Juez declara nulo el juicio de Lindsay Clancy por la muerte de sus tres hijos tras falta de veredicto
- 04/09/2026 10:53
Tras casi 40 horas deliberando, el jurado quedó estancado; Fiscalía deberá decidir ahora si inicia otro proceso penal contra la acusada
Un juez declaró nulo el juicio contra Lindsay Clancy, la madre de Massachusetts acusada de matar a sus tres hijos pequeños, luego de que el jurado no pudiera alcanzar una decisión unánime sobre su responsabilidad penal.
Después de siete días de deliberaciones y casi 40 horas de discusiones, los integrantes del jurado informaron que continuaban divididos y que no veían posibilidades reales de llegar a un acuerdo.
Ante el estancamiento, el juez William Sullivan, del Tribunal Superior de Plymouth, anunció que debía declarar la nulidad del proceso. Sin embargo, suspendió temporalmente la decisión para permitir que la defensa presentara una apelación de emergencia.
El resultado no representa una absolución para Lindsay Clancy, de 36 años, ni pone fin definitivamente al caso. La Fiscalía de Massachusetts tendrá que decidir si promueve un nuevo juicio, negocia un acuerdo con la defensa o retira los cargos.
El proceso se prolongó durante aproximadamente cinco semanas, con la comparecencia de más de 80 testigos y la presentación de unas 300 pruebas documentales.
La discusión central no consistía en determinar si Clancy había causado la muerte de sus hijos, hecho que ella reconoció, sino establecer si comprendía la naturaleza de sus acciones y podía ser considerada penalmente responsable cuando ocurrieron los crímenes.
El jurado tenía la posibilidad de declararla culpable de asesinato en distintos grados, condenarla por homicidio involuntario o absolverla por falta de responsabilidad criminal debido a su estado mental.
Tras varios días sin avances, los miembros del panel comunicaron en repetidas ocasiones que se encontraban estancados. El juez les pidió continuar las deliberaciones y reconsiderar las opiniones contrarias sin abandonar sus propias convicciones únicamente para alcanzar un veredicto.
De acuerdo con informaciones conocidas durante la etapa final del proceso, el jurado habría quedado dividido 11 a 1. La defensa sostuvo que uno de sus integrantes reconocía la existencia de una duda, pero se negaba a aplicar el estándar jurídico de la duda razonable.
El abogado defensor, Kevin Reddington, solicitó que ese jurado fuera apartado, pero el juez William Sullivan rechazó la petición al considerar que no existían fundamentos suficientes para concluir que la persona estuviera incumpliendo deliberadamente las instrucciones legales.
Lindsay Clancy, quien trabajaba como enfermera de maternidad, fue acusada de matar a sus hijos Cora, de cinco años; Dawson, de tres años; y Callan, de apenas ocho meses, el 24 de enero de 2023.
Según el expediente, los niños fueron estrangulados con bandas de ejercicio en el sótano de la vivienda familiar, localizada en Duxbury, Massachusetts.
Después de los hechos, Clancy saltó desde una ventana del segundo piso en un intento de quitarse la vida. Sobrevivió, pero sufrió lesiones graves que le provocaron parálisis.
La defensa argumentó que la mujer atravesaba una psicosis posparto y había perdido contacto con la realidad. Sus abogados afirmaron que su salud mental se deterioró considerablemente después del nacimiento de su tercer hijo y que recibió múltiples medicamentos psiquiátricos durante los meses previos a las muertes.
Reddington sostuvo que su clienta amaba a sus hijos, buscó ayuda médica en reiteradas ocasiones y no podía comprender plenamente sus acciones debido al trastorno mental que padecía.
Los familiares de Clancy, así como varios especialistas, declararon sobre los cambios en su comportamiento, su ansiedad, su confusión y la atención psiquiátrica que recibió antes de la tragedia. La acusada también había permanecido brevemente en un hospital especializado en salud mental.
La Fiscalía reconoció que Clancy presentaba problemas de salud mental, pero rechazó que estuviera completamente desconectada de la realidad cuando mató a sus hijos.
Los fiscales sostuvieron que la acusada sabía que sus actos eran incorrectos y que preparó las condiciones para quedarse sola con los menores. Como parte de su teoría, afirmaron que envió a su entonces esposo, Patrick Clancy, a comprar comida y calculó cuánto tiempo tardaría en regresar.
La fiscal Jennifer Sprague argumentó que la mujer no sufría una psicosis que anulara su responsabilidad penal. Según la acusación, estaba desesperada y tenía pensamientos suicidas, pero habría actuado de manera consciente y planificada.
Los especialistas convocados por ambas partes ofrecieron evaluaciones contradictorias. Mientras los expertos de la defensa atribuyeron los crímenes a la psicosis posparto, los testigos de la Fiscalía concluyeron que Clancy comprendía sus decisiones.
Esas diferencias médicas y jurídicas marcaron todo el proceso y terminaron trasladándose al jurado, que no logró consensuar si la acusada debía ser condenada o declarada no responsable por razones de salud mental.
La nulidad deja el caso sin una resolución definitiva y permite que la Fiscalía vuelva a presentar a Clancy ante otro jurado. Al no existir una condena ni una absolución, un nuevo proceso no vulneraría la prohibición constitucional de juzgar dos veces a una persona por el mismo delito.
Los fiscales deberán evaluar si solicitan la repetición del juicio, si negocian un acuerdo de culpabilidad con la defensa o si desisten de continuar con los cargos.
Mientras se adopta una decisión, Lindsay Clancy permanecerá bajo custodia y continuará recibiendo tratamiento médico y psiquiátrico.
El caso ha provocado un amplio debate en Estados Unidos sobre la depresión posparto, la psicosis posparto, la responsabilidad criminal y la atención que reciben las mujeres que presentan trastornos mentales graves después del nacimiento de sus hijos.