación indirecta de la administración Trump en la campaña, ya sea mediante gestiones diplomáticas o a través de campañas de desinformación que puedan afectar la confianza en el sistema electoral brasileño.

La cancelación del visado de la embajadora ocurrió pocos días después de que Brasil negara el ingreso a dos funcionarios del Departamento de Estado estadounidense que, según el Gobierno brasileño, pretendían cuestionar la credibilidad del sistema de votación electrónica bajo el argumento de debatir sobre libertad de expresión durante el proceso electoral.

Una relación bilateral cada vez más deteriorada

La tensión entre ambos países no comenzó con este episodio. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las diferencias diplomáticas se han acumulado.

Brasil sostiene que Washington incumplió los protocolos diplomáticos al anunciar públicamente a su candidato para la embajada estadounidense antes de solicitar formalmente el beneplácito correspondiente, un gesto que Brasilia interpretó como una imposición.

Las fricciones también se trasladaron al ámbito económico. Hace un año, Estados Unidos impuso aranceles del 50% a productos brasileños en represalia por el juicio contra Jair Bolsonaro. Posteriormente aplicó nuevos gravámenes del 25%, además de otro 12,5% relacionado con denuncias de trabajo forzado, medidas que afectaron igualmente a otros países.

Aunque el Gobierno de Lula estudió responder mediante la Ley de Reciprocidad, finalmente optó por evitar una mayor escalada comercial y mantener abiertos los canales de diálogo con Washington.

Expertos advierten un escenario impredecible

Para el investigador Leonardo Paz Neves, del Núcleo de Inteligencia Internacional de la Fundación Getúlio Vargas, citado por El País, esta nueva crisis demuestra que la familia Bolsonaro mantiene influencia dentro del Gobierno estadounidense, especialmente a través de Eduardo Bolsonaro, quien reside en Estados Unidos y ha impulsado una estrategia de presión internacional contra la administración de Lula.

El especialista considera poco probable una normalización de las relaciones bilaterales antes de las elecciones brasileñas y advierte que el desarrollo de la campaña dependerá, en gran medida, del impacto que tengan las campañas de desinformación y los cuestionamientos sobre la legitimidad del proceso electoral.

Mientras tanto, el Gobierno brasileño insiste en que defenderá su soberanía frente a cualquier intento de injerencia extranjera, en un contexto donde la crisis diplomática con Estados Unidos amenaza con convertirse en uno de los principales factores de tensión durante la recta final de la campaña presidencial.